jueves, diciembre 30, 2010

INTERNET Y LA PROPIEDAD

0.- Para ver una explicación más concreta sobre el problema de la propiedad intelectual ver esto.

1.- La globalización como proceso novedoso del Capitalismo no debe entenderse como una conquista exterior, eso está ya en los orígenes del sistema a través del colonialismo, sino fundamentalmente como una conquista del interior, de la vida diaria de los individuos. Es cierto que esa conquista exterior, de la metrópoli a la periferia, tiene ahora un componente nuevo pues no solo implica la búsqueda y adquisición de materias primas sino también la creación de mercados -y por eso la servidumbre occidental ante la dictadura china, por ejemplo- . Sin embargo, lo realmente nuevo es como la vida individual se ha convertido, en cada instante, en creación de beneficio capitalista. Esa es la globalización capitalista auténtica.

2.- Esta vida como productor permanente de beneficio es la constante existencial - déjense de filosofías baratas- del sujeto actual y es la clave del desarrollo novedoso del capitalismo -nota: por supuesto que esto no se entienda como una defensa de la estúpida vida de épocas pasadas cuyo único objetivo era la defensa de la ociosidad de las élites-. Así, el análisis radical del capitalismo ya no puede hacerse desde perspectivas de lucha de clases o explotación en el trabajo sino desde la crítica y análisis de la vida en sí misma como mercancía.

3.- Sin embargo, esto no nubla los aspectos concretos y su comentario, sino que arroja sobre ellos una nueva luz.

4.- El primer punto falso de todo el problema de la propiedad intelectual en internet es presentarla como algo en peligro: nadie lo ha puesto en duda. La propiedad intelectual, es decir que la obra pertenece en su integridad a su autor y no puede plagiarse, está claro. Nadie, confiamos, quiere plagiar Torrente. Por tanto, la propiedad privada del autor no parece correr peligro. Si lo que realmente desea un autor es tener público parece claro que la época del libre tránsito por internet de las obras es la época dorada.

5.- La creación, y los creadores no parecen correr peligro. Es más, al eliminar la figura del intermediario entre obra y espectador, lo que ha logrado internet es posibilitar la utopía de un mundo donde quien quiera puede hacer pública su obra -de hecho si alguien me lee es lo que yo estoy haciendo ahora-. Es decir, una extensión extraordinaria de la cultura como creación. Y algo sin precedentes en la historia. Desde la extensión creativa: gracias internet.

6- No se trata por tanto, no es eso, cuando se critican las descargas de una lucha por la cultura y los creadores. Hay más creadores que nunca y como tales nos va bien. Ni en mis mejores sueños pensé tener este medio a mi alcance. Pero, yo no cobro. Y creador soy, otra cosa es lo de la cultura.

7.- De lo que se trata es de la mercancía cultura, desde que esta tiene un acceso masivo al mercado gracias a la industria. Es decir, lo que está ahora en juego es que la moderna tecnología ha permitido el tránsito directo de las mercancías de esta industria de la cultura a la gente sin necesidad de pagar por ello. Y esto resulta un problema. Jugando con una mercancía de esa misma industria, el deseo de que llueva café en el campo se ha cumplido y de pronto los artistas asalariados se han dado cuenta de que ellos estaban con la malvada multinacional y no con los aguerridos agricultores –por jugar con la falsa dicotomía-. Como en los cuentos de terror se despertaron con el espanto del deseo cumplido.

8.- La máxima extensión cultural posible ha chocado con el interés económico de una industria concreta. Y los autores asalariados de mercancías de la industria cultural se han posicionado con el conglomerado industrial. Viven de ella y puede ser un interés legítimo. Pero nada que ver con el arte, la cultura y la creación.

9.- Y también es ingenuo mantener que los usuarios de descargas lo hagan por un afán revolucionario. Lo hacen para ahorrar dinero.

10.- El arreglo hubiera sido fácil. Al fin y al cabo era solo un asunto económico para las dos partes. Sin embargo, la industria cultural quiere mantener un status que ya no puede de acuerdo al avance tecnológico. Tampoco hay que culparla. Ahí está el carbón como ejemplo.

y 11.- ¿Pero sólo un tratado entre partes? ¿Sólo este problema? Volvamos a 1. Y a 2. Internet forma parte ya, y lo hará aún más, de la vida cotidiana. Vida es producción. Internet, por tanto, no puede estar ajena a ello. Nada es gratis. Y la cultura -¿cultura?- menos. Es el desarrollo del capitalismo.

viernes, diciembre 24, 2010

VIDA INTERIOR/72: (que sí, que) FELIZ NAVIDAD

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz

video

El apartamento, de Billy Wilder (1960)

jueves, diciembre 23, 2010

CREADORES (de mercancías)

Lo más interesante del fracaso momentáneo de la llamada Ley Sinde –que no piensa dimitir, ¿y usted?- es el empleo de la palabra creadores, y la extensión a cultura, refiriéndose a un sector de la producción económica enmarcado en la industria de la cultura. Si yo, o usted, tenemos una web, o incluso dos, con material hecho por nosotros y gratis, ¿no somos creadores y cultura? Parece claro que sí. Pero no pertenecemos a la producción económica con ello. Por lo tanto el término “creadores” no resulta preciso pues no define lo que pretende. Mejor sería llamarles trabajadores de la industria cultural. O productores de mercancías para el ocio ¿Por qué no se les llama así? Porque entonces el centro del debate se desplazaría a otro elemento que es el de la propiedad privada de los medios de producción y las mercancías –ya sean obras supuestamente culturales o no-.
Pero es ese, precisamente, el debate real.
Más aburrido.
Menos romántico.


martes, diciembre 21, 2010

BLAKE EDWARDS: UN RECUERDO

El mayor movimiento artístico de todo el siglo XX no está en los museos ni en las bibliotecas. Además, seguramente en su hogar, incluso en el mío, hay un cachito del mismo en forma de dvd o de película descargada. Porque el mayor movimiento artístico del siglo XX es el cine clásico americano: aquel que empezó con el siglo veinte y terminó hacia la segunda mitad de la década de los 60 de esa misma centuria.

