lunes, septiembre 04, 2017

PATRIARCADO Y FEMINISMO DE ÉLITE/1: REFUTACIÓN DE LA TEORÍA DEL PATRIARCADO

La Filosofía de la Historia pretende algo más que el estudio de la Historia. La Historia, como ciencia académica, pretende describir los hechos ocurridos y dar una explicación de los mismos relacionada con su contexto determinado. Sin embargo, la Filosofía de la Historia pretende encontrar una causa común y última entre todos los hechos de la historia de la humanidad y, por lo tanto, encontrar el fundamento último de ellas.

Este artículo trata sobre una Filosofía de la Historia. En concreto, aquella que defiende que el Patriarcado es la causa última de la Historia y que esta se explica sustancialmente como la explotación y dominio de los hombres sobre las mujeres. Y  pretendemos dos cosas.
En primer lugar, y en este artículo y el siguiente, refutar esta Teoría del Patriarcado.
En segundo lugar, demostrar, al hilo de lo anterior y en el tercer artículo, que existe un tipo de feminismo de élites cuya finalidad social y última es defender los intereses de las mujeres que forman parte de la oligarquía creando para ello una ideología en su entorno.

Entendemos por Teoría del Patriarcado la explicación que defiende que en la Historia siempre ha existido un gobierno de los hombres sobre las mujeres, de forma interclasista, y que dicha situación es la explicación última del desarrollo histórico. Es decir, la división fundamental de la sociedad sería que los hombres conformarían un grupo social dominante por su sexo frente a las mujeres dominadas. Este hecho, además, sería la causa última del proceso histórico y explicaría lo ocurrido en la Historia como un permanente lucha no de clases, como diría el clásico, sino de género  masculino-femenino.

Así, del mismo modo que la Filosofía de la Historia de la izquierda situó en la propiedad, desde Rousseau, la causa última de los hechos históricos y luego afinó en las relaciones de producción con Marx, la Teoría del Patriarcado pretende explicar la Historia como un conflicto permanente de sexos. De esta forma, el machismo como fenómeno social se explica en la Teoría del Patriarcado ya no como consecuencia de otro fenómeno que lo preceda sino como la causa de todo el proceso histórico: los hombres oprimen y las mujeres son oprimidas. Por lo tanto, en la Teoría del Patriarcado se pretende explicar el acontecer de los hechos históricos de acuerdo a una causa última determinada donde las mujeres son permanentemente víctimas por el hecho biológico de ser mujeres y los hombres son permanentemente verdugos porque tienen pene (aunque algunos sin exageraciones, no se me emocionen ustedes).

Comencemos por analizar si la Historia puede explicarse de acuerdo a la Teoría del Patriarcado. Resulta evidente que las mujeres han estado discriminadas y han tenido menos derechos que los hombres y, por lo tanto, debemos admitirlo como una realidad histórica. Pero, este hecho por sí solo no da la razón a la Teoría del Patriarcado, sino que esta sólo sería verdadera si dicha dominación fuera causa última no sólo de sí misma sino también de todos los demás fenómenos históricos. Es decir, si ser hombre o mujer era más relevante socialmente que pertenecer a un grupo social económico o a otro.

Y aquí es donde entra el problema. Pues resulta evidente que si bien el poder, en su extensión más amplia posible, ha sido desigualmente repartido entre hombres y mujeres sin embargo, de ser cierto el Patriarcado, no debería haber hombres sin poder social ni mujeres con él. Es decir, si la causa de la estratificación social fuera el Patriarcado, lógicamente no podría haber en esa jerarquía mujeres por encima de hombres como forma objetiva social, y no como excepción. Y , sin embargo, esto ha sido así en todos los momentos de la historia, al menos desde la aparición de la agricultura. Y no estamos hablando de excepciones puntuales sino de hechos objetivables socialmente. Las aristócratas estaban por encima de los esclavos o de los plebeyos y las burguesas por encima de los obreros. No se entiende ahí bien el Patriarcado, pues, de ser realmente la causa última este gobierno interclasista de los hombres sobre las mujeres, los hombres, por el hecho de serlo y todos los hombres, estarían por encima socialmente de las mujeres. Por tanto, no puede ser el Patriarcado la causa última del proceso histórico sino una consecuencia, en todo caso, y del mismo modo como lo sería, por ejemplo, la desigualdad económica o cultural.

