domingo, junio 25, 2017

RELIGIÓN Y SUPERSTICIÓN/y 4: RELIGIÓN Y NUEVO CAPITALISMO

En esta serie hemos visto ya tres tesis fundamentales.
En un primer artículo explicamos que la religión y la superstición se habían separado en el devenir histórico por la cada vez mayor complejidad, lo que no quiere decir que fuera más verdadera,  de la primera sobre la segunda.
En segundo lugar analizamos cómo en la realidad actual del Nuevo Capitalismo, la religión sin embargo ya se había convertido en superstición.
Por último, reflexionamos sobre el sentimiento religioso señalando que se trataba en realidad de una necesidad de apertura hacia el futuro y que para su satisfacción no hacia falta una respuesta trascendente, sino que ésta se había dado por la insuficiencia material de los sistemas productivos anteriores al Nuevo Capitalismo.

Toca ahora terminar esta serie –lo sé, pensó usted por fin- explicando cómo el Nuevo Capitalismo logra satisfacer ese anhelo de futuro. Y empezaremos presentando nuestra tesis.

Vamos a defender que el Nuevo Capitalismo hace innecesaria la presencia de la  religión y,  por lo tanto, que esta desaparecerá de la historia, pues el modelo económico por fin es capaz de satisfacer en sí mismo ese deseo de apertura, de proyección al futuro,  que es característico en el ser humano.

El tiempo del sentimiento religioso decíamos que es el futuro. El ser humano vive, explicábamos en el artículo anterior dándole la razón a Ortega, proyectado hacia adelante. Al no encontrar ese futuro dentro de su forma material de vida, pues los sistemas productivos anteriores se basaban en la subsistencia,  apareció la necesidad de situar la respuesta en algo transcendente. Y así surgirá la importancia de la religión.

Ahora  analicemos lo que ocurre con el Nuevo Capitalismo y cómo este es capaz de satisfacer el anhelo de futuro.

El sistema económico actual es lo que denominamos Nuevo Capitalismo. Su característica básica es que la producción económica ya no sólo es producción sino también consumo: la producción del beneficio económico es la totalidad de la vida humana produciendo en el trabajo o consumiendo en el ocio. Y esta  producción absoluta de beneficio es permanentemente proyectada: no existe el momento de la satisfacción última, el instante más bello faústico -nota: me gusta ponerme culto- pues la producción no tiene como finalidad la satisfacción de ciertas  necesidades sino la consecución de beneficio a través de la producción de mercancías y su incesante consumo. Y para esta incesante actividad económica  es necesaria  la propia creación no sólo de las satisfacciones sino también de las  necesidades para el consumo perpetuo.

De esta forma, todo el sistema se vuelca hacia el futuro. En términos más estrictos: se proyecta permanentemente hacia delante, no como un gesto volitivo sino esencial y objetivo de la propia estructura económica. El futuro es el tiempo permanente del Nuevo Capitalismo. Pero un tiempo futuro con unas características muy concretas.

En primer lugar,  se trata de un futuro que permanentemente se está dando en la realidad. El futuro no se mide por aquello que va a ocurrir en un tiempo lejano, como en la promesa religiosa con su carga escatológica, sino por aquello que está ya ocurriendo. Este permanentemente ocurriendo  es una característica fundamental de la nueva sociedad. Las personas en el Nuevo Capitalismo viven en una proyección constante hacia adelante,  pues la figura económica fundamental del Nuevo Capitalismo es una producción incesante de mercancías para el consumo cuyo ciclo productivo es eterno. De esta manera, el Nuevo Capitalismo,  con su negación a la vida estable,  cubre con creces esa necesidad humana de proyección sin necesidad de referirse a un hecho trascendente y que se sitúe más allá de la propia vida terrena, de la vida única.

Piensen ustedes cómo era la vida cuando nacieron y cómo es ahora y fíjense en el cambio permanente de la misma. Un campesino medieval, y sus progenitores y su descendencia, repetía su vida cada día, una cosa pobre y asquerosa por cierto; ustedes y yo vivimos una vida que necesita inventarse cada día -de una forma pobre y asquerosa, por cierto-. Así, ustedes y yo estamos proyectados hacia el futuro de una manera radical y con una única finalidad: satisfacer a través del consumo las necesidades del sistema productivo capitalista. La producción interna de beneficio capitalista lo exige. El Nuevo Capitalismo puede así sustituir el afán de porvenir del sentimiento religioso de una manera inmanente.

En segundo lugar,  y en esto también se asemeja a la religión,  ese porvenir capitalista es un tiempo futuro estable. Esto significa que el futuro no se presenta como un lugar de incertidumbre sino de garantía. En cuanto a la seguridad cabe destacar que una característica fundamental de la religión era no sólo su proyección hacia el futuro sino cumplir también el requisito de garantizar ese mismo futuro con dos desarrollos: el orden del mundo -mañana se pondrá el sol-; y la inmortalidad. Igualmente ocurre con el Nuevo Capitalismo. Este tiene como algo propio de su propia configuración, y por la presencia fundada del consumo, una garantía de permanencia en ese futuro. Y así el crédito permanente y la tarjeta VISA lo garantizan igual de bien, o mejor pues son más reales, que los rezos y las jaculatorias. 