Ciertamente, el cine clásico americano fue una industria creada con el único fin de generar beneficio económico. La finalidad última de los productores, al menos de la mayoría de los mismos, no era sino generar una industria altamente productiva en el aspecto económico. Y es curioso, pero eso nunca le fue perdonado por los mismos intelectuales que, sin embargo, alababan el cine soviético surgido para defender la dictadura comunista cuando en el fin, algo repugnante moralmente, ambas industrias se parecían tanto. Sin embargo, esa misma industria cultural afincada en Hollywood permitió con su estructura y forma de trabajo, a diferencia de la actual, no solo la creación de genios irrepetibles en el arte -y entre ellos uno de los mayores artistas de la historia como John Ford comparable a Shakespeare o a Velázquez- sino también, y de ahí su grandeza, que autores que en otras circunstancias nunca hubieran llegado a una obra tan importante artísticamente lo lograran por dicho sistema. Se trataba de buenos directores, no genios, que sin embargo y por el propio modelo productivo al que sirvieron, hicieron películas geniales.

Blake Edwards perteneció, como tantos otros, a esa categoría de director.

Es reciente el fallecimiento de Blake Edwards. Y hoy en día los periódicos nos lo presentan como autor de comedias sofisticadas características de eso que se llama glamour. También lo fue, sin duda. Sin embargo, las mejores comedias de Edwards tenían algo extraño enfrentadas a las de otros directores. Mientras que Cukor, Minnelli o Hawks tuvieron que diferenciar claramente los personajes de sus comedias, siempre festivos, de los del resto de sus obras –donde la tristeza y la carga melancólica ya podía salir sin tapujos- y mientras que otros autores de comedia ni tan siquiera se lo planteaban –como Lubitsch o Sturges- en la obra de Edwards, al menos en sus grandes películas, había algo extraño: sus personajes desvalidos, alejados de la alegría. Efectivamente, los protagonistas de las grandes obras de Edwards eran ajenos al mundo de la comedia tradicional americana. Y lo eran no por motivos sociales, como en la gran comedia italiana, sino por otra causa: motivos de existencia –nota: obsérvese como he evitado aposta utilizar el muchas veces repugnante término existencial-. Las películas aparentemente cómicas no parecen soportan bien a los perdedores si no es para reírse de ellos.

Sin embargo, desde el auténtico patetismo de Peter Sellers como actor hindú fracasado que no quiere morir en su única escena de protagonismo en El guateque -por cierto, una de las mejores escenas cómicas de todos los tiempos- hasta el ridículo y engreído Clouseau -nota: lo reconozco, siento debilidad por él-, pasando por la desvalida Audrey Hepburn de Desayuno con diamantes, todos los personajes de Edwards cruzaban el límite que hay entre lo gracioso y lo trágico. Y precisamente fue en ese tránsito, por otra parte frecuente en el cine estadounidense, donde se vio la auténtica maestría de Edwards como autor. Efectivamente los personajes de las películas de Edwards, y también en un drama tan extraordinario como Días de vino y rosas, estaban siendo permanentemente burlados por sus propios sueños incumplidos. Así el comercial alcoholizado de Días de vino y rosas o la pueblerina que escondía su candidez debajo de la sofisticación falsa del mundano Nueva York en Desayuno con diamantes no eran sino el reverso tenebroso del sueño americano: cualquiera podía llegar a cualquier cosa y eso incluía no llegar a nada. Y por eso las películas de Edwards escapaban al género estricto de la comedia para ser algo más.

Lo sorprendente de Shakespeare es que incluso en sus aburridísimas comedias –ahora usted se indigna- hay un texto que emociona. Lo sorprendente de Ford es que incluso en sus peores película, hay una escena que acongoja. Edwards nunca tuvo esa suprema calidad, pero en al menos dos momentos de su carrera logró algo genial. Fue en dos películas aparentemente contrarias y sin embargo con el mismo tema: Desayuno con diamantes y Días de vino y rosas. Una, la primera, situada como una comedia sofisticada de gente elegante y en color y otra , la segunda, presentada como un drama social de clase media y en blanco y negro son, sin embargo, obras gemelas. Ambas tratan, en efecto, del desamparo y la falsa ilusión. En ella, los personajes llevan una vida aparentemente divertida, que les llena su tiempo evitando el vacío de pararse. Pero la vida no es solo el transcurrir del tiempo. Así tanto Audrey Hepburn como Jack Lemmon, también aparentemente antagónicos, se unen en una sola realidad: el descubrimiento de que la mentira de la ilusión no es vida. Y que los sueños que hasta ahora han llenado su existencia han devenido en pesadillas. Ese mundo de seres desamparados, por otra parte característico del cine americano clásico, se construyó así como discurso en cierto cine de Edwards y llegó a su cima en estas dos obras. Unidas además por un final y un inicio curiosamente similares. Lemmon ve a través de la ventana, en la escena final de Días de vino y rosas, cómo el amor de su vida se aleja para emborracharse mientras el anuncio de neón de un bar se refleja en su cristal; Hepburn, en un principio majestuoso en su tristeza, come su desayuno guardado en una bolsa de papel mientras vestida de prostituta de lujo observa las joyas de Tiffany´s. El sueño no cumplido.

El cine americano clásico murió. Pero ustedes tienes seguramente un trozo de él en su casa. Y pueden conseguir más. Preservar la auténtica cultural, aquella que va unida a la emancipación y no a las tradiciones paletas, forma parte de una forma de entender la vida como algo más que un transcurrir del tiempo. Pueden volver a ver este fin de semana Desayuno con diamantes, por ejemplo. Y sentir que una vez, solo una vez, el arte más elevado fue para la gente como usted y como yo.


jueves, diciembre 16, 2010

A VECES ACIERTAN

El Parlamento Europeo no es un órgano inofensivo. Antes bien, es un órgano peligroso. Sin embargo, a veces, a saber la causa, acierta en la defensa de los derechos humanos.

Por cierto, también, seamos sinceros, esto demuestra que todavía hay cierta diferencia, como mínimo retórica que no es poco, ente la izquierda y la derecha. Y tal vez en esa diferencia reformista esté una parte muy importante del papel político, en cuanto a institucional, que los partidos y movimientos sociales de izquierdas deben jugar. Ellos que se dediquen a defender los derechos ya existentes y a conseguir más en un plano reformista y que nos dejen a los individuos concretos con nombres y apellidos las ínfulas, o tal vez las reflexiones más reales, revolucionarias.

martes, diciembre 14, 2010

WIKILEAKS Y EL ASUNTO DE LA LIBERTAD

Empecemos por una perogrullada extendida por tanto periodista que todo lo sabe: los papeles de Wikileaks no traen nada nuevo. Es cierto. Todo lo que ha publicado desde la filtración de Wikileaks o bien se sabía con certeza o bien se sospechaba. Sin embargo, también es cierto que ha resultado una experiencia interesante por la reacción, en muchas ocasiones histérica, que ha suscitado.

