viernes, febrero 27, 2015

EL SEÑOR SPOCK

Hay veces en que un trato dice más que el mero hecho social: señor Spock.
Hoy ha muerto Leonard Nimoy.
Y el espacio sigue siendo la última frontera.



martes, febrero 24, 2015

HUME, LA COMUNIDAD DE MADRID Y EL PODER JUDICIAL

1.- Hume decía que no podíamos tener impresión, no podíamos percibir, la relación necesaria entre la causa y el efecto.

2.- Por ello, no podíamos afirmar el Principio de Causalidad que asegura que siempre que se dé la causa se dará necesariamente el efecto.

3.- Cuando la Comunidad de Madrid,  hace unos 8 años, implantó una aplicación informática en la enseñanza pública, una auténtica basura, no pagó a ningún profesor en ejercicio para que la evaluara ni aconsejara a la empresa que la hacía.

4.- Que yo hubiera ido y cobrado con gusto.

5.- Todo por la pasta.

6.- Pero, no me llamaron

7.- Cuando la Comunidad de Madrid busca implantar una aplicación informática en la administración de justicia sí ha pagado a jueces escogidos para que la evalúen y asesoren. Bueno, les ha pagado una empresa privada.

8.- Y ha pagado, entre otros, a uno que es el presidente del tribunal supremo de Madrid. Francisco Javier Vieira Morante es el presidente del tribunal supremo de Madrid. Y ha cobrado.

9.- El presidente del tribunal supremo de Madrid anuló escuchas sobre la trama Gürtell, que guarda relación con el PP. El presidente del tribunal supremo de Madrid era entonces Vieria. Y sigue siéndolo.

10.- Los hijos de los dirigentes del PP no van a la enseñanza pública. Pero, aún, no hay justicia privada.

y 11.- Uy, uy, uy, Hume...

miércoles, febrero 18, 2015

martes, febrero 10, 2015

UNA PEQUEÑA CUESTIÓN SOCIOLÓGICA

Gratis: consejo para una tesis doctoral.
Comparar los contenidos en Emule y en Torrent,

Especialmente en tres temas fundamentales.
Libros.
Películas antiguas.
Documentales.

Porque hoy pongo II Guerra Mundial en ambos y
en Torrent aparece primero Guerra Mundial Z (una de zombis)
y en Emule, un montón de documentales.

Y no digo nada más.
La tesis la escribe ya usted.

De nada.

domingo, febrero 08, 2015

ISLAM Y DEMOCRACIA

En toda religión se pueden distinguir dos elementos. Uno, es lo que podríamos llamar dogmática que consistiría en el conjunto de creencias, más o menos increíbles pero generalmente bastante, y de ritos relacionados con ellas. El segundo elemento sería lo vivencial, que contiene las acciones y forma de vida que implicaría seguir dicha religión y que incluye su repercusión social.

En cuanto a su dogmática, toda religión es contraria a la democracia de principio. Efectivamente, toda religión implica heteronomía mientras que la democracia sería autonomía. En las religiones, lo importante es entregarse ante un poder transcendente. Que sea como en las religiones primitivas, por temor a unos dioses que podrían castigarnos, o que sea como en las modernas, donde el individuo busca la unión con la trascendencia, da lo mismo. Lo que importa aquí, para decirlo con bella metáfora gramatical, es que la trascendencia es el sujeto y los seres humanos un complemento del predicado.

Frente a esta heteronomía esencial de la religión, la democracia es autonomía. Efectivamente, la petición de principio del modelo democrático es que el individuo sea capaz de gobernarse a sí mismo de hecho y como ideal. De hecho, porque la expresión un hombre un voto es el principio de toda democracia y del que se parte como derecho inalienable. Como ideal, porque la democracia no busca nada más allá de ella misma: la autonomía del individuo se agota lógicamente en sí mismo. Así, la democracia busca una sociedad que en sí misma permita desarrollar esa autonomía mientras que la religión, toda religión, busca la heteronomía del absoluto. En democracia, otra vez la metáfora, el sujeto es el ser humano.