Pero, ¿negamos entonces que las mujeres hayan estado en una posición social por debajo de los hombres? No, en absoluto ¿Entonces por qué hay machismo? ¿Cuál sería la causa última de la diferente distribución de poder entre hombres y mujeres?

Ya hemos señalado que no podría ser el Patriarcado pues eso implicaría que la división social se hubiera hecho siempre sobre la base sexual y no resulta cierto. Por lo tanto, si creemos que debe haber una causa última, es decir: si defendemos una Filosofía de la Historia, tiene que ser otra. Y tiene que ser una que permita explicar como una de sus consecuencias el diferente trato dado a mujeres y hombres y, a su vez, por qué en la actualidad existe mayor igualdad que nunca. El problema es, por tanto, encontrar una causa última capaz de explicar tanto que haya mujeres que tengan más poder que hombres en la estratificación social objetiva (aristócratas frente a plebeyos, por ejemplo) como que entre dos personas de la misma posición social haya habido preferencia por el sexo masculino.

Si situamos como causa última de la Historia la producción económica, tal y como hace el marxismo, podríamos explicar ambos problemas.

En primer lugar, la posesión de los medios de producción divide la sociedad en grupos sociales desiguales: los que los poseen y los que no. Lógicamente, tienen mayor poder los que los poseen y menos poder los que están desposeídos. Y eso explica la estratificación social objetiva en grupos que, de acuerdo a su posesión o no de los medios de producción, tienen más poder social o menos.

Ahora bien, ¿qué explicaría que en una misma clase social las mujeres resulten perjudicadas sistemáticamente, y no de forma individual? ¿Acaso eso puede explicarlo esta causa última?

Esto también se podría explicar convincentemente si situamos la causa última como la producción económica. Efectivamente, si vemos la historia de los distintos sistemas productivos veremos como en ellos, a excepción del Capitalismo que por esto será tan importante en la liberación de la mujer, la producción material ha sido la característica fundamental del sistema productivo. A su vez, esta producción tenía como elemento básico la fuerza de trabajo humano explotada por la limitación de la tecnología. Y aquí es donde aparece el machismo. Habiendo dimorfismo sexual en la especie humana, el hombre es mayor y más fuerte muscularmente hablando que la mujer, el resultado es que su fuerza de trabajo se apreciará más que la de la mujer, que quedaba relegada a funciones reproductivas y de intendencia. No se trataba por tanto de un machismo como causa sino como consecuencia del trabajo explotado por la forma de relación económica. Así, la mano de obra explotada era masculina por su mayor fuerza física y era esta la causa de que los hombres fueran más apreciados que las mujeres, del mismo modo que se seleccionaban las plantas en la agricultura, los mejores especímenes en la ganadería o se mata a los pollos y no a los pollos hembra –es que ponerlo en femenino quedaba feo…-.

En definitiva, los hombres eran los preferidos para ser explotados y por eso, paradójicamente, tenían mayor relevancia social: como las mejores ganaderías tienen más fama en los mataderos llamados plazas de toros.


De esta forma, y resumimos esta parte, el Patriarcado es falso porque nunca existió un sistema que se basara en la explotación sistemática de los hombres, lo que implicaría al universal masculino, sobre las mujeres. En vez de eso, fue la desigualdad en la propiedad de los medios de producción la causa última del desarrollo histórico. Y como tal, el machismo y la desigualdad de las mujeres es una consecuencia de aquel.

Pero, ¿entonces por qué las mujeres han sido sistemáticamente discriminadas frente a los hombres?

Yo es que ahora estoy cansado, uno se hace mayor, pero en breve se lo cuento.

6 comentarios:

Antonio H. dijo...

Parecía que el artículo trataba sobre una Teoría del Patriarcado, enfocada desde la Filosofía de la Historia, y son ámbitos que no manejo. Pero al final del articulo dice: “el Patriarcado es falso”, y eso ya me parece otra cosa, cambia todo el enfoque del artículo.

De lo que sí he leído mucho es de Antropología, Biología, Psicología, Historia, Prehistoria, etc. Y como el origen del Patriarcado me ha producido siempre mucha curiosidad, he indagado y reflexionado en la medida de mis medios. Dos libros que a mí me hicieron encajar todas las piezas del rompecabezas, son: “La Formación del Patriarcado”, de Gerda Lerner, y “La Represión Del Deseo Materno Y La Génesis Del Estado De Sumisión Inconsciente”, de Casilda Rodrigáñez.