Empecemos por un tema al parecer al margen pero muy curioso. Como todo el mundo sabe, Assange, el propietario de la página Wikileaks, se acaba de entregar en Londres tras ser buscado nada menos que por Interpol y acusado, otra vez nada menos, que de un delito como es la violación, según cuenta la prensa. Sin embargo, todo es distinto –y este todo es muy importante-. Si leen esto, donde se cuenta de forma bastante objetiva el caso, verán qué ocurrió realmente y empezarán a sorprenderse. Pero aún más. Porque resulta que a raíz de dicho terrorífico delito, hay que leer el enlace anterior para entender la ironía, las empresas de pago, con las que cualquiera puede comprar cualquier cosa en el mundo o donar a cualquier asociación incluyendo cualquiera –otra vez, obsérvese la ironía-, han montado en cólera moral y han decidido suspender toda relación, y eso incluye donaciones, con la página web. Es decir, de pronto Assange se ha convertido en el enemigo público número 1. Pero curiosamente por nada, al menos en la apariencia, relacionado con las filtraciones diplomáticas. De eso no se le acusa. Al final, Assange, detenido por violación como dicen los titulares, es peor incluso que los controladores aéreos –nota: por cierto, a este paso entre la autoproclamada izquierda y la derecha sin autoproclamar les nombran víctimas-. Y claro, cuando se arma una así surge la pregunta: ¿qué importancia tienen los papeles desvelados por Wikileaks para que a Assange le hayan acusado de violación?

Vayamos respondiendo a cada idea.

Primero contestemos a los que defienden que la publicación de los papeles es un mal pues esa gente lucha por nuestra libertad. La idea aquí es electiva. No cabe duda, de que algunos de los implicados pensaran que es una lucha, efectivamente, por la libertad. Sin embargo, no cabe duda, también, que los papeles refuerzan, pues sería ingenuo pensar que la idea sale de ahí, la idea contraria. Parece claro que la diplomacia americana, y por lo visto igual las otras, está lejos de pretender, siquiera, un estado mundial de extensión de libertad. Podríamos hablar de los EEUU, pero mejor hablemos del propio gobierno español que nos pilla más cercano por nuestra nacionalidad. ¿Por qué el gobierno de Zapatero apoyó un golpe de estado en Mauritania que acabó con la incipiente democracia? Por intereses estratégicos. Es decir, el gobierno español actúo en contra de la libertad de los habitantes de Mauritania. ¿Defensores de la libertad? Defensores del acuerdo de pesca. La libertad acaba, pobres mauritanos, en el lomo, bien rico sin duda, de una pescadilla. La Alianza de las Civilizaciones era esto.

Segundo, la situación de nuestra política nacional. Resulta curioso que un PP empeñado en ir contra el gobierno ante cualquier situación, incluyendo huelga de controladores o actuaciones policiales frente al dopaje, sin embargo haya silenciado cualquier referencia a las revelaciones filtradas. El gobierno es un mentiroso compulsivo en política exterior –“necesitamos un gobierno que no nos mienta”, ¿se acuerdan?- pero el PP aquí no entra: es que no mete la pata ni González Pons. Y la pregunta es por qué. ¿Por qué? Porque si algo enseñan los papeles de Wikileaks, mejor lo reafirman, es que la politica exterior de un estado no es sino la política exterior de los intereses de la oligarquía de ese estado. Y en eso están de acuerdo PSOE y PP. Así, cuando Wikileaks señala la vergonzosa actuación del estado español defendiendo a diestro y siniestro dictaduras, aunque hablando mal de ellas, lo que hace no es sino defender las inversiones económicas de las empresas españolas realizan en esas dictaduras por encima de las ideas votadas. Y eso, lógico, también lo hace el PP. Y así, ambos partidos y los demás, cuando hay un interés nacional de los ciudadanos reflejados en la urnas y el interés nacional de la oligarquía económica reflejada en las inversiones en el extranjero no dudan en su elección. Por cierto, ¿de qué viven los partidos políticos?

¿Pero y el malvado imperialismo americano? Si ven el punto anterior verán que lo más sorprendente de las revelaciones de la web es que tal imperialismo solo se diferencia de la diplomacia española en su capacidad de poder y no en sus deseos. Incluso es más. Si uno compara la acción estadounidense, en relación a su capacidad de influir, y la de varios países europeos asiste atónito al hecho de que los americanos aparecen incluso como pánfilos idealistas frente a la defensa de las oligarquías efectuadas por la diplomacia europea en, por ejemplo, todo el norte de África. La hipocresía española, como caso que más nos atañe, es mucho mayor que cualquier acción americana. Eso sí, el problema surge que mientras nuestros ministros insultan ellos bombardean. Pero eso es solo una distinción de medios, no de deseos aunque también importante.

La fuerza de las revelaciones de Wikileaks, y por eso su persecución, ha sido así terrible. Ha demostrado el doble juego inmoral de nuestros partidos políticos que se presentan con una cara y en realidad tienen otra. En el fondo, y en la forma, Wikileaks ha puesto en jaque la diferencia existente entre las promesas electorales en política exterior y la realidad de estado. Todos ya sabíamos las diferencias entre esas promesas y la realidad nacional –de hecho, el último ganador de nuestras presidenciales negaba la crisis- pero la política exterior, por la poca atención prestada salvo en caso de guerra, escapaba a ello. Ahora no puede. Así, las revelaciones han puesto al descubierto que también aquí el poder político es una falsificación de la soberanía popular. Uno vota, ¿para qué? Esa es la pregunta que lanza Wikileaks.

Pero hay algo más. ¿Cómo los periodistas, ese gremio, no han corrido a proteger a Assange? Porque Wikileaks ha demostrado algo más: que los medios de comunicación actuales no son sino apéndices de la propia oligarquía económica y política. Lo que Wikileaks ha hecho no es más que periodismo de toda la vida, desnudar al poder, pero que ya nadie hace. Así, Wikileaks ha mostrado a su vez cómo la prensa está domesticada. Y esta responde diciendo que assange está acusado de violación.