De esta forma, la dogmática de toda religión es contraria a la democracia por motivos esenciales y sin distingo entre unas y otras. Da lo mismo, por ejemplo, budismo, cristianismo o religión musulmana: todas son heterónomas pues sitúan la finalidad de la vida en algo ajeno al propio sujeto racional como es la trascendencia.

Sin embargo, no ocurre lo mismo en su aspecto vivencial y ahí no toda religión es igual. Por aspecto vivencial de la religión, como señalábamos más arriba, entendemos cómo esta influye en la vida cotidiana de los individuos y, por ende, en  las relaciones sociales. Y aquí sí puede haber, y de hecho las hay, diferencias fundamentales. Para entenderlo comparemos las llamadas religiones de libro: judaísmo, cristianismo e islam.

El judaísmo es una religión nacional. Se trata de una creencia que presenta un modelo de sociedad concreto, con unas rígidas leyes de obligado cumplimiento en la vida diaria, pensada para un colectivo determinado y cuya finalidad es preservar ese colectivo a través de la dominación. Así, ser judío es más, mucho más, que profesar una religión y se transforma en una forma de vida determinada por una reglamentación. De esta forma, y desde sus orígenes, el judaísmo es algo más que una creencia religiosa y llega a ser una forma de dominación cuya finalidad última es la homogeneización social.

¿Es lo mismo el cristianismo? No, y por dos motivos: en cuanto su origen y por su derrota ideológica y social en la época moderna.

En cuanto a sus orígenes, hay un doble motivo. En primer lugar el cristianismo nace en pleno Imperio Romano y, por tanto, en una sociedad ya estructurada social y políticamente. Además el cristiano ve en su génesis la destrucción del templo de Jerusalén por parte de las tropas romanas al intentar sublevarse, lo que es un aviso sobre competir con el poder imperial. Así, el cristianismo se ve impelido a adaptarse  al mundo circundante, o sea al mundo romano, si quiere sobrevivir. Pero, además, si quiere expandirse una vez expulsados de la sinagoga judía, debe hacerlo entre los gentiles. Y para conseguirlo, el nexo de unión es la cosmovisión grecorromana que incluía un modelo ya establecido de sociedad y no las costumbres judías.

A esto, hay que añadir dos elementos teológicos en su genesis. El primero, de ascendencia judía y por propia necesidad doctrinal, fue la idea de la interpretación, y no la literalidad, de los textos canónicos pues había que hacer auténticos malabares para relacionar las profecías con Jesús como mesías. La segunda, la idea apocalíptica de los primeros cristianos para quienes el fin del mundo estaba próximo y, por tanto, resultaba ocioso ponerse a discutir sobre teoría política. Incluso cuando se vio que el fin no llegaba, la idea de que los textos sagrados estaban inspirados por Dios, pero no dictados, sirvió para dar una explicación más o menos plausible, menos menos, de esta pifia.

En segundo lugar, el cristianismo es derrotado ideológica y socialmente a partir de la Modernidad Efectivamente, es ingenua históricamente la creencia de que el cristianismo apoyó el proceso de modernización europeo cuando lo único que hizo, con la persecución sistemática a las nuevas ideas y la alianza política con poderes reaccionarios, fue perseguir a la Modernidad y, con ello, a la Ilustración. Lo que ocurrió en occidente es que la religión fue derrotada intelectual y socialmente y no tuvo más remedio que buscar refugio en la vida privada como un objeto más de consumo. Y es por esto, por la claudicación de la propia religión, a lo que sin duda contribuyó la especificidad del propio cristianismo ya descrita, por lo que la religión no cuenta socialmente en occidente, aunque se pueda seguir ejerciendo de forma individual.

Así, el cristianismo está hoy afortunadamente en el basurero de la historia. Sería interesante saber cuánta gente, cuánta poca gente afortunadamente, sigue de alguna manera la moral cristiana en aquellos elementos en que se diferencia de la común como, por ejemplo, la sexual: ni los curas. Igualmente, toda la cosmovisión cristiana del universo, que es el creaciónismo, y del ser humano, el dualismo alma-cuerpo,  hace tiempo que dejó de tener sentido. En occidente, lo cristiano es un souvenir de bodas, bautizos y comuniones, o, en su vertiente protestante, cánticos dominicales y actos de fe en los billetes de dólar.