Y surge así el tercer elemento que une a la religión y al Capitalismo como elementos que satisfacen el anhelo de futuro: la heteronomía de su propuesta. No se trata en verdad de que la vida individual se proyecte a sí misma en una construcción de  su propia identidad, como hacían los personajes literarios modernos y era el ideal de la Filosofía,  sino que es una proyección ajena a la propia voluntad y que la hace innecesaria. No hay por tanto lugar a una peripecia individual sino que la proyección al futuro es un hecho estructural de la propia realidad, es decir: del sistema productivo, algo que fue vivido como fantasía en la religión pero que ahora surge como realidad en el Capitalismo. Hay una estructura superior que domina la vida y ante la cual el sujeto se religa -nota: obsérvese el ingenioso a la par que culto juego de palabras-.

De esta manera, nada se le exige al sujeto para lograr satisfacer ese anhelo de porvenir sino solo que se deje, y aunque no se deje, llevar. Y en eso también se parece el Nuevo Capitalismo a la religión. Si en el discurso moderno el sujeto construía su futuro desde su acción -advertía Casio, en la imprescindible obra de Shakespeare sobre Julio César, que nuestro futuro no estaba en los astros sino en nosotros-  tanto en la religión como en el Nuevo Capitalismo el  futuro está escrito precisamente en la  heteronomía,  en las estrellas: productivas y reales o espirituales e imaginarias. Los individuos no tienen que hacer nada para pertenecer al futuro sino solo seguir su corriente. Es precisamente la destrucción del sujeto moderno la idea latente. Y esta destrucción es defendida también tanto por la religión como por el Nuevo Capitalismo.

Así, el Nuevo Capitalismo ya es capaz de hacer la vida permanentemente proyectada hacia el futuro y satisfacer esta necesidad humana propia de la especie. Y además es capaz de hacerlo, como ya hemos visto, con dos características fundamentales: seguridad y plenitud. El Nuevo Capitalismo ya puede ser un nuevo estado místico: es el Reino prometido en la tierra. O, tal vez, el infierno.

Pero alguien podría decir que todo esto peca de superficial ¿Cómo defender que algo tan espiritual como la mística pueda ser sustituido por la tarjeta de crédito? En realidad, es al contrario: lo superficial es ya  la religión. Si en el primer artículo destacábamos que la religión no podía históricamente compararse con la superstición por su desarrollo intelectual, del mismo modo podemos concluir favorablemente sobre la diferencia en su grado de abstracción entre la tarjeta de crédito y la propia religión. Efectivamente, la tarjeta de crédito es un producto superior intelectualmente a cualquier religión.

En la religión habitaba la abstracción propia de la conversión del anhelo de futuro en una invención trascendente. En la tarjeta de crédito hay mucho más. Su abstracción responde a la existencia real de todo un sistema económico construido sobre un proceso de racionalización y abstracción que concluye en el dinero y la mercancía. Así, la promesa del consumo, clave del Nuevo Capitalismo, reivindica la existencia real, la material, como la clave de la felicidad. No pospone la sonrisa sino que la pinta en el rostro actual como permanente emoticono.

La tarjeta de crédito, como metáfora del Nuevo Capitalismo,  supera así a la religión como donación de sentido de la propia vida. Primero, porque su abstracción es  intelectualmente mucho más sofisticada. Segundo, porque es más real. Tercero, porque es más totalitaria al ni tan siquiera permitir la herejía pues no es un constructo intelectual, discutir si el espíritu santo procede también del padre o solo del  hijo, sino algo real y cotidiano ante lo que no cabe escapar: es ya la propia vida.

La religión está definitivamente en el basurero de la historia. De hecho, ha sido sustituida o por la ausencia de cualquier superstición espiritual o,  en su defecto, por una especie de espiritualidad del bienestar cuyo único objetivo es la venta de un producto de descanso y ocio: un spa místico. Y no cabe duda de que la desaparición de la religión es una buena noticia.

Alguien podría lamentar su caída como una perdida para la humanidad. Sin embargo se equivocaría. El Nuevo Capitalismo no ha llegado para liberar a los seres humanos de la dominación y seria ingenuo pretenderlo así. Pero la religión tampoco lo hizo nunca.  Y solo es hoy en día un inconveniente para el desarrollo del conocimiento.Del mismo modo que Marx no lamentaba la pérdida dela aparente cultura hindú, cuyo elemento clave era arrodillarse delante de vacas y monos,  que desaparecía ante la dominación británica,  nosotros no lamentamos la desaparición de la religión. En la tarjeta de crédito hay más verdad que en la cruz, la media luna o las campanitas orientales. Y también hay más dominación.

jueves, junio 22, 2017

DEFENDIENDO LA FILOSOFÍA EN EL CONGRESO

D. Miguel Anxo Fernán Vello, diputado del grupo parlamentario Confederal de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea, defiende la obligatoriedad de la Hª de la Filosofía en 2º de Bachillerato en el pleno del Congreso de Diputados el 21 de junio de 2017.

Y yo aquí se lo dejo. 


jueves, junio 08, 2017

VIDA INTERIOR/162: SENTIMIENTO POPULAR (¿pues qué pensabas urbanita de izquierdas?)

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.