La libertad de expresión es curiosa. Es el único derecho que se debe defender para que puedan perjudicar a uno. Por eso, tal vez, sea una de las bases de la democracia. Y con la persecución a Assange y Wikileaks está en peligro. No se trata de que Wikileaks sea la libertad de expresión. Se trata de que si no lo es también queremos leerlo.

miércoles, diciembre 08, 2010

EN APOYO A WIKILEAKS

Queda pendiente un artículo largo, está en marcha pero tengo que corregir -nota: que estres, parezco un controlador pero cobrando mucho menos-, para explicar la causa definitiva de dicho apoyo. Pero mientras tanto queremos que quede claro que nosotros apoyamos a WIKILEAKS.

viernes, diciembre 03, 2010

OTRA HUELGA (ni eso) DE SEÑORITOS (pero más gentuza)

Los controladores aéreos son técnicos cualificados para leer radares. No se trata de nada excepcional que requiera años y años de especialización o unas condiciones personales excepcionales. De hecho, su trabajo, y afortunadamente a la vista de su megalomanía, ya está siendo sustituido por máquinas y seguramente, aún seremos más afortunados, todos sabemos que en un plazo no demasiado largo será absolutamente mecanizado.

Pero, exclaman, ¿y nuestra responsabilidad en las vidas humanas? Bueno, cuando cada mañana cojo el metro y no se me ocurre besar en la mejilla al conductor, que tiene mi vida entre sus manos, por su extraordinaria responsabilidad. Ni a los médicos. Ni a los policías de tráfico, ¿se imaginan a un agente cambiado las señales?, o al servicio de control de los semáforos de mi ciudad. Ni tan siquiera me beso a mí mismo porque cada día tengo el futuro de unos 200 alumnos en mis manos -aunque tal vez esto solo sea síntoma del fracaso de la educación en España-. Y resulta también curioso, pero para llegar a mi trabajo se exige mayor cualificación académica que para ser controlador aéreo. Sin embargo, gano diez veces menos al año.

¿Y por qué gano diez veces menos al año? Pues es sencillo. Por la ley de la oferta y la demanda y no, como nos quieren hacer creer, por la dificultad propia del trabajo y su exigente responsabilidad. Responsabilidad ya la tengo, y más, yo. Y cualquier profesor, y cualquier médico, y cualquier bombero o conductor de autobús o de tren. Y no digamos un policía. ¿La ley de la oferta y la demanda? Pues tampoco, porque resulta que para ser controlador hay que pasar una oposición –como para profesor, médico, bombero, policía,…- y ahí está el problema. Para los sucesivos gobiernos ha sido más cómodo, y seguramente barato, hacer las oposiciones a cuentagotas y pagar horas extras a los controladores ya existentes. Es decir, restringir artificialmente el acceso a ser controlador y con ello –no por su extraordinaria cualificación- convertir un trabajo en un privilegio. Y así, por culpa de todos los gobiernos, esto ha acabado en secta: hay tan pocos que son imprescindibles y su poder es grande. Se han convertido en una oligarquía.

Y ahora reconozcámoslos. El único que se ha atrevido a meter mano a este colectivo engreído ha sido el actual ministerio de Fomento y su ministro José Blanco. Y lo único de lo que se le puede acusar es que sus medidas sean timoratas, especialmente para un gobierno que no duda en congelar pensiones, bajar sueldos a funcionarios o eliminar ayudas necesarias. Al fin y al cabo, las oligarquías se quieren. Y por eso hoy ha salido un decreto sobre este colectivo absolutamente privilegiado que pretendía quitarles solo el chocolate del loro. Y claro, los niños de papá se han enfadado de acuerdo a su pensamiento pijo: osssea, no. Y del berrinche, indignarse es una acción demasiado madura, se han puesto todos malitos. Malitos, a pesar de su extraordinaria cualificación y su terrible responsabilidad ante Dios y la historia.

Pero lo más terrorífico de todo, ya acabo, no es que este montón de hijos de papá -que es un insulto peor sin duda que ese otro que se le parece y se nos viene a la mente- hayan montado en cólera porque alguien se haya atrevido a pedirles que ganen un poquito menos a costa de trampear en sus horas laborales, sino la respuesta que esos dos gloriosos sindicatos de clase, como son UGT y CCOO, ¿pero de qué clase?, han tenido señalando que la culpa principal es del gobierno. Imagino que luego los liberados sindicales coincidirían en el bar con los controladores de baja. Todo, eso sí, en horas laborables y asumiendo su, compartida, extraordinaria responsabilidad. Y no lo olvidemos, cualificación. Me los imagino recitando a Shakespeare entre gintonic y gintonic.

jueves, diciembre 02, 2010

POLÍTICA (inter)NACIONAL/y 2

O esperen antes de deicr nada, ¿votarían quizás al gobierno irlandés?

Vale la pena citar el caso de Irlanda: hace sólo 25 años, Irlanda era uno de los países más pobres de la Unión Europea. Sin embargo, hoy, en 2006, Irlanda es el país más rico de la Unión Europea, tras Luxemburgo. Hasta el punto de que Irlanda, que desde el siglo XIX siempre había sido un país de emigrantes, se ha convertido en país de acogida de inmigrantes. Y este milagro económico tuvo su origen en políticas liberales. Es decir, en las bajadas de impuestos, en los recortes del gasto público, en el equilibrio presupuestario, en la liberalización de la economía y en la apertura a las inversiones extranjeras y al comercio internacional.


martes, noviembre 30, 2010

LA NECESIDAD DE LOS SINDICATOS Y YO/ y 2 (presentándome a elecciones sindicales)

¿Presentarme a elecciones sindicales? En el anterior artículo era lo que los sindicatos debían ser. En este, ante la realidad, es marcar la distancia.

1.- Las organizaciones suelen tener, ya lo hemos dicho en varias ocasiones, una tendencia a su propia conservación que puede ser independiente o no a la voluntad individual de sus miembros. Es decir, lo que importa a las organizaciones, constituidas como sujetos, es mantenerse. Por eso, es importante permanecer vigilantes ante ellas, evitando que esa tendencia acabe imponiendo. Hay que evitar, en efecto, que lo que se originó como instrumento social acabe teniendo como único objetivo su propia existencia, que puede implicar el privilegio, y como objetivo secundario aquello para lo que fue fundada o ideada. Así, por ejemplo, la iglesia católica como institución tiene ya como única finalidad mantener su condición privilegiada, y con ella la de sus miembros, frente al mensaje, equivocado o no, evangélico, y está dispuesta para ello a sacrificar, siempre momentáneamente cuentan, sus propios principios. Del mismo modo, los partidos políticos. Igual, por supuesto, los sindicatos.

2.- La labor de los sindicatos en los últimos años ha sido vergonzosa y miserable. Vendidos descaradamente al gobierno de Zapatero –desde siempre la UGT, especialmente a partir de Toxo CC.OO.- no fueron capaces de reaccionar en ningún momento ante la situación que se veía venir desde hace mucho. Incluso, cuando lo hicieron fue con tibieza, haciendo la primera huelga de la historia a plazos de vencimiento, convocada en junio y realizada en septiembre- como si tuvieran miedo de perder los privilegios de los que gozan: sobra el “como si”-. No se trata, no se malinterprete, de que sean unos individuos malvados sino de que la propia institución, como sujeto social,ha acabado siendo una realidad objetiva que se impone sobre lo humano –que siempre es individual-. Es parecido a como los empresarios ponen a gente en la calle y dicen: no es nada personal. Lo peor es que es verdad. No hay nada personal en una cosa ni en la otra.