No hay un solo feminismo monolítico, sino muchos, y eso las feministas lo reconocen. Por eso me resulta poco creíble que exista una única Teoría del Patriarcado. Pero además es que las feministas suelen reconocer que el Patriarcado es una cultura, en la que hemos sido educados todos y todas, y por lo tanto, las mujeres participan de él y lo defienden e inculcan a su descendencia. Y que si queremos acabar con el Patriarcado, primero es necesario hacerlo consciente. Y no es fácil: La cultura a la que pertenece un individuo, le resulta invisible. La siente tan normal que considera biológico lo que en realidad es cultural.

Según mi punto de vista, el Patriarcado no es un complot consciente de los hombres para putear a las mujeres. Es simplemente nuestra organización cultual. Por supuesto que la explotación de clase está integrada con la dominación de sexo. En una misma clase social, los hombres dominan a las mujeres. Pero éstas dominan a los hombres y mujeres de clases más bajas y son dominadas por los hombres y mujeres de clases más altas.

Es lo mismo que sucede con los niños. En el Patriarcado, los niños son dominados por hombres y mujeres a la vez. En las sociedades occidentales desarrolladas, las mujeres creen que se han igualado a los hombres. Ahora hacen piña con éstos, para seguir dominando a los niños, que continúan considerándose inferiores por ambos sexos de adultos.

Yo sí creo que el Patriarcado existe. Pero no es un complot consciente pactado entre hombres. El Patriarcado nació como una adaptación a los nuevos modos de producción, cuando descubrimos la agricultura, la ganadería e inventamos la propiedad privada. Naturalmente, no sucedió de golpe y porrazo, ni a la vez en todo el planeta. Fue la manera de asegurar la producción y gestionar los patrimonios con cierta eficiencia. Probablemente no todas las culturas agrícolas realizaron la misma transición, pero las que sí lo hicieron consiguieron poblaciones más numerosas y un mayor éxito sobre las otras. La selección natural ya no actuaba sólo sobre genes, sino también sobre culturas, y a una velocidad mayor.

Antes de esto (durante la mayor parte de nuestra existencia como especie), los medios de producción eran la caza y la recolección, y la biología humana está adaptada a eso, no a lo que vino después. Incluso hoy en día, los que estudian la biología de los bebés humanos, se dan cuenta de que seguimos naciendo preparados para la Edad de Piedra, y es necesaria una dura “aculturación” para sacarnos de ahí. En realidad, el Patriarcado es antinatural y no nos hace felices ni a hombres ni a mujeres.

¿Qué había antes del Patriarcado? Yo lo llamaría “Prepatriarcado”, pues no tengo claro que fuese un Matriarcado, ni qué significa esto, además de que muchos creen que el Matriarcado sería la explotación de los hombres por las mujeres, y eso no me cuadra con mi visión de la etología humana.

loli loligo dijo...

Aysss pollito!!!, la que has liao!!! Jajaja...


https://youtu.be/W1lz7Njq2BQ

Me espero al siguiente episodio antes de cualquier pronunciamiento

Anónimo dijo...

Es muy valiente, Don Enrique, su planteamiento sobre este asunto, en estos momentos en que las administradoras de los 28.500 millones destinados a proteger a las hembras humanas españolas del heteropatriarcado, necesitan la luz de las hogueras para justificar gastos.

En esto, como en todo lo que comento en su blog, no tengo el suficiente conocimiento ni para rebatirlo ni para confirmarlo. Por lo que es más que evidente que mis comentarios los hago más desde mis convencimientos morales que desde mis conocimientos científicos. Por lo que entiendo que a Ud. no le sea de ninguna utilidad el que yo afirme que tiene Ud. razón o que no la tiene.
En cambio, a mi si me sirve para ordenar mejor mi pensamiento sobre asuntos que si no es por este blog los tendría vageando y dispersos.

Todo esto es para decirle que encuentro muy razonable y lógico toda su exposición además de valiente. La de Don Antonio H. también.

Por mi parte, solo incluir un par de ideas como suplemento a las suyas.

