domingo, diciembre 04, 2016

¿POR QUÉ LA CLASE TRABAJADORA VOTA POR LA EXTREMA DERECHA?/1

La presencia masiva del voto de clase obrera a políticas de extrema derecha o de populismo de extrema derecha, como está ocurriendo en Europa y acaba de ocurrir en Estados Unidos, no es algo absolutamente novedoso en el ámbito de nuestras democracias. Efectivamente, la clase obrera fue partícipe importante en el alzamiento de los fascismos del siglo XX. Sin embargo, es cierto que a partir del final de la Segunda Guerra Mundial la clase obrera, al menos en Europa, había sido básicamente un fortín de los planteamientos izquierdistas. Por ello, es conveniente preguntarse qué ha ocurrido para que los llamados cinturones rojos de las distintas ciudades europeas se hayan convertido poco a poco en cinturones azules, negros o incluso pardos.

Lo que vamos a analizar aquí es lo que creemos son los motivos fundamentales para que la clase obrera vote a la extrema derecha. Por supuesto con esto no queremos identificar estos planteamientos de extrema derecha con el fascismo, pues son dos cosas no necesariamente iguales. Por tanto, cuando hablemos aquí de extrema derecha vamos a presentarla como el conjunto de medidas políticas que implican un alto conservadurismo moral, una fuerte presencia de los elementos nacionales y tradicionales en el discurso y en la iconografía, un discurso económico proteccionista y antiglobalización y, por último, una crítica hacia los sindicatos de clase tradicionales de la izquierda y hacia las figuras de los políticos considerados como una élite ociosa. Igualmente, estos grupos políticos tienen como característica la defensa de una pérdida de las libertades democráticas y sociales en beneficio de la idea de la seguridad nacional.

La pregunta, por tanto, es ¿por qué la clase obrera está votando a estas ideas que en realidad no hacen sino perjudicarla? O dicho de otro modo, ¿por qué la izquierda ha perdido el voto de la clase obrera?

Creemos que para explicar esto debemos centrarnos en dos aspectos fundamentales. El primero de ellos va a ser un aspecto económico y sociológico donde analizaremos qué ha ocurrido con la clase obrera en Europa en los últimos 40 años. El segundo, se un análisis ideológico, donde estableceremos qué ha pasado con el discurso político de la izquierda en esos mismos últimos 40 años. Nos situamos en 40 años, aproximadamente, porque fue en la década de los 70, con la crisis del petróleo, cuándo empezó a resquebrajarse el ideal del Estado del Bienestar y cuando comenzó el triunfo neoliberal en el Reino Unido con Margaret Thatcher y el comienzo de la decadencia de la izquierda como organizaciones de poder.

Comencemos por la parte sociológica y económica.

El suceso más relevante que ha ocurrido en relación a la clase obrera ha sido la atomización de esta. Efectivamente, el modelo industrial anterior  a la crisis del petróleo, como modelo ideal, era el de grandes empresas y garantía de trabajo de por vida en una de ellas. Como consecuencia, la clase trabajadora tenía un grado de cohesión muy alto pues además estaba la existencia de barrios obreros donde todos los que habitaban pertenecían a dicha clase e incluso podían llegar a trabajar en las misma empresa o en la misma cadena de empresas. Unido a esto, la existencia de los sindicatos como arma fundamental de esta misma clase, incluso más allá de los partidos políticos, generaba a su vez un aumento de la cohesión tanto afectiva como intelectual generando el orgullo de pertenecer a un colectivo social reivindicativo y al tiempo eficaz en su trabajo y en su contribución social. Así, la clase obrera socialmente se presentaba como un grupo prácticamente homogéneo donde sus intereses eran a su vez fundamentalmente únicos y se referían a un mayor grado de Bienestar Social, a la práctica de ciertas medidas laborales que garantizarán un mayor tiempo de ocio, y a un incremento de su nivel económico a través de subidas salariales. Incluyendo esto, la idea de la clase obrera de que sus hijos iban a prosperar más allá de la propia situación de los padres, fundamentalmente a través de la educación pública y gratuita, llevaba a un colectivo perfectamente cerrado y cohesionado con intereses comunes. Y esto, a su vez, implicaba que las propuestas políticas podían ser globalizadas pues los intereses de la clase obrera eran fundamentalmente uniformes.