3.- O sea, no estoy de acuerdo en absoluto con la labor sindical realizada durante los últimos seis años. Se ha permitido una tasa de temporalidad espeluznante, se ha permitido una clase trabajadora donde la baja cualificación no era un problema. Se vivió feliz, en fin, cuando el cuento de hadas estaba claro que era un cuento. Y un sindicato tenía que haberlo visto. Pero no lo vieron aunque fueron altamente recompensados. Quizás no sea “aunque” lo que había que poner.

4.- No hay cosa más idiota que un fanático. Militante y fanático, por desgracia, ha acabado siendo sinónimo. No hay cosa más triste que ver a alguien defender algo en público para que luego en privado te diga que no está en absoluto de acuerdo. No se trata ya del caso del que llega a un pacto y por tanto ha logrado algo y ha cedido algo, aún comprensible, sino de aquel que habiéndolo perdido todo en el resultado final lo defiende porque la organización ha decidido. El borreguismo es peligroso. La militancia ciega, ahora y siempre, también. La disciplina aquí no es más que el silencio del borrego.

5.- ¿Y yo? Me dijeron que si quería presentarme a delegado sindical. A la persona que me lo propuse el mandé un correo poniéndole unas condiciones. Como son públicas las copio aquí:

1.- Si bien me presento bajo CCOO, sindicato al que estoy afiliado, no me comprometo a defender todas sus ideas ni propuestas. Sí me comprometo a informar de ellas pero no a defenderlas y me reservo el derecho, por tanto, a expresar públicamente, incluso en mi papel como representante, opiniones en contra de las mismas.
2.- Me comprometo a informar y asesorar a mis compañeros de instituto sobre los problemas que pudieran tener. Este compromiso viene determinado por el apoyo que me preste el sindicato aunque no descarto, por supuesto, el trabajo personal.
3.- Por supuesto me reservo el derecho a expresar mi opinión sobre las acciones del sindicato en cualquier campo e igualmente a no participar en ellas y criticarlas.
4.- Asimismo, y por último, en términos generales mi libertad de expresión y de acción estará determinada por mi conciencia y no por las órdenes del sindicato al cual considero como un elemento importante de lucha por mis derechos laborales y los de mis compañeros, por eso me afilio, pero no como la razón última de mi pensamiento.


No es que yo sea un tío guai, es que soy, solo eso, un tío y no un borrego.

6.- Pero esto tampoco está exento de problemas. Porque seamos sensatos, la gente no me vota a mí sino a CCOO. Es verdad, y sería absurdo pedirle a los futuros votantes que se leyeran todos los escritos de todos los candidatos hasta el 132 para conocer mis opiniones. Y por eso las expuse ante la organización antes de decidir. Ellos dijeron sí.

y 7.- Sigo dudando si esto es información, crítica o solamente afán de protagonismo.

UNA NOTICIA TRISTE: MARIO MONICELLI

Hubo un tiempo en que el cine italiano, en los años 50 y principio de los 60, donó al arte mundial una colección de películas inolvidables entre el neorrealismo y la comedia más triste que jamás se haya hecho. Una de las cumbres de esa comedia triste, donde la risa acababa en mueca cuando se comprendía que aquello no era tanto una pantalla como un espejo, es Rufufú. Monicelli hizo otras grandes películas, pero aquella en que unos ladrones de pacotilla realizan el atraco perfecto para acabar comiendo un potaje sirve por sí sola para darle un espacio en el mundo del arte. Y para hablarnos de nuestra vida mejor que toda la tontería que luego vino con la pedantería cargante de Antonioni, la pesadez del Visconti envanecido y la autocomplaciencia del segundo Fellini.


Mario Monicelli se ha suicidado. Y ahora yo debería hacer un bonito artículo relacionando ese hecho y su propia obra: una labor hermenéutica profunda. Pero si algo nos enseñaron esas películas es también que debe haber un profundo respeto por las personas.

sábado, noviembre 27, 2010

CATALUNYA TRIOMFANT/y 2: BARÇA-MADRID

¿Por qué un Barcelona-Real Madrid se va a jugar un lunes? Esta pregunta parece pertinente. No porque el fútbol sea en sí tan interesante como para dedicarle un desarrollo intelectual exhaustivo –ni deporte ni cultura, el fútbol solo es un espectáculo- sino porque resulta que se ha cambiado la fecha del Barcelona-Real Madrid por algún motivo. Y resulta curioso. Es decir, si el fútbol no fuera importante, al menos ese partido en concreto, se jugaría tan tranquilamente en domingo o en sábado. Sin embargo, se va a jugar en lunes. Y la pregunta, sencilla y pertinente, es por qué.

El domingo, como toda España sabe, se van a celebrar las elecciones en Cataluña. Es también, ese fin de semana, cuando debía celebrase, como todo el mundo sabe, el partido entre el Barcelona y el Madrid. Pero ahora, el partido se pasa al lunes. Y resulta por ello que podemos sospechar que hay algo fundamental en ese acontecimiento, el partido de fútbol no las elecciones, que implica tal importancia que lleva al cambio de fecha. Porque si no fuera importante, si solo fuera, que realmente debería serlo, un partido de fútbol, no habría habido cambio. Entonces, ¿qué hay detrás del partido?

Si analizamos las presuntas causas por las cuales el partido no podía ser durante el fin de semana empiezan las sorpresas.

Primero resulta que el Barcelona señala que no puede jugar el sábado porque ha jugado el miércoles liga europea. Bueno, es una excusa más o menos correcta que todos sabemos, sin embargo, que si no hubiera sido un partido contra el Madrid no se habría dado. Pero enfrentada a la tontería siguiente es sin duda una razón sensata. El Barcelona no quiere darle ni una ventaja al Madrid, un día más de descanso, y por eso no quiere jugar en sábado. Está bien, es comprensible dentro del fútbol.