Mí no entender.
Pero mí ser un pobre urbanita de izquierdas y no entender los sentimientos populares.
Mí más tranquilo porque mí pensaba que era superstición, pero no...
¡¡¡¡¡ES EL PUEBLO!!!!!

video

El Rocío 2017.
Sentimiento popular.


martes, junio 06, 2017

PODEMOS Y LA MOCIÓN DE CENSURA

El motivo del presente escrito es analizar la presentación de la moción de censura interpuesta por Podemos a Rajoy. Para ello, vamos a empezar por presentar nuestra hipótesis: la moción de censura no tenía como objetivo Mario Rajoy sino al PSOE. Era un nuevo intento de sorpasso. Y algo, otra vez, ha salido mal.

Empecemos por el principio. Podemos vota no a Pedro Sánchez en marzo de 2016 y hay nuevas elecciones. Rajoy aumenta el número de sus escaños y el PSOE se mantiene por delante de Podemos. En apenas seis meses, el aparato del partido socialista defenestra a Pedro Sánchez y se abstiene gratis e innecesariamente, tal y como se acaba de demostrar en los presupuestos donde tantos apoyos se han comprado,  para que Rajoy gobierne. Y se convocan primarias en el PSOE que todo el mundo espera que gane el propio aparato, gestora al frente, con la presencia de Susana Díaz. Es en ese contexto donde Podemos, de pronto, descubre un imperativo ético -o democrático, que depende de las fuentes porque al fin y al cabo dará igual- para poner la moción. Imperativo ético, o democrático, nada más y nada menos.

Un imperativo ético es un mandato que exige hacer una acción moral que se considera obligatoria. Por tanto, se supone que si la moción de censura es ahora un imperativo ético tendría que haber un cambio fundamental en el gobierno del PP en  relación a la fecha, marzo de 2016, donde Podemos se negó a apoyar un gobierno alternativo a Rajoy ¿Qué ha cambiado entonces? Los dos elementos fundamentales de la anterior legislatura fueron los recortes,  lo que hemos llamado proceso de precarización, y la corrupción. No hay cambio. Por tanto, aducir de pronto un imperativo ético,  aunque no se sepa si de la ética de la razón pura, suena excesivamente presuntuoso.

Pero alguien podría aducir que en realidad lo de la ética ha sido una excusa y que se trata de una maniobra política. Y,por tanto,ahora cabe preguntar cuál es el objetivo de esa maniobra. Y habría tres posibles.

Uno, desalojar a Rajoy. Dos, hacer la presentación de Podemos como una partido de gobierno -imitando el modelo de Felipe González en 1980-. O, tercera, presentarse como la nueva  oposición - según el modelo que Hernández Mancha ejecutó en 1987-. Pero,  Podemos siempre puede innovar.
Analicemos una a una.

¿Cree Podemos que puede ganar la moción de censura? Esta claro que no y también lo está que en Podemos esa idea ya se sabía desde el principio. De ello ya informaba de ello la propia presentación la moción, sin negociarla a priori con ningún grupo parlamentario. Efectivamente, si la moción hubiera buscado la destitución del presidente del gobierno, por imperativo ético o por urgencia democrática o por ser califa en lugar del califa, sin duda se habría hablado antes con las otras fuerzas parlamentarias para llegar a un acuerdo y conocer así las posibilidades de éxito. No hacerlo así,  y no se hizo así, implica evidenciar que la prioridad de la moción no es quitar a Rajoy sino otra.

¿Pero qué otra? Como ya hemos señalado, Felipe González presentó en 1980 una moción de censura contra Adolfo Suárez sin posibilidad alguna de ganarla y con el único objetivo de presentarse a sí mismo como alternativa factible de  gobierno. Tal vez estemos ante una estrategia similar. O tal vez no. Es bueno analizarlo.

En 1980 todas las fuerzas políticas, desde el rey hasta el PSOE, conspiraban contra Suárez. Era claro, como demostró su posterior dimisión, que era un cadáver político. La estrategia de González no fue sino dejar patente eso. A su vez, también estaba claro que iba a ganar el PSOE en las siguientes elecciones. Pero ni Rajoy es un cadáver político ni parece claro que Podemos vaya a ganar las siguientes elecciones. No se trata pues de este modelo de moción tampoco.

¿Y la de Hernández Mancha? Esta podría inscribirse en el tipo moción publicitaria que me sale gratis. Mancha era un líder desconocido, muy limitado y necesitaba un golpe de efecto. Lo malo es que solo recibió un golpe, pues la condición de la propia moción le derribó a él. Pero Iglesias, que cuenta con el apoyo de diversos medios de comunicación y su cobertura, no necesita el parlamento para hacerse ver.

Así pues,  Pablo Iglesias no presenta su moción para lograr el poder, ni como alternativa real de gobierno ni como sistema de proyección pública. El motivo pues debe ser otro.

Y lo es. Podemos ha inventado una vez más una nueva modalidad en política parlamentaria tras el babyescaño y el juramento de cargo con estribillo: la moción de censura no dirigida al gobierno sino al partido de la oposición. Efectivamente, la moción de censura es al PSOE. Y vamos a explicarlo.

La moción de censura evidentemente no iba a salir y el hecho, como ya hemos señalado, de su escasa preparación previa demuestra que tampoco había gran interés en que triunfara. La estrategia pasaba por derrota en la moción pero triunfo mediático. Y para ello, toda la moción seguía una serie de pasos.