Pero, ¿ocurre lo mismo con el islam?

En cuanto a su carácter social y político, el islam nace en una sociedad de estructura tribal. Lejos de haber un poder fuerte centralizado, como en el Imperio Romano, la religión de Mahoma surge en un ambiente social desmembrado  lo que le permite, al igual que antes al judaísmo, concebirse como modelo social hegemónico. La reglamentación social, de la que carecen los escritos sagrados o canónicos estrictamente cristianos pero que resalta en los musulmanes, tiene así la función de homogenizar típica del judaísmo y que para los  cristianos ya estaba previamente establecida por Roma. De esta forma, el islam implica una forma social determinada que es intrínseca a su propia fe frente al cristianismo cuyo modelo social es adyacente. No se trata, por supuesto, de que la religión musulmana pretenda homogeneizar y el cristianismo no, sino que el modelo de dominio es diferente. En el islam la propia religión se identifica con el hecho político y social mientras que en el cristianismo el modelo político es extraño y debe ser objeto de alianza.

Y de hecho, por eso el islam suní mayoritario no tiene casta sacerdotal, frente al cristianismo, y sí la tiene la minoría chií. Cuando una religión no necesita casta sacerdotal es porque se identifica plenamente con el poder político y social y la hegemonía ya esta así garantizada. Sin embargo, las religiones donde este hecho no se da, necesitan una casta dirigente que garantice el control de la fe y social de los creyentes que no hará la autoridad estatal: eso es, por ejemplo, la santa madre iglesia.

Además, hay otro factor estrictamente teológico de la religión musulmana que la hace menos permeable a lo social que la cristiana.  Frente al carácter interpretable de los textos cristianos, solo inspirados por Dios, el Coran está dictado directamente por Alá. Así, incluso cualquier traducción a otro idioma distinto del árabe es infiel, en el doble sentido de la palabra y demostrando que Alá no es políglota y ni tan siquiera bilingüe, y cualquier interpretación de los mismos sólo cabe como mínima. 

El cristianismo inventó la hermeneútica, que luego y no curiosamente tan querida le es a la posmodernidad, para poder adaptar la biblia a cualquier circunstancia novedosa. Pero como el texto coránico está dictado por Alá, y aún sin saber si luego hubo control de faltas ortográficas, no es el escrito el que deba adaptarse sino nosotros al siglo VII y a las tribus del desierto. Recientemente hubo cierta polémica y gente que se autoconsidera de izquierdas nos explicó que no debíamos burlarnos del islam. Resulta difícil no hacerlo cuando en occidente nos hemos burlado, y nos seguimos burlando con razón, del cristianismo. Al fin y al cabo, no nos parece más racional que el arcángel Gabriel se ponga a dictarle a Mahoma aquello que Alá le ha contado.

Igualmente, hace poco el papa nos amenazó con pegarnos si criticábamos su fe. Precisamente eso demuestra su derrota porque en otro tiempo nos hubiera quemado vivo y ahora solo puede esperamos a la salida: tan vulgar.

Pero, fuera bromas, en el mundo musulmán, y no solo por los terroristas, todavía puedes morir o ser encarcelado por decir algo contra el islam.

Occidente llegó a la democracia, entre otros factores, derrotando a su religión. Los países musulmanes tienen como condición necesaria, aunque no única, derrotar a la suya. No se trata de que ya no haya creyentes musulmanes, en occidente sigue habiendo cristianos, sino de que la religion como fenómeno de dominación social deje de existir. Se trata, en definitiva, de la vieja lucha ilustrada entre cultura y barbarie. Y, por supuesto, está claro de qué parte está el islam.

jueves, febrero 05, 2015

VIDA INTERIOR/137: HE VUELTO

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.

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Centauros del desierto (1956). Dir: John Ford.