Sin embargo, la crisis del petróleo de los años 70 inicia un nuevo proceso en el Capitalismo que va a ser el de la globalización y la aparición del Nuevo Capitalismo. Esto implica la existencia de un nuevo mercado mundial que se va extendiendo hasta la fecha con límites antes insospechados y que incluye a todo el planeta. Con ello, y con la aplicación fundamental de las tecnologías al proceso industrial, la figura fundamental del Nuevo Capitalismo pasa de ser el trabajador a ser el consumidor y, como consecuencia, se produce un resultado social que es la pérdida de la relevancia de la clase obrera como elemento fundamental del sistema económico.

Efectivamente, en primer lugar desaparecen las grandes industrias o dejan de ser fundamentales en el tejido productivo occidental, desplazándose a los países emergentes en busca de mano de obra más barata o siendo sustituida la mano de obra especializada por la robótica. En segundo lugar, la atomización de la clase obrera se incrementa al desaparecer los puestos de trabajo de por vida, propio de las grandes corporaciones, e inaugurarse un proceso absolutamente selvático de búsqueda de trabajo temporal y de pérdida del empleo indefinido. En tercer lugar, los barrios obreros van perdiendo sus características sociológicas de mundo homogéneo con la aparición de nuevos trabajadores, especialmente inmigrantes, que no pertenecen culturalmente al modelo dominante anterior, generando un corte absoluto en cuanto a los intereses finales en la convivencia de esos mismos obreros. En cuarto lugar, la llegada de los países emergentes con su vasto mercado de consumidores –con que solo consumiera el 20% de su población ya superarían a la Unión Europea-  permite precarizar los salarios de los trabajadores occidentales, hasta entonces intocables por necesidades de consumo, y con ello reducir su nivel de vida. Y, en quinto lugar, y ante todo este proceso, los sindicatos comienzan una crisis, producto también de un feroz ataque, que les hace incapaces de responder a las necesidades de la clase obrera.

Podemos concluir ante esto que el Nuevo Capitalismo tiene como consecuencia dos elementos fundamentales para nuestro análisis. Primero, que el foco de atención de la producción capitalista pasa del trabajador al consumidor. Segundo, que los intereses de los trabajadores ya no responden a algo colectivo, un interés de clase, sino a algo individual. La nueva clase obrera ya no existe como tal clase homogénea sino como un conjunto de individuos que buscan llegar a ciertos niveles de consumo, buscan ser consumidores que es el nuevo ideal social. De esta forma, la clase obrera actual es un colectivo social heterogéneo, con intereses muchas veces contradictorios entre sí, con unas formas de vida no similares y sin un representante social reconocido.


Y así es como las características de la clase obrera han cambiado fundamentalmente desde la revolución industrial hasta nuestros días. La pregunta ahora es cómo ha respondido la izquierda a estos cambios y si ha sido capaz de darle una respuesta a la nueva clase obrera para, primero, explicarles la situación y, segundo, dar respuesta a sus nuevas necesidades.

Pero, eso otro día.

sábado, noviembre 26, 2016

FIDEL CASTRO

Ha muerto Fidel Castro.

Solo recordar el artículo 5º de la Constitución cubana nos hace emocionarnos ante una extraordinaria lucha por la libertad.

Desde aquí, nuestro más sentido homenaje.



No sé, a veces me lío con los enlaces...

jueves, noviembre 17, 2016

martes, noviembre 15, 2016

EL MINISTERIO NO NOS QUIERE...

Pues resulta que el Ministerio de Educación (pero poca) no quiere venir a la mesa sobre si la Filosofía debe estar o no en Secundaria.
Imaginamos que deben tener otras cosas que hacer...
No sé, repartirse despachos o abandonarlos.
Pero eso sí, yo, y mi apostura, estaremos.

REPETIMOS
Pero, ya sin el MEC