Primero, se presentó acompañando a las primarias del PSOE y cuando todos esperábamos que esas primarias las ganara Susana Díaz.
Segundo, con el triunfo de Susana Díaz se trataría de un PSOE ratificado en su abstención a Rajoy que ahora tendría que volver a apoyarlo al votar no a una moción contra él. Por tanto, la imagen buscada era esa de que PPSOE son lo mismo y la única alternativa progresista es Podemos.
Tercero, eso llevaría a la presentacion de que el único partido nacional contrario a Rajoy es Podemos, pues el PSOE ya no está, y por dos veces, en contra de su gobierno.

Feliz conclusión: los votantes de  IU,  que no votaron la santa alianza, y los del PSOE de Sánchez, resentidos por la derrota,  serian un nuevo nicho de votos. Y Podemos se convertiría en la oposición hegemónica.

Pero, el cántaro se rompió. Resultó la combinación imposible y Pedro Sánchez ganaba las primarias con un discurso contrario a la gestora. Y la estrategia se venía abajo.

En primer lugar, porque ahora resultaba que había que pedirle el voto para desalojar al mismo presidente que entonces se podía haber desalojado a la persona a la que se le negó hacía apenas un año. Se puede defender otorgar una medalla a la virgen por fervor popular, eso también lo haría falange, pero defender el ahora sí y antes no ya sonaba incluso demasiado rocambolesco.
En segundo lugar, porque el nicho de votos ya no existía pues era más que probable que los recuperará el PSOE y la tendencia de IU continuara en la abstención o se refugiara en el propio PSOE.
Y, en tercer lugar, porque con todo ello la repercusión mediática ya solo podía ser contraproducente. Cualquier error en la presentación o en el debate iba a penalizar a Podemos pues no había ya nada que ganar, oposición, y sí mucho que perder, opinión pública.

Y llegó Compromís y pidió su retirada. Pero eso hubiera sido reconocer públicamente que todo lo aquí explicado es cierto y por ello no cabía ya la enmienda. La moción, como la actuación de los payasos, debe continuar.

El próximo 13 de junio hay moción de censura en el Congreso. La única posibilidad es que Rajoy vote contra sí mismo. Pero incluso entonces puede ser que Pablo Iglesias vote a favor de Rajoy y contra la urgencia democrática y el imperativo ético. Al fin y al cabo, ya lo hizo hace un años.


domingo, mayo 28, 2017

RELIGIÓN Y SUPERSTICIÓN/3: EL SENTIMIENTO RELIGIOSO

En el primer artículo de esta serie analizamos las diferencias que a nivel histórico habían acontecido entre la superstición y la religion. En el segundo,  reflexionamos cómo estas diferencias en la actualidad ya no existían y ambas realidades habían llegado a igualarse. Pero dejábamos a propósito sin analizar un hecho que buena parte de la crítica presenta como incontrovertible: la existencia de un sentimiento religioso en la propia naturaleza humana.

Para analizar esto primero debemos explicar qué se entiende en un sentido general por este sentimiento religioso.

De inicio, se trataría no tanto de un contenido como de un anhelo. Quienes defienden la existencia de semejante sentimiento no hablan por supuesto de que se trate de la presencia de Dios en nuestra alma sino de que hay un anhelo de apertura en nuestra conciencia racional. Una necesidad de algo más.

En segundo lugar,  señalan que este anhelo de  apertura lo es hacia lo absoluto. Y este absoluto implica lo trascendente.

En tercer lugar, careciendo de contenido este anhelo no puede ser satisfecho por la argumentación racional sino que sólo puede expresarse más allá de ella. Así,  este sentimiento no busca una respuesta racional sino una emoción de plenitud. Y esta respuesta es dada no por lo comprensible,  que seria limitado, sino por aquello que está fuera de esa comprensión: lo inefable.

De esta forma,  y como resumen de la teoría del sentimiento de apertura, podríamos decir que según esta teoría existe en el ser humano un sentimiento vital e innato,  en su propia constitución como tal ser humano,  por la que busca ir más allá de sí mismo y su realidad inmanente. A su vez, este sentimiento no puede ser respondido por una argumentación racional y su meta es así inefable. Este sentimiento nos conduce,  por tanto y necesariamente, a la trascendencia.

Nos toca ahora a nosotros analizar esto. Y empezaremos resumiendo nuestra tesis para luego desarrollarla. Nuestra argumentación  es la siguiente. Creemos que sí existe ese sentimiento de apertura,  ahora lo llamaremos así pero luego precisaremos. Pero, consideramos no remite necesariamente a lo trascendente y, a su vez, creemos que dicho sentimiento ha sido perfectamente cubierto por el desarrollo del Nuevo Capitalismo y hace innecesaria la religión.

Vamos a explicarnos. Y para ello lo mejor será ir por partes. Hablemos ahora del sentimiento de apertura.

Admitimos,  en primer lugar,  que en el ser humano existe un sentimiento de apertura. Por tal,  entendemos una tendencia natural y característica de la especie biológica no sólo a relacionarse con el entorno,  como cualquier otro animal,  sino a ir más allá de dicho entorno y explorar lo que está detrás del horizonte. De hecho, esto ya se ve en la Odisea y en ese otro clásico que es Start Trek. Así, en un primer momento, el deseo de apertura implica el anhelo de ir más allá.

Pero en la descripción de los defensores del sentimiento religioso se señala que este anhelo es hacia lo absoluto. Y que este absoluto haya su respuesta en lo trascendente. Y es aquí donde conviene ir con cuidado pues ambas cosas se unen con excesiva alegría.