Entonces, que se juegue el domingo. Eso parecería la solución normal. Sin embargo, no se puede jugar el domingo. Y la excusa dada es la seguridad: la policía no puede garantizar la seguridad en las elecciones y al tiempo en el partido (de fútbol). Curiosa policía la catalana incapaz de hacer dos tareas a la vez que en el resto de España se hacen sin problemas, pero estando dirigida por el inefable Saura puede ser una razón cierta –no por los policías sino por Saura que igual se lía-. Sin embargo, resulta que al menos hasta en dieciséis ocasiones han coincidido jornada de fútbol y elecciones entre autonómicas y nacionales, y nunca ha pasado nada. ¿Tan inútil es la policía catalana? Creemos sinceramente que hasta una policía dirigida por el tripartito puede hacerlo sin problemas.

Entonces, ¿por qué? La oligarquía catalana ha generado una imagen de eso que se llama Cataluña como un paraíso de civilización y cultura frente al terrorífico territorio aún sin civilizar que es el resto de España. Así, la imagen exportada, y que seguramente ellos mismos creen, es la de un lugar -la oligarquía lo llama nación- donde están los empresarios serios y honestos, los políticos con visión de estado, la sociedad ilustrada y culta y, ahora también lo sabemos, el único lugar de España donde se pagan impuestos. Cataluña es un paraíso, piensa la oligarquía, amenazada por los bárbaros de allende las lindes de la civilización. Y felices con la imagen crean el mito nacional de un lugar serio y europeo –lo de europeo que no falte- frente a una España del subdesarrollo. En Cataluña no pasa lo que ocurre en el resto de España. Aunque pase.

Ahora volvamos al partido y a las elecciones. Recordemos que el problema fundamental de la oligarquía catalana, el estatuto, no logró movilizar en su referendo ni a la mitad de los votantes. Recordemos a su vez que este estatuto, algo fundamental para la oligarquía, resulta importante para el 0,2% de la población –ya se sabe que la oligarquía es limitada-. Igualmente, vaticinan las encuestas de todo signo que en las elecciones autonómicas se puede volver a no llegar al 50% de participación o sobrepasarlo por poco. Pero hay más. Si en España en general los políticos son el tercer problema, como lo leen en el informe del CIS arriba vinculado, en Cataluña, hecho diferencial, son percibidos como el segundo: una parte de la oligarquía regional es percibida no como solución sino como problema.

Y ahora viene la imagen terrible: un Camp Nou lleno hasta la bandera el domingo de un público enfervorizado y preocupadísimo con el desarrollo de ese máximo acontecimiento cultural y emancipador; unas urnas semivacías. Y en justa correspondencia el lunes, cosa que ya ocurre, se empieza toda información con el partido, y luego se dice: y por cierto, en las elecciones catalanas gano…
Oh, Cataluña es España.

Las oligarquías tienen sueños de territorios puros y superiores. Mientras sueñan es importante que la gente que habita su finca duerma: que no se despierten es fundamental para mantener el dominio. Unos así sueñan felices con visiones de gloria y realidades de poder; otros solo duermen. Y entre medias, cuando algo de la triste realidad se cuela entre fase del sueño y fase del sueño, se entona la salmodia sobre Catalunya o sobre un Barça reconvertido por fin, los delirios de gandeza se reparten bien, en algo más que un club.

jueves, noviembre 25, 2010

CATALUNYA TRIOMFANT/1

Hay un dicho: la anécdota no debe llevarse a categoría. Es verdad. Por eso lo que vamos a presentar aquí ya es categoría y no una anécdota. Y es una categoría sobre la oligarquía catalana, política y económica, que la define con toda seriedad: entre ridícula y patética. Pero como tiene poder es peligrosa.

Ya hemos hablado aquí de que todo nacionalismo es en el fondo un sentimiento paleto ideológicamente sofisticado. Es, también, una forma que tiene la oligarquía de manetener su poder. Este domingo día 28 de noviembre hay elecciones en Cataluña –si no escribo London por Londres, ¿por qué escribir Catalunya?-. Y lo más importante de las mismas no es si saldrá un partido xenófobo o no, ahora que por fin el PP también ha demostrado que lo es con respecto a los que no sean castellanos viejos y el resto de partidos lo demostró hace tiempo con el Estatuto, sino que la oligarquía catalana ha llegado a un punto de ridículo seguramente sin precedentes en España – y la lucha es dura- y es posible que en toda Europa –y eso ya es la champion-. La misma oligarquía que se cree por encima del resto del país.

Dos cosas: una, resulta que a la policía regional se la presenta incapaz de atender a la vez a un partido de fútbol y a las elecciones, es duro no ser multitarea, y por tanto el partido entre el Barcelona y el Real Madrid, es curioso que sea este partido, se debe trasladar al lunes cuando en toda España se puede jugar la liga en elecciones; dos, la oligarquía decide ya incluso qué debe presentarse en el desayuno a la gente que visita lo que sin duda dicha oligarquía considera como su finca.

Mañana analizamos lo del partido, sin duda lo más surrealista y paleto que ha ocurrido en España en los últimos tiempos, pero hoy nos quedamos con la primera comida del día. Si usted va a Cataluña tendrá en su desayuno, obligatorio para el hotel que quiera tener cuatro estrellas, pan con tomate. Se trata de productos de proximidad (sic), aunque tal vez la fábrica de los cereales esté más cerca que la empresa del tomate triturado.

Y no es anécdota, es categoría. Ellos lo llaman ser catalanistas. Nosotros, más apegados a la realidad y sin duda sin patria ni raíces –lo que nos distingue a su vez de la espantosa vida vegetativa- lo llamamos ser paletos.

miércoles, noviembre 24, 2010

DE PROMOCIÓN: DIGNIDAD HUMANA nº 1

Hay artículos vergonzantes: este lo es. Llevado sin duda por mi egocentrismo y ansia insuperable de conseguir la gloria para ser como Aquiles -y si no pues la fama para ser como Belen Esteban- he llegado a autopublicarme –nota: ¿por qué suena tan mal autopublicarse y no suena mal, por ejemplo, ganar el premio Planeta?-. Efectivamente, he escrito una novela titulada Dignidad humana nº1, aunque lo mío es la Filosofía como demuestra el titulito, y la he autopublicado en Lulu.com –por cierto, vaya nombre para la página web, cualquiera lo explica en el historial- que es un sitio de autoedición de internet –y que, en serio, funciona muy bien-.

Como yo soy así, cómo definirme sin insultarme, lo he hecho de tal modo que no gano nada por la edición impresa y por tanto es a precio de coste de la impresión –además, eso sí, se cobra el envío-. Pero también cabe la posibilidad de descargarla en un archivo PDF que es absolutamente gratis. Lo encuentran todo aquí.

