lunes, enero 16, 2017

RESPUESTA AL DECANO: SALVEMOS LA FILOSOFÍA

Me levanto y miro que llevamos recogidas cerca de 177.000 en la Plataforma Change.org bajo el lema Salvemos la Filosofía.
Leo El País y veo que D. Jesús Zamora Bonilla, decano de la Facultad de Filosofía de la UNED, ha escrito un artículo señalando los argumentos errados que utilizamos los que defendemos una mayor presencia de la Filosofía en la educación.

En primer lugar, nuestro autor asegura que no tiene claro que haya realmente una disminución de la presencia de la Filosofía y nos ejemplifica su particular visión entre apariencia-realidad con unos versos escogidos de Jorge Manrique. Como yo estoy muy alejado de conocer la poesía renacentista, si es que Jorge Manrique era renacentista, no voy a responder con otros versos por ejemplo de Garcilaso, que este seguro que lo era que me acuerdo del BUP,  sino con algo más trivial. Se llama LOMCE y ha eliminado todas las materias obligatorias de Filosofía en la ESO y ha suprimido la Historia de la Filosofía como materia obligatoria en el Bachillerato. Así pues, el Ubi sunt de la Filosofía -a veces yo también, aunque profesor de secundaria, soy brillante- no hay que buscarlo en pareceres y poesías sino en algo tan palpable como el BOE: no son gigantes, es una Ley Orgánica.

A continuación, D. Jesús Zamora Bonilla comienza a criticar las distintas razones que se utilizan a favor de la Filosofía.

Nos señala que resulta improcedente decir que la Filosofía pueda constituirse como un pilar de la democracia. Para ello recurre al argumento de que la inmensa mayoría de los filósofos han criticado la democracia como sistema político. Y efectivamente en esto tiene bastante razón. El problema es que confunde la Filosofía con la lista de los filósofos. Igual que la Literatura no es el conjunto de escritores, eso es solo la Historia de la Literatura, la Filosofía no es meramente la suma de sus teorías sino también algo más: una forma determinada de pensamiento racional. La Filosofía es una forma racional, no la única, de pensar sobre el mundo. Y esta forma racional de pensar sobre el mundo exige al menos dos principios básicos como son la autonomía, que cada uno piense por sí mismo, y el pensamiento crítico, que una verdad no se dé por satisfecha hasta haberla razonado y argumentado convenientemente pudiendo ponerla siempre en duda. La Filosofía, por tanto, es la forma de pensamiento cuya traducción al lenguaje político y social es la democracia. La autonomía se traduce en el ideal de ciudadano y el pensamiento crítico en la idea de revocación posible y real del gobernante y la libertad de pensamiento. La propia Filosofía, en realidad, es democrática en su saber como bien conoce el sapere aude kantiano.  

El segundo argumento que se critica en el artículo es la idea de que la Filosofía contribuye a nuestra realización como personas. De nuevo, aquí hay un error en la propia base del argumento. Sería ingenuo defender que la Filosofía necesariamente nos hace mejores personas. Sin embargo, también sería ingenuo pensar que ser persona es una función estrictamente biológica. Ser persona es una construcción social, cultural y vital que nos diferencia del resto de los seres vivos y que nos hace tener, precisamente, personalidad: ser propio y único. El conocimiento de la Filosofía no nos hace moralmente mejores, pero sin duda nos hace más conscientes de nuestra propia relación con el mundo, de nosotros mismos y de la realidad. Al hacernos más conscientes, nos posibilita para ser más persona puesto que el calificativo persona implica esa forma de relación con la realidad que es la construcción de una vida propia frente al mundo que nos rodea. Una persona sin Filosofía, hora es de decirlo, será menos persona porque no tendrá un instrumento básico para comprender la realidad. E igual ocurre con todo el contenido cultural: nos hace persona. Es importante la erudición no como un fin sino como un medio de construcción vital. La Filosofía no nos hace mejores necesariamente, pero nos da instrumentos para poder serlo.

Por último, aparece el argumento educativo. La idea que defiende el autor es que la desaparición de la Filosofía no guarda relación con ningún temor a su, presunto, carácter subversivo. En esto tiene razón. Por supuesto, no creemos que el PP esté en contra de la Filosofía porque tema que su enseñanza va a provocar una revuelta social. Más bien, lo que piensa el Partido Popular es que la Filosofía es inútil del mismo modo que es inútil el arte o la música: distraen, como dijo el ministro Wert. Porque lo que se pretende, y esto va más allá de la propia presencia o ausencia de la Filosofía en la escuela, es generar una educación basada exclusivamente en la capacidad adaptativa del sujeto a las nuevas necesidades de la producción económica: competencias y solo competencias. Por eso, se critica tanto el contenido cultural tachándolo de antiguo.