Efectivamente,  el anhelo de apertura es inagotable. Esto quiere decir que en la especie humana no existe la satisfacción final pues los anhelos se trasladan siempre hacia el futuro. Como bien señalaba Ortega,  el ser humano vive  no en el presente sino proyectado siempre hacia el futuro. Y es por eso mismo por lo que el ser humano ha respondido a este anhelo permanente con la religión. Históricamente,  la religión no sólo ha dotado de sentido, falso pero respuesta al fin y al cabo, al estado presente de la realidad sino que también lo ha hecho para ese futuro.Y esta respuesta en la proyección de futuro no sólo ha sido satisfecha, como cabría pensar en una aproximación superficial,  con la invención de la vida de ultratumba,  lugar común de las religiones intelectualmente más avanzadas, sino en algo más concreto: la  respuesta al sentido del mundo que garantizaba a su vez un mañana. La presencia de una divinidad cuidaba el pasado, el presente y el futuro y el sacrificio era su pago por dicho trabajo.

Además, el éxito de  la religión también fue porque lograba unir el aspecto intelectual con el emocional. El intelectual  con el cada vez mayor desarrollo  cultural del contenido de las religiones, en cuanto a su complejidad que no necesariamente su verdad.  El emotivo por su aspecto tranquilizador y consolador ante la realidad.

De esta forma, la religión daba una respuesta satisfactoria a esa proyección constante al futuro que tiene la propia conciencia humana. Pero, y esto es la parte fundamental del problema, no era porque el anhelo de futuro exigiera necesariamente la respuesta desde lo trascendente sino porque la invención de este más allá lograba responderla en un contexto histórico determinado. Por tanto, si ese contexto cambiara podría surgir otra respuesta que satisfaciera a su vez ese deseo incluso de forma inmanente. Y es importante el empleo del termino satisfacer,  pues lo que importa aquí no es su verdad o no como respuesta sino su capacidad de dar sentido al sujeto.

¿Cual era el contexto histórico que favoreció a la religión como respuesta a la proyección hacia el futuro? La respuesta es la propia limitación de la vida material que solo podía desarrollarse en el presente. Efectivamente,  la vida material de los sujetos a lo largo de la historia ha sido un estado de presente. Los modelos productivos existentes anteriores al Capitalismo se desarrollaban en una vida que carecía de futuro. Y eso era así por dos motivos fundamentales.

En primer lugar, por la escasa proyección vital de los individuos que sabían limitada su existencia a su condición de nacimiento pues la movilidad social era prácticamente nula. Los individuos no eran más que copias de sus abuelos, sus padres e incluso sus hijos, así sin cambio. Los individuos no desarrollaban su vida hacia delante sino en un estado de permanencia que no era sino copiar la vida anterior. Y además, ese era el ideal de vida: la tradición.

En segundo lugar, porque el sistema productivo lo era fundamentalmente de subsistencia y la producción no era sino de productos diarios que carecían de futuro. El sistema productivo mismo carecía  en su desarrollo de la creación de nueva realidad,  limitándose a repetirse. Sólo a raíz del advenimiento del capitalismo, la producción superó la limitación temporal del estado presente pues su límite ya no estaba en la propia,  y fundamentalmente ajena por la explotación de clase, supervivencia sino en la máxima producción posible para un mercado insaciable. El tiempo de la producción se convirtió en un futuro permanente.

De esta forma, en los sistemas anteriores al capitalismo, donde el campesino llevaría una vida idéntica a su padre o su abuela y seria imitada por su hija y su nieto, el futuro solo podía existir para la inmensa mayoría de la población como algo ajeno a la realidad inmanente pues en esta no se atisbaba ni un mínimo rastro de él. La promesa de un futuro que pertenecía a otro mundo creado por la fantasía y que se situaba en lo trascendente, era un éxito garantizado. La religión triunfa en la pobreza material e intelectual.

Pero ahora, situemos ese sentimiento de apertura y proyección al futuro en un mundo material de producción incesante de riquezas,   donde el presenta no sea lo fundamental sino el futuro. Pongamos a los seres humanos en una realidad material,  es decir: un sistema productivo  proyectado hacia adelante ¿Por qué seguir buscando ese anhelo de apertura en algo trascendente cuando está a mano en la vida cotidiana?

Y esa nueva realidad ya no es una utopía inalcanzable sino el mundo diario: el Nuevo Capitalismo. Y así la realidad inmanente puede responder al anhelo de apertura. Y cómo lo hace será objeto de nuestro artículo y ya último,  a Dios pongo por testigo,  de esta serie.

miércoles, mayo 24, 2017

MERECIMIENTO: PEPA PARDO SOCIA DE HONOR DE LA APFM

Cuando una persona se lo merece pues se hace y punto.
Y Pepa Pardo Ortiz, diputada del PSOE en la Asamblea de Madrid, sin duda se merece este reconocimiento por su defensa de la Filosofía.
Así que la Asociación de Profesores de Filosofía de Madrid la ha nombrado Socia de Honor.
#SalvemosLaFilosofía






martes, mayo 09, 2017

SEGUIMOS LUCHANDO

Seguimos luchando en Madrid.
La diputada Pepa Pardo, PSOE, hace comparecer al Director General de Secundaria, Juan José Nieto, para que explique por qué el gobierno autonómico no cumple ni la Resolución ni la Proposición No de Ley aprobadas en la Asamblea por mayoría absoluta por las que se exige que Ética de 4º ESo e Hª de la Filosofía de 2º de Bto. sean obligatorias.
Luchamos en toda España: bit.ly/1kn6WFC
#SalvemosLaFilosofía
#NoalaLomce




miércoles, mayo 03, 2017

RELIGIÓN Y SUPERSTICIÓN/2

En el artículo anterior de esta serie analizábamos las diferencias históricas entre la religión y la  superstición. Señalábamos allí que había habido tres aspectos diferenciadores básicos entre ambas: primero, la complejidad intelectual en la explicación, siendo esta mucho mayor en la religión; segundo, el carácter socializador de la propia religión que pretendía regir la vida moral e instaurar un modelo de reglas sociales; tercero,  el carácter emotivo y afectivo,  consolador,  del sentimiento religioso.