Una es que la tecnología ha suplementado y ha hecho desaparecer la diferencia que el dimorfismo situaba a la mujer en inferior capacidad física con respecto al hombre (capacidad pulmonar y testosterona). Por lo que una mujer ya puede ser antidisturbio, bombero, incluso estibador portuario.

La otra idea, es que no sólo en la capacidad para el esfuerzo físico es en lo el bimorfismo ha contribuido a la discriminación, hay otra que la tecnología no ha conseguido solucionar (todavía) y es la reproductora.

Creo que es justamente esta, la reproductora. y no la menor potencia física, la que ha tenido más peso en la diferencia antropológica de roles.
En la India, la vacas son sagradas no por superstición sino porque son las madres de los bueyes y sin bueyes cualquier campesino estaba condenado al hambre.
La mujer, de igual manera que la vaca, es “sagrada” porque es la que produce hombres. Los hombres son los que trabajan y enriquecen al rey y también son los que defienden las riquezas del rey. Cuantos más hombres más riquezas.
Y por lógica, cuantas más mujeres haya, habrá más hombres y por tanto más riqueza.

La mujer, por su capacidad reproductora, es la que puede garantizar la continuidad y progreso de la especie y no el hombre. Y si damos por verdadero que la fisiología del hombre es más adecuada para producir bienes que la de las mujeres, se puede decir que:
Muchas mujeres y pocos hombres = Muchos hombres = Muchos bienes
Pocas mujeres y muchos hombres = Pocos hombres = Pocos bienes

Todo lo demás son normas morales añadidas para garantizar, según las caractéristicas de cada sociedad, la preservación de sus hembras y la forma de transmisión del patrimonio y que son las que, ya desde la cortedad intelectual o la astucia, argumenta ese “tipo de feminismo de élites cuya finalidad social y última es defender los intereses de las mujeres que forman parte de la oligarquía” que Ud. comenta.

Un Oyente de Federico

loli loligo dijo...

D. Oyente, no sé que me cuesta más trabajo si imaginarme como vaca o como sagrada, jajajaa...

En cualquier caso, por una parte no creo que todavía hayamos alcanzado una tecnología que elimine el dimorfismo sexual y permita que la mujer desarrolle las mismas actividades físicas que el hombre. Y por otra, de "sagrada" nada, ni ahora, ni antes, ni creo que en ningún sitio.

Yo creo que al final es todo una cuestión de machismo. Y quería esperar a que don Enrique desarrollará más su exposición.

Su idea de vacas sagrada es precisamente contraria a la realidad, presente y pasada.
Por ejemplo, por poner una situación muy radical, los malos tratos no son más que una expresión del machismo y si realmente fuéramos "vaca sagrada" en pocas ocasiones se sometería a la mujer a esa situación (sustituya maltrato por la vida cotidiana y los anuncios que hemos vivido, hasta los 90) puesto que se estaría yendo en contra de la obtención del deseado objeto de la progenie, y por tanto el propio hombre (marido) estaría perdiendo una producción valiosa (diferente según sea niño o niña, pero "vendibles" ambos, aunque de forma muy distinta).
Así daría igual tener niños que niñas en la descendencia puesto que ellos serían mercancía laboral mientras que ellas serían mercancía reproductora. Sin embargo, sabemos que siempre han sido más valorados los niños y no solo en otras culturas, también en la nuestra (el desprecio, la carga que ha supuesto y todavía supone en muchas zonas ser niña, abandonos, eugenesia, venta=dote, acceso a estudios solo para niños, etc. de las niñas había que deshacerse, así que de sagradas poco).

En cuanto al valor de hombre/mujer a nivel laboral poco le importa al fabricante/fábrica dado que lo que quiere es obtener producción y beneficio, al margen de si ha sido hombre o mujer el brazo ejecutor del producto, mientras que pueda crearlo eso es algo que le da igual, como si lo hace un marciano o un robot (más probable, sin duda alguna).
El fabricante sencillamente abonará un salario al sujeto en función de su nivel de rendimiento.
Así, aunque la idea sea evitar que la mujer acceda al puesto de trabajo para que tenga más tiempo para la reproducción y, por tanto, para la generación de nuevos trabajadores, este concepto creo que le es indiferente al fabricante puesto que lo que quiere es sacar su producción en el momento presente no pensar en el futuro.