Quitar la Filosofía de la escuela es la mejor manera de conseguir que agonice. Es ingenuo pensar que la Filosofía cambia la sociedad, pero aún más ingenio es creer que sin Filosofía el cambio social será a mejor. La Filosofía ha sido fundamental en el anhelo de libertad de occidente. Y sólo en el mundo occidental, donde únicamente hubo Filosofía, ha habido ese mismo anhelo de libertad. Si el futuro de la humanidad debe inscribirse en la libertad será con la Filosofía, sin ella solo cabe más esclavitud.


Miro otra vez las firmas en Change.org y veo que ya hemos llegado a 177.000. Estoy seguro de que D. Jesús Zamora Bonilla nos ayudará a cumplir nuestro lema: Salvemos la Filosofía.

miércoles, enero 11, 2017

HA MUERTO GONZALO PUENTE OJEA

Me acabo de enterar de la muerte de Gonzalo Puente Ojea. Cuando yo era joven y petulante intelectualmente, creía en eso de la profundidad y demás basura academicista, Puente Ojea me parecía que no iba al fondo de las cosas. Ahora que soy viejo y petulante intelectualmente, por otros motivos, creo que hizo una labor fundamental en el análisis de la religión en general y del cristianismo en particular en el pensamiento en español.

Me hubiera gustado escribir algo brillante sobre él, pero cuando alguien ya lo ha hecho y encima está mejor de lo que uno podría hacer es mejor leerle. Así que pueden ustedes leer lo que AQUÍ dice ese otro gran intelectual, en el sentido más noble de la palabra, que es D. Antonio Piñero sobre él.

Y como ni él creía ni yo creo en la eternidad solo queda decir que a veces parece que una vida intelectual ha sido digna de haber sido vivida.


lunes, enero 09, 2017

(Re)LEYENDO EL QUIJOTE (que yo ya me lo había leído, ¿eh?)/1

Sin lugar a dudas para mí, y digámoslo claramente, el Quijote es un coñazo. Muchas veces la acción narrada resulta extremadamente alejada del núcleo central de la novela, como por ejemplo en las aburridísimas historias del Curioso impertinente o del Cautivo que están puestas en la primera parte con la intención parece de rellenar. Otras veces, los diálogos se hacen eternos dando pie más a un discurso que a una auténtica conversación entre personajes de novela. Así, podríamos decir que el Quijote es un libro no demasiado grato de leer, al menos en su mayor parte. Pero, sin embargo, el Quijote es un libro imprescindible. Y en esa lucha entre lo aburrido y lo imprescindible es donde se va a mover nuestra reflexión sobre por qué debemos leer el Quijote. Porque leer el Quijote, al menos una vez, es una necesidad.

Para contestar a la pregunta de por qué debemos leer el Quijote tendremos que asumir varios frentes. No pretendemos hacer aquí, lógicamente ya que no sabríamos, un análisis erudito y completo de la obra de Cervantes, sino que intentaremos explicar por qué, aún a pesar de que nos aburramos haciéndolo, debemos sin embargo leer la novela completa y después de haber pensado en más  de una ocasión dejarla, curiosamente, admirarnos ante su grandeza.

La primera razón por la que debemos leer el Quijote es una razón cultural. No debemos entender la erudición como una muestra pedante de conocimientos sino como la formación necesaria en una base de contenido cultural que nos permita comprender los hechos históricos acaecidos y también nuestro presente. El Quijote ha sido un libro fundamental en la historia de Occidente y no solo en lo que sería la estética literaria sino en la formación de un prototipo de sujeto que está detrás de toda la obra. Por ello, leer el Quijote se convierte en una necesidad cultural para quién desee comprender no sólo el momento histórico de la Modernidad entre los siglos XVI y XVIII, sino también el momento presente como luego aclararemos.

Además, la erudición es un factor fundamental no sólo ya para la elaboración de los juicios intelectuales, que también se miden necesariamente por su contenido, sino también en la formación de la propia personalidad. Ser culto es mejor que ser ignorante a nivel personal. Y leer el Quijote forma parte de ese ideal de sujeto culto, como leer La Odisea o la Divina Comedia. Hora es ya de decir que una educación democrática, por cierto, debe tener contenido cultural que aprender. Y, ya de paso, que la memoria es fundamental.

Así, la primera razón para leer el Quijote es la necesidad de preservar, no en el museo sino en la vida cotidiana, la presencia de las obras culturales que han llevado al ideal de sujeto en Occidente y que de no ser capaces de mantenerlas en nuestra memoria real, y no solo en el Google, se convertirán en una pieza de colección a las que poco a poco irá cubriendo el polvo del olvido. Leemos el Quijote para actualizar aquello que nos ha formado. Y para ir más allá.