Toca ahora realizar ya no un estudio histórico sino plantearnos si es posible que por las circunstancias actuales esa misma religión sofisticada haya devenido en nuestros días ya , y a su vez , en superstición. Y para ello lo mejor será analizar si las diferencias anteriormente presentadas siguen permitiéndonos señalar la religión como un modelo intelectual cualitativamente superior a la superstición y capaz de dotar de sentido al mundo. Porque efectivamente,  el triunfo de la religión se debió a su capacidad de donar de un sentido,  aunque falso,  a la realidad. La pregunta por tanto a resolver es si la religión puede ser hoy en dia una respuesta para el sentido del mundo,  en su sentido de mundo natural,  individual  y social,  o bien es ya y solamente pura superstición.

Y si esto fuera una religión aquí esperaríamos una revelación divina y la apertura al misterio, como Íker Jinenez pero en plan místico. Pero como no lo somos nos vamos a enrollar argumentando.

Las donación de sentido tiene una doble faceta. Por un lado, pretende explicar la existencia del mundo físico y sus hechos; por otro,  busca dar un sentido a la existencia personal. Del segundo hecho hablaremos en el siguiente artículo, así que corresponde ahora hablar del primero.

¿Sigue siendo necesaria la religión para explicar el mundo natural? Parece evidente que no. El pensamiento racional, representado aquí en la ciencia, es capaz hoy en día de explicar el mundo físico de manera suficiente, incluso sobresaliente, sin recurrir a la trascendencia. Hace unos doscientos años Napoleón inquirió al astrónomo Laplace sobre cuál era el papel de Dios  en su explicación del universo y el científico respondió que no había necesitado semejante hipótesis. Hoy en día ya ni se plantea la pregunta: Dios resulta superfluo. De esta forma, la religión ya ha perdido su papel como explicación predominante de la Realidad.

El segundo papel que señalábamos era la religión como elemento rector de la sociedad. Efectivamente, decíamos que las religiones habían sido un elemento socializador de primer orden y la clave de las normas sociales. Sin embargo, y afortunadamente, eso ya no es así. Las sociedades actuales desarrolladas no precisan ya de nada parecido a una normativa supranatural. La existencia legislativa de los derechos humanos, cuya creación por cierto es un momento fundamental en la historia de la humanidad, hace superflua la garantía trascendente de las normas sociales. Y eso se  ve muy bien en que en esos mismos países desarrollados donde ya la legislación es laica, incluso los creyentes dejan de cumplir la normativa eclesial  -como queda reflejado en la moral sexual que es el lugar favorito de la  religión para inmiscuirse- para reconvertir la experiencia religiosa en algo subjetivo. Dios como garantía de la normativa social solo brilla con su infinito amor en las decapitaciones del ISIS.
Así, toda la influencia religiosa, tanto en cuanto a la explicación intelectual de la realidad como a la normatividad social ha devenido en prácticamente nula y solo  tiene  vigencia en la barbarie islámica y tribus primitivas. La religión carece de papel institucional en la elaboración del ideal social. Y en esto también se ha igualado con la superstición.

Efectivamente, la religión ha perdido esos elementos que la hacían diferenciarse de la superstición.

Primero, ya no puede desarrollar más su complejidad intelectual pues sus propios principios axiomáticos,  los principios de los que parte, serian lo puesto en duda. De hecho, el intento de continuar analizando intelectualmente los propios principios religiosos,  como bien se dio cuenta el reaccionario y genial  Occam,  llevaron inexorablemente al ateísmo. De esta manera, toda la complejidad intelectual que la religión desarrolló se ha convertido en una parte fundamental del pensamiento humano pero ya agotada como fuente.

En segundo lugar, y como ya hemos explicado, la religión como modelo explicativo de la realidad natural también ha dejado de ser relevante e incluso se ha convertido en falsa. El desarrollo científico ha hecho innecesaria la religión y  la ha reinventado como mito. No hay que recurrir a Dios para explicar  la naturaleza.

Alguien, sin embargo,  ante esta argumentación podría aducir que el tema dios sigue siendo fundamental en la Filosofía y tendría razón. Pero el hecho mismo de que sea así es otra prueba de la propia irrelevancia de la religión  pues implica ya tomarla como objeto de estudio volviéndose por tanto inmanente. Y además se trata de un mero objeto teórico y racional alejado del acercamiento característico a la propia religión que es el de donador de sentido del mundo y de la propia existencia individual. Por decirlo con palabras profundas y para que puedan hacer un meme: Dios como ente deja de ser Dios. Mito y religion como explicación  del mundo son ya lo mismo.