Por otra, parte a la empresa o fábrica le sigue siendo más beneficioso tener más mano de obra disponible donde elegir, sean hombres o mujeres, ya que así, acorde a la oferta y demanda, de la que tanto gusta, siempre pagará menos por el trabajo que realicen, puesto que el trabajador no sería un recurso escaso.

Así que de sagradas no hemos tenido nunca nada...me queda por averiguar lo de vacas... Y mientras esperaré a ver que nos ofrece don Enrique.

Anónimo dijo...

Nada de eso Doña Loli Loligo, ni vaca, porque es Ud una persona muy racionanal, ni sagrada porque es Ud. una persona libre que no depende de ningúna divinidad. Aunque no dudo que por su buen caracter y sentido del humor muchos la adoren, entre los que, si Ud. me lo permite, me incluyo.

Ponía lo de “sagrada”, así, entrecomillado para que se entendiera más la ironía que la literalidad. Pero en el fondo era eso, que el rol de la mujer le viene impuesto por su condición de madre en todo momento y en todas las culturas. La diferencia estará en que moral establecerá cada grupo social para que se cumpla ese objetivo.

Podrá ser desde el trato de esclava sin derechos civiles dedicada a fabricar hijos para su dueño como es en la actual cultura islámica; en régimen de igualdad de derechos pero favoreciendo su decisión de ser madre como es actualmente en el occidente cristiano; o como figuras sociales más relevantes como dicen que fue en los matriarcados que existieron (esto me cuesta creerlo, me inclino a pensar que sólo reflejan soluciones temporales como “Las barqueras de Pasajes” de las que hablaba la Condesa D'Aulnoy en su “Viaje por España”). En esto podemos apreciar grados de machismo

Desde la prehistoria a la actualidad la figura de las diosas madre, venus es una costante en todas las culturas. En la religión judía y en el cristianismo se emplea la palabra “matrimonio” que es el sacramento/contrato que une al hombre con la “madre” que cuidará de sus hijos (en el Islam la traducción de la palabra que utilizan es “contrato de penetración”). El judaismo se transmite por vía materna.

La riqueza de los siervos no era otra que los hijos. Estos ayudaban con su trabajo y aportaban riquezas a la familia y al señor feudal. Luego, los siervos, fueron proletarios que era lo mismo, no tenían capital pero aportaban hijos que enriquecían, con su trabajo, al capitalista. Siempre la riqueza, como la invasión de Europa de Hari Bumedián, salía del vientre de las mujeres.

Salvo en los últimos 5 minutos (como decía Carl Sagan) de la historia de la humanidad, la mujer ha estado siempre embarazada o amamantando a uno y cuidando de otros. Evidentemente esto es lo que ha condicionado la imposición de su rol. No creo que su mayor o menor debilidad física influyera mucho en ello.

A la guerra no iban las mujeres, no porque fueran débiles, sino porque estaban en labores maternales. Hasta hace nada cuando se conquistaba una plaza, se mataba a los hombres, se mutilaba a los niños y se violaba a las mujeres, como hacían en los 80's los palestinos en las aldeas cristianas del Líbano. Peor que matar al enemigo era inutilizar a sus futuros hombres (generadores de riqueza) y convertirlos en una carga (generadores de pobreza) y todavía peor plantar en sus mujeres la semilla del enemigo. Todo gira siempre entorno a lo mismo.

No quería enredarme tanto, pues como Ud bien decía, era mejor esperar al maestro.

Un Oyente de Federico

loli loligo dijo...

Ohhh D. Oyente, que amable es Ud. soy más malévola de lo que puedo aparentar como para generar adoración, jajaja, pero si Ud. desea correr ese riesgo libre es, sin lugar a dudas.

Entendí su comparación, no crea que me ha podido sentar mal, ni mucho menos, ya lo sabe, pero como expliqué no hay/ha habido tal respeto (="sagrada ") hacia la mujer.

La veneración que pudiera existir hacia las divinidades de la fertilidad era eso, a las divinidades, a los dioses que concedían, o no, la capacidad reproductiva, y si la mujer no lograba tener descendencia era por ofensa a esos dioses. Ya sabemos que podían ser repudiadas...
Siempre hubo algunas con mayor nivel, tipo chamán/hechicera, etc...pero excepción.

Ahora ya hemos " progresado" y nos hemos igualado en la categoría de tornillo...casi prefería ser vaca, jajaja
Un saludo