Por cierto, perdonen la autopromoción y seamos claros sobre la obra: es un poco -¿un poco, dice el tío?- rollo.

lunes, noviembre 22, 2010

LA NECESIDAD DE LOS SINDICATOS Y YO/1 (presentándome a elecciones sindicales)

El próximo día 2 de diciembre se realizarán en Madrid las elecciones sindicales de enseñanza pública. Estas elecciones adquieren un valor añadido porque ocurren después del fracaso de la huelga general y una feroz campaña en contra de los sindicatos, con una parte importante de razón y otra, tan importante como la primera, de demagogia. Se trata, por tanto, de un buen momento para reflexionar y no solo eso: es un momento necesario. Pero lo es, además y al menos a título personal, porque resulta que yo voy en la lista de CCOO por la dirección territorial de Madrid capital. Y si es verdad que iré en un puesto bajo, el 132 exactamente, y que seguramente no salga elegido también puede que alguien como yo, lo que cuestiona sin duda cualquier votación, lo sea. Por tanto este artículo pretende desarrollar dos cosas: uno, una cierta defensa crítica de los sindicatos; dos, una explicación que pretende trascender lo subjetivo sobre mi decisión de presentarme.

Lo mejor siempre es dejarse de florituras y hacer una pregunta directa: ¿son necesarios hoy en día los sindicatos? Al centrarnos en esta pregunta no queremos hacer trampas. Vamos a hablar ahora de la institución, los sindicatos en abstracto como asociación de trabajadores, y luego ya hablaremos de los actuales sindicatos, centrándonos en los denominados de clase.

¿Son necesarios, en general, los sindicatos? La respuesta es sin duda sí y, curiosamente, más aún con la crisis ideológica de la izquierda. La lucha por los derechos civiles, y una parte fundamental de ellos son los laborales, es imprescindible mantenerla. Y lo es con un criterio claro y sencillo: mejorar el nivel de vida de la parte de la población que vive de su trabajo asalariado. No se trata así de ínfulas revolucionarias como la lucha de clases o la dignidad de la clase obrera sino de algo simple: los asalariados queremos vivir con una cierta comodidad económica y social. Y en eso son imprescindibles los sindicatos. Pero, ¿por qué?

Resulta claro que la forma más simple, a corto plazo al menos, para desarrollar y aumentar el beneficio empresarial -o sea: lo que gana un empresario con su empresa que para eso la monta y no para generar empleo- es la reducción del coste laboral especialmente en una economía productiva de bajo nivel tecnológico y de formación como la española. Además, y acompañando a esto, hay una tendencia creciente en los gobiernos a adelgazar los sistemas de protección social desde la sanidad hasta la educación. Es decir, hay una creciente acción –nota: por cierto, que nadie le llame ofensiva neoliberal que un día explicaremos que los neoliberales no tienen nada que ver con esto- para generar una estructura social parecida a la estadounidense donde los individuos asalariados, no así por cierto los sectores adinerados por su trabajo o el de papá y mamá, dependen exclusivamente de las fluctuaciones del mercado. Por ello, los sindicatos son imprescindibles como contraparte que busque evitar eso. Se trata, sencillamente, de una organización que actúa como presión frente a los gobiernos y otros poderes y que busca generar opinión pública defendiendo a ese sector que vive de su salario para crear condiciones sociales perdurables, desde sanidad o educación y pasando fundamentalmente por las condiciones laborales y sociales que vayan más allá de la individual ante las fluctuaciones del mercado de trabajo. Diciéndolo rápidamente: los sindicatos son hoy muy necesarios porque ante un mercado mundial, esto no lo olvidemos, se puede tener una mano de obra no consumista, es decir: sin salarios elevados, pues el producto se consumirá en otro lugar. Y cualquier país del tercer mundo como China -¡cielos!, China del tercer mundo a pesar de que su población vive en condiciones que ningún occidental aceptaría: ¡qué simpleza!- demuestra que el empresariado por sí mismo no hará nada por aumentar el nivel adquisitivo sin una lucha organizada. Bueno, y también lo demuestra la propia historia europea. Y más la española. Es simple.

Pero ahora bien, ¿deben ser sindicatos de los denonimados de clase, como UGT o CCOO, o sindicatos profesionales y corporativos? Esta es una segunda parte. La tendencia actual del pensamiento de derechas es que los sindicatos de clase son una estructura antigua frente a los corporativos y profesionales –o frente a la dinámica y contemporánea estructura de la iglesia católica, por ejemplo- . Pero resulta justamente, una vez más, al contrario. Un sindicato de clase se diferencia de uno corporativo en que para el primero las mejoras parciales no pueden ir en detrimento del grupo social más amplio entendido como los trabajadores. Es decir, frente al interés parcial que defiende el sindicato profesional se supone, aunque no siempre sea así en la realidad, que un sindicato de clase tiene un interés social mayor o debería, por su misma definición, tenerlo. Y precisamente por ello, en realidad, es más actual que el otro. La globalización económica no es solo de un mercado exportador internacional -eso ya estaba en el germen del capitalismo decimonónico- sino, y fundamentalmente, una globalización social en un doble sentido. Primero, en cuanto a que los distintos sectores productivos se hayan estrechamente interrelacionados entre sí; segundo, porque la vida individual ya no pertenece a un solo sector sino a varios. Esto es lo que implica que los distintos sectores productivos están relacionados entre sí en su fase económica y también en su repercusión social. Así, al haberse situado la producción en una totalidad de fabricación/consumo todos participan de dicha producción de un modo directo en cualquiera de los dos procesos y sus intereses están interrelacionados: por eso no hay sectores privilegiados sino comunes. Esto se vio claramente, por ejemplo, en la reciente y salvaje huelga de metro de Madrid donde desde una perspectiva añeja, que es la corporativa, los sindicatos, con la mirada benevolente de la autoproclamada izquierda, actuaron en contra de los intereses del sector social mas humilde mientras Esperanza Aguirre ganaba lógicamente la batalla del pensamiento. Ella entendió lo que la izquierda debería saber.
Eso sí, los trabajadores consiguieron el 1%. Dignidad obrera.

Así, un sindicato no corporativo, de los llamados de clase, en realidad está en condiciones mejores para responder al nuevo modelo social pues su visión de la situación, debería ser al menos, más amplia: unifica la respuesta ante la realidad de la globalización. Pero esto tampoco quiere decir que no deban cambiar su estructura y organización, ciertamente anquilosada, actual.

Pero si está anquilosado, ¿por qué yo voy y acepto entrar en las listas de un sindicato de clase como CCOO? Aparte de un claro afán de notoriedad, hoy estoy el 132 pero igual llego al 127 y ya voto a favor del recorte de las pensiones y la reforma laboral o de la invasión de Iraq para mantenerme-¿me estoy liando?-, hay razones concretas en educación y en Madrid para ello. Y algo más, hay una idea, al aceptar ir en una lista electoral, contra el borreguismo de la disciplinada militancia. Porque entro, pero pongo condiciones -suena ridículo, ¿eh? Lo sé: puesto 132-

Pero eso, y comprendo que no les importe, en breve que aún da tiempo.

viernes, noviembre 19, 2010

DIOS LO QUIERE

Almendralejo es un pueblo de España. En otro momento deberemos contar algo de ese mito que hay sobre la autenticidad, frente a la malvada ciudad, de la vida agrícola y aldeana: solo hay que ver que fue surgir las ciudades, entre otras causas, y el paraíso medieval de libertad y conocimientos repartidos entre todos cedió. Además, Almendralejo tiene 25.000 habitantes y sería injusto, de hecho lo es, poner un titular que señale que ha sido todo el pueblo el que se ha rebelado frente a una orden judicial tan normal y sensata en democracia como que en un colegio público no debe haber signos religiosos –aunque sean de una religión que predica cosas tan racionales y demostradas como que hay un alma inmortal, un dios que ha impuesto un orden natural y que los muertos no mueren para siempre. Tiene para ello, sin duda, pruebas y argumentos-.

Pero es cierto que una parte de la población de esa localidad ha salido hoy a la calle en contra de retirar los crucifijos del colegio público. Al parecer, se informa, entre otras pancartas se señalaba que Cristo vive –curioso: el mismo error histórico adorna un tejado en la excelente Harry el Sucio- y alguien, D. Francisco Lamoneda se nos dice, ha explicado que el crucifijo no es un símbolo religioso sino socio-cultural. Bueno, sin duda la cruz gamada nazi -y que conste que no comparamos exactamente porque hasta hace más o menos 700 años el catolicismo fue un elemento progresista y hasta hace unos 300 lo fue el protestantismo- es también un elemento socioguióncultural. Y el canibalismo o los sacrificios humanos lo son. Eso, por tanto no es decir mucho a su favor.

Pero además ese alguien ha declarado, desde un conocimiento intelectual que yo le envidio pues no he leído tanto para poder asegurarlo con ese dogmatismo, que "cualquier antropólogo o sociólogo, por mínima que fuere su cualificación o dotación intelectual, no puede negar que arrancar la cruz de una pared de todos es pretender ingenuamente arrebatar el alma a nuestro propio ser, renegar absurdamente de nuestro patrimonio histórico-cultural más indiscutible". ¿Se habrá leído D. Francisco Lamoneda a todos los antropólogos y sociólogos, incluyendo a los de baja cualificación y dotación intelectual, para poder decir algo tan tajante? Como yo, sin duda menos culto y al tiempo menos informado, no me he leído a todos, no diré nada sobre esta opinión de experto.

Por supuesto, estaba, se informa en un genial último párrafo de la noticia, la representante del PP.

Sin duda, el cristianismo siempre tuvo cariño por la gente sencilla. Tan cariñoso fue con ellos que llenó los pueblos de iglesias donde les hacia repetir incansablemente las letanías de la fe y no fundó escuela alguna. Durante la época en que el cristianismo dominó Europa, desde el siglo IV hasta el XIX, cualquier confesión impulso la fe pero ninguna enseñó a leer masivamente a sus feligreses. Eso es, sin duda, el amor a la gente sencilla: el amor a los analfabetos. Y a los pobres de espíritu porque ellos heredarán el reino de los cielos al morir y cuando su alma inmortal se separe del cuerpo para ir al paraíso.

Y usted se lo cree, ¿verdad?

miércoles, noviembre 17, 2010

IGLESIA SOMOS TODOS (pero unos más que otros)

Si ante tal hecho -un estúpido contertulio de derechas muestra su frustación sexual- esto está bien – la autodenominada izquierda pide su expulsión-, entonces esto -que la iglesia deje sin trabajo a una profesora de religión que vive con un hombre que no es su marido bajo el vínculo matrimonial- está bien. O sea, si los comentarios o vida privada de uno que se consideren inmorales pueden ser causa de despido, entonces vale para todos.

Iglesia somos todos, me decían a mí en el colegio de curas. Aunque unos más que otros, descubrí luego.

Sin embargo, me hicieron socio de pequeño de dicha empresa privada y hace tiempo que no participo del club, aunque no me dejan darme de baja. Así que señalo que creo que un comentario o actividad privada no constitutiva de delito no puede ser, salvo casos muy excepcionales en relación directa al trabajo realizado y que influyan en su ejercicio –por ejemplo: ser conductor de autobús y drogarse en horas de trabajo- motivo ni de despido ni de petición de despido. O sea, que defiendo que la vida privada, independientemente de lo que opine moralmente sobre ella, no puede limitar la vida pública. También lo creo, por cierto, porque el legislador igual mañana cambia y no vaya a ser que resulte, por ejemplo, que quienes no estemos casados por la empresa privada salvífica –se lee: iglesia católica- se nos prohíba dar clase: igual seríamos un mal ejemplo.

Es lo que tiene la moral frente a las leyes. Y la paradoja es que la moral es más importante que las leyes y por eso no se puede, otra paradoja, imponer para la convivencia social. Y encima, más paradoja, como kantiano sin duda pasado de moda, creo que la moral es universal. No es, pues, defender el relativismo sino defender la democracia.

lunes, noviembre 15, 2010

DUNAS EN EL SAHARA (esta vez me quedó poético)

1.- El problema fundamental de la cuestión saharaui es su planteamiento: no se trata de un problema de independencia o no sino un problema sobre el régimen político imperante en Marruecos: dictadura camuflada de democracia.

2.- El pueblo saharaui. No hay cosa más repugnante, al menos desde una perspectiva de izquierdas, que esas ñoñas categorías esencialistas del nacionalismo sobre el pueblo ya saharaui, ya catalán, ya vasco o español. La idea importante no es el pueblo, ¿qué es eso?, sino los individuos. Vamos a decirlo otra vez: las banderas son trapos cuando representan a pueblos.

3.- Entonces, ¿qué? Entonces la lucha en el desierto del Sahara, y esto es importante de señalar para no irse por la tangente de los pueblos y el romanticismo de disfrazarse de beduino de película, debe ser la lucha por los ciudadanos concretos de ese territorio: por su nivel de vida, en una clave reformista, y por su calidad de vida, en una clave más amplia. No se lucha por la esencialidad del pueblo saharaui sino