¿Y qué ocurre con el proceso normativo social? Como ya hemos analizado más arriba ha quedado claro que allí donde la religión vuelve a ser el eje normativo, como en la superstición islámica,   la sociedad retrocede a la edad media. Y si el cristianismo no lo hace no es porque no quiera sino porque ya no puede. La religión tiene la misma importancia social que los consejos de la abuela. Y como normativa social se le hace el mismo caso.

Así, perdidas ya las  cualidades que históricamente la diferenciaban de la superstición, la religión ha llegado a convertirse en aquella. Si históricamente podemos diferenciarlas sincronicamente han llegado a ser iguales .

Pero alguien podrá aducir lo siguiente. El sentimiento religioso sigue vigente, incluso con más fuerza aparentemente que nunca. Parece que es algo propio del ser humano y que garantizaría la preeminencia de  la  religión para siempre. Pero solo lo parece. Y eso  el  próximo día...

Si Dos quiere.

lunes, mayo 01, 2017

1 DE MAYO

Qué les voy a contar yo...
Pues que venga, todos a la manifestación.
Eso sí, no me vengan vestidos de hippie...


lunes, abril 17, 2017

CURSO VI EXPERIENCIAS DOCENTES EN FILOSOFÍA

Este martes 18 empezamos.
Profesores que de verdad están en un aula cuentan lo que de verdad hacen.
Mire las ponencias y aún está a tiempo de apuntarse (o de venir a alguna suelta si no puedes venir a todas).
Y no lo dude: es gratis porque ninguno cobramos nada.
Y firme y difunda porque seguimos luchando: bit.ly/1kn6WFC
Así #SalvemosLaFilosofía
#NoalaLomce



Seguro que tiene usted algo que le interesa...

viernes, abril 14, 2017

RELIGIÓN Y SUPERSTICIÓN/1

En este texto, y aprovechando que es eso que se llama Semana Santa y que el Pisuerga pasa por Valladolid, vamos a intentar explicar nuestra posición sobre el hecho religioso. Para ello vamos a dividir nuestro artículo en tres partes fundamentales. La primera será distinguir entre religión y superstición. La segunda será plantear si la religión en el mundo actual ha devenido o no en una mera superstición perdiendo aquello que la hizo diferente. Y, la tercera, y la que podríamos llamar de forma pedante más filosófica, será cuestionar el llamado hecho religioso como tal y si existe o no la necesidad en el ser humano de creer en un mundo trascendente y en entes espirituales.

La superstición y la religión tienen elementos comunes y a su vez elementos que las hacen diferir una de otra, en cuanto a su contenido histórico concreto. Ambas se remiten a una relación entre el mundo material y la existencia de otra realidad superior que ejerce cierta influencia o determinismo, mayor o menor, en nuestro propio mundo. La superstición lo hace a través de unas creencias muy elementales basadas en mecanismo de causa y efecto en las cuales la realización de ciertos actos o de ciertos eventos que sucedan implican un resultado determinado que procede directamente de una relación extraordinaria entre este mundo y otro mundo superior que es capaz de dirigirlo. Así, por ejemplo, que la sal se derramó sobre la mesa implicará mala suerte de acuerdo a un criterio causa y efecto, la causa es que la sal se derrama y el efecto sería la mala suerte. Y esta conexión se produce porque existe una conexión de este mundo con otro que es capaz de dirigirlo y por ello llevarlo hasta esos momentos de escasa fortuna.

La religión tiene en común con la superstición esta relación entre nuestro mundo y otro aparentemente superior, incluso en aquellas doctrinas que solo utilizan a Dios como causa eficiente del universo y luego no interviene. Pero, además incluye elementos nuevos que sin duda hacen que se diferencie de una mera superstición.

El primer elemento diferenciador es la creciente tendencia de la religión a desarrollar una complejidad intelectual cada vez más elevada históricamente. Así, si se comparan las religiones de sociedades más primitivas con la religión cristiana, musulmana, judía o budista se observa una complicación teológica creciente en la que los hechos del mundo yo no se explican por una relación directa entre la causa y el efecto sino a través de intermediaciones cada vez más complicadas. Así, la complejidad intelectual, lo que no quiere decir que tenga más verdad, es una de las primeras diferencias entre religión y superstición.

La segunda diferencia fundamental, que guardan relación con la anterior, es el hecho histórico mismo de cómo la religión se establece como una institución social superando el mero ámbito individual y concreto y yendo a situarse como un reglamento de normas sociales y una manera determinada de socialización. Y esto ocurre siempre y necesariamente en la religión pues no existe religión alguna que no pretenda ser un hecho social e histórico que determine a la propia sociedad. Cualquier religión pretende no solo dar una serie de normas al individuo concreto sino generar una comunidad de fieles mientras que la superstición pertenece al ámbito estrictamente individual. De hecho, para que superstición individual pase a ser un tabú social necesitará necesariamente el apoyo de una religión y así, por ejemplo, los ritos religiosos tiene una base en la propia superstición, como se puede ver por ejemplo en las famosas procesiones de Semana Santa, pero implican algo más: un hecho social determinado que señala quiénes forman parte del colectivo y quiénes no.