Y efectivamente, sobre esto, debemos hacer aquí una digresión –nota: ¡qué bien hablo!-. Para entender el valor cultural del Quijote hay que remitirse a su diferencia con aquello que había sido la cultura establecida hasta su época. Cuando hablamos de cultura establecida, de cosmovisión, no nos referimos por supuesto a que cada uno de los individuos tuviera que tener esa idea, cosa absurda, sino a la imagen ideal que la sociedad del momento tenía de sí misma. Y cuando hablamos de sociedad hablamos en realidad de la ideología dominante.

Efectivamente, el Quijote implica un corte fundamental, que comparte con la obra de su coetáneo Shakespeare como analizaremos en breve, en el ideal del sujeto. Para intentar explicar lo que queremos decir vamos a comparar brevemente el Quijote con dos obras fundamentales de momentos históricos anteriores. Estas dos obras fundamentales van a ser por un lado la Odisea de Homero, obra fundamental de la Antigüedad Clásica, y por otro lado la Divina Comedia de Dante, obra fundamental de la Edad Media.

Vamos a hablar de tres protagonistas distintos. El primero es Ulises, el protagonista de la Odisea. El segundo es el propio Dante, protagonista de la Divina Comedia. Y el tercero es Don Quijote, protagonista de la obra de Cervantes.

En la Odisea Ulises busca volver a su hogar. Esto implica que existe un hogar frente a un mundo exterior agresor, que es el que recibe a Ulises en su periplo. Así la obra de Homero es la historia de una civilización que considera que está construyendo un mundo propio frente a lo extraño y que tiene por lo tanto un hogar común que es su propia cultura. Ulises, así, es un sujeto capaz de volver a un lugar donde se siente a gusto y cómodo. El hogar de Ulises es el mundo como debe ser. El ideal es Ítaca frente al mundo exterior agresivo. Y hay que volver a Ítaca.

Del mismo modo que Ulises identifica el mundo tal y como debería ser con su hogar, Dante identifica el mundo tal y como debería ser con el Paraíso. Aquí, sin embargo, ya hay un salto importante en referencia al propio Ulises. Para Dante, el Paraíso pertenece una escatología, es decir, algo que va a ocurrir en el futuro y por lo tanto el mundo terrenal no se puede catalogar como mundo como debería ser: algo le falta. Sin embargo, esta promesa de paraíso se va a realizar independientemente a la voluntad del propio Dante, o de cualquier sujeto humano, pues pertenece a una heteronomía que es la del dios creador. Dios ha creado un mundo como debe ser, el Paraíso, y el ser humano debe luchar para llegar a él. Y para conseguirlo debe obedecer a ese mismo dios. Y obedeciendo a Dios, y no de otra manera,  en ese paraíso Dante podrá juntarse con Beatriz, su Dulcinea del Toboso, de forma real y auténtica. De esta manera, la Divina Comedia presenta una cosmovisión en la cual si bien es cierto que el mundo tal y como debería ser se pospone a una realidad futura, presentando por ello que el mundo actual no es ideal, sin embargo se sigue manteniendo la idea de que esta unión entre la vida cotidiana y la felicidad se dará a través de un ente trascendente que es Dios. Podemos concluir, por tanto, diciendo que la Divina Comedia presenta un mensaje tan consolador como la propia epopeya griega y que consiste en advertirnos de que al final el mundo como realidad, el ser, y el mundo como ideal, el deber ser, se unirán necesariamente.

Así pues, tanto Ulises como Dante, en cuanto a sujetos de su propia obra, viven en un mundo donde es posible unificar la realidad con el ideal que debería ser, o diciéndolo en frase célebre: identificar el ser actual con el deber ser. Y es aquí donde el Quijote juega un papel fundamental en la historia cultural de Occidente, justo es reconocerlo que junto con su coetáneo que es la obra de Shakespeare.

Efectivamente, Don Quijote se diferencia absolutamente y de forma radical tanto de Ulises como de Dante. De Ulises, a pesar de imitar el modelo del viaje donde surgen aventuras, que será un clásico en toda la literatura occidental, se diferencian en que Don Quijote no tiene hogar.  Efectivamente, el caballero de la Mancha, de un lugar de cuyo nombre no quiero acordarme,  aunque sale de su casa sin embargo nunca desea regresar a ella sino siempre partir. Y esta diferencia es fundamental con el guerrero griego. Lo que Ulises desea es regresar a su hogar porque es el mundo donde todo es cómo debe ser. Sin embargo, D. Quijote desea precisamente abandonar su casa porque es el lugar donde no se le permite ser caballero y por lo tanto construir el mundo como debe ser. Así del Quijote, carece de hogar y esa es una de las claves fundamentales que construirán al sujeto moderno. El personaje cervantino no puede identificarse con su propia realidad que, en realidad, desprecia. No quiere ser hidalgo manchego sino caballero universal.

Y también a diferencia de Dante, Don Quijote carece de paraíso. Ya hemos señalado que esta obra implica un paso adelante en relación a Ulises. Mientras que el paraíso de Ulises es un lugar concreto ya construido, el paraíso de Dante se encuentra más allá de su propia contemporaneidad. Sin embargo, D. Quijote va incluso más allá de Dante al situar su paraíso en un lugar imposible de alcanzar incluso en la trascendencia, si es que acaso existiera. Mientras que Dante sitúa su final de la historia en la superstición religiosa, Don Quijote la sitúa en una ficción novelesca, demostrando así lo absurdo de la idea de un paraíso dado. Don Quijote carece absolutamente de Paraíso y por ello, a su vez, su Dulcinea del Toboso nunca se transforma, ni se transformará, en un ángel sino que siempre será una campesina grosera. De esta forma, el caballero don Quijote no puede buscar un camino hacia el paraíso, en palabras bíblicas de rockero: una escalera al cielo, sino que debe conformar su vida como el lugar en el que la tarea le lleve hacia el fin definitivo de la felicidad. D. Quijote debe convertir su mundo en un mundo de caballerías: debe desfacer entuertos.

Así, D. Quijote ya se ha diferenciado absolutamente de la tradición anterior.
En primer lugar se ha diferenciado de la tradición clásica por negarse a situar el mundo tal y como debería ser en una civilización determinada y en una sociedad concreta, pues la sociedad de Don Quijote debe ser reformada a través de la acción del caballero.
En segundo lugar, Don Quijote también se diferencia del mundo medieval en que su paraíso no es algo trascendente y realizado por un creador con un omnipotente poder, sino que sólo puede ser realizado por él mismo. El caballero don Quijote es el personaje llamado a realizar la justicia de un mundo abandonado por Dios, con toda la burla que ello implica y al tiempo con toda la grandeza. Y aquí volvemos a ver un paralelismo con los personajes de Shakespeare, que están llamados, como textualmente dice Hamlet, a poner orden en el mundo. La modernidad del Quijote está implícita precisamente en ello.

Con todo esto, D. Quijote resulta un hito en relación a su tiempo. Y por ello, en su faceta erudita y cultural, es de obligada lectura. Pero aún nos queda explicar algo más.

Lo sé: leer el Quijote es un coñazo.
Y también lo sé: leer este artículo, y verá el próximo, también.

Pero, reconózcalo, yo soy más salao.

lunes, enero 02, 2017

SE ARMÓ EL BELÉN 2016

Yo soy un tío que se adapta. Es más,incluso que se vende, pero eso ahora no viene a cuento. En fin, que este año, en vez de hacer el belén en plan analógico pues lo he hecho digital. Y aunque pierde una dimensión, gana que no me tengo que subir al altillo.

Feroz crítica, eso siempre.



sábado, diciembre 31, 2016

VIDA INTERIOR/160: OH SÍ, FELIZ AÑO NUEVO

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.

Feliz 2017.
Queda un año menos de vida.

martes, diciembre 27, 2016

VIDA INTERIOR/159: LA BELLEZA Y LA PALABRA (o sea, yo)

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.

Básicamente, y a pesar de ser yo, soy una persona modesta. Podría llenar esta página de elogios merecidos e incluso inmerecidos hacia mi persona. Pero no lo haré. Solo les dejaré que me vean y escuchen.

No sé qué destaca más si mi arrebatadora belleza o mi sublime elocuencia.
Soy el Kant español...Perdón, perdón.
El Kant de todos y todas los y las ciudadanas y ciudadanos del estado español.


domingo, diciembre 25, 2016

FELIZ NAVIDAD FILOSÓFICA

¡¡Feliz Navidad Mundo de las Ideas!!
¡¡Feliz Navidad Primer Motor Inmóvil!!
¡¡Feliz Navidad Cogito!!
¡¡Feliz Navidad Imperativo Categórico!!
¡¡Feliz Navidad Fetichismo de la Mercancía!!

Y... a pesar del Partido Popular que odia la Filosofía:
¡¡¡¡FELIZ NAVIDAD PENSAMIENTO CRÍTICO Y AUTÓNOMO!!!

Y para que esto sea posible, ayúdanos firmando aquí.
#SalvemosLaFilosofía