La tercera diferencia, y esto ya lo vio muy bien Fraser en La rama dorada, es que la relación que mantiene el individuo con la superstición o con la religión es diferente. Con la superstición, el individuo mantiene una relación en la que intenta aprovechar los poderes sobrenaturales que se representan, o que aparentan representarse, para su propio beneficio intentando con ello lograr una vida material mejor. Sin embargo, en el progresivo desarrollo de abstracción que ha sufrido las religiones, y en este aspecto resulta muy interesante comparar las religiones paganas que eran un mero proceso de chantaje y soborno entre hombres y dioses con la religión cristiana, el espíritu religioso ha ido más allá de la mera relación comercial con el mundo trascendente y se ha situado en una relación familiar con él.

Entendemos como relación familiar aquella en la cual dos sujetos, en este caso uno natural y otro sobrenatural, no solo se relacionan para buscar mutuamente beneficio sino en aras de una relación afectiva emocional en la cual existe una preocupación entre uno y otro. De esta forma, la religión presenta una forma de relación normalmente basada en la pleitesía que los seres humanos rinden a un dios poderoso, y en eso está con la superstición en cuanto a un mundo ingobernable desde lo humano,  pero añadiendo la imagen de que esa realidad sobrenatural tiene una preocupación amorosa hacia el propio mundo material. Esto, por ejemplo, se ve reflejado perfectamente en la devoción a la virgen María dentro de la religión católica, que es una devoción ajena a cualquier realidad intelectual o trascendente, y se convierte en una pura relación sentimental materno filial.

Así, no se puede identificar meramente la superstición con la religión pues si bien ambos tienen elemento en común como la creencia en un mundo inexistente no refieren dicha creencia ni a las mismas causas ni producen las mismas consecuencias. Pero esto no quiere decir que en el devenir histórico la propia religión por alguna causa no pueda haberse convertido nada más que una mera superstición en el sentido de transformarse en una creencia cuyo desarrollo, tanto histórico como intelectual, se encuentra ya agotado y conduce necesariamente a su autodestrucción.


De hecho, lo que nosotros vamos a pretender en el siguiente artículo de esta serie, va a ser intentar demostrar como el desarrollo histórico e intelectual de la propia religión ha devenido a ésta en mera superstición antiilustrada y que por lo tanto debe ser abandonada no solo por aquel individuo que no tenga fe sino por todo individuo que crea que la razón debe regir el pensamiento humano y que la emancipación  de los individuos es una necesidad histórica concreta. Pero que nadie se asuste porque esto lo haremos otro día, aunque en breve.

jueves, abril 13, 2017

martes, abril 04, 2017

miércoles, marzo 29, 2017

LA COMUNIDAD DE MADRID, LA FILOSOFÍA Y YO

Uno se hace mayor. Y llega alguien a engañarle y ya, como que no.
En esto que te invitan a la Cadena SER, a Hoy por Hoy, porque han visto en las redes sociales que la Comunidad de Madrid no te quiere recibir.
Y en esto que también invitan a D. Juan José Nieto, Director General de Educación Secundaria de la Comunidad de Madrid.
Y en esto que habíamos pedido una reunión con la Consejería de Educación de Madrid en octubre de 2016.
Y en enero de 2017.
Y que no contestaban.
Pero justo tras hablar la SER con ellos para concertar la entrevista, y saber que yo iba a estar, recibo una llamada. 
Y en esto que me citan.
Y yo, en homenaje a Hume que decía que el principio de causalidad no existía, pues pienso, aunque en realidad sea en eso kantiano, que será casualidad.
Y en esto que llega el lunes 27.
Y viene Elena Jiménez, de Hoy por Hoy Madrid a mi instituto y que va demostrar ser una estupenda periodista, para entrevistarme.
Y entramos en debate con Juan José Nieto que nos anuncia una "primicia".
Y en esto que pasa esto.
Y que no...

 

Y al final, sé que nunca llegaré a director.
Ni a jefe de estudios.
Ni, tal vez, a nada.
Y en esto que sé algo más: que yo no he perdido.
#SalvemosLaFilosofía

lunes, marzo 27, 2017

OTRA VEZ... ¡¡EL CURSO!!

¿Quiere ver qué hacemos otros compañeros en clase de Filosofía?
¿Quiere conocer distintas formas de dar clase?
¿Quiere asistir a un curso que de verdad es práctico y útil para tu trabajo de profesor?
Aquí tiene más información.
#SalvemosLaFilosofía


lunes, marzo 13, 2017

EL CONSEJERO NO NOS QUIERE RECIBIR (con lo salao que soy...)

En Madrid, la Asamblea ha votado dos veces por mayoría absoluta, con una Resolución y una Proposición No de Ley, que Ética e Historia de la Filosofía sean materias comunes y obligatorias.

Llevamos esperando una reunión con la Consejería de Educación de Madrid desde el pasado 11 de octubre para hablar de ello. Se la volvimos a pedir el pasado 10 de enero. Seguimos sin respuesta.

¿Por qué el Consejero de Educación D. Rafael Van Grieken no nos quiere recibir?
¿Por qué el gobierno de Cristina Cifuentes nos desprecia?
¿Por qué el PP odia la Filosofía?
#SalvemosLaFilosofía

Y ayúdanos a presionar firmando: http://bit.ly/1kn6WFC



miércoles, marzo 08, 2017

DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

Reivindicando con mi tutoría de 2º E de Bachillerato el #DíaMundialDeLaMujer.
A uno de ellos se le ocurrió este lema para el twitter
"No me des un día, dame mis derechos"



Yo soy el atractivo joven de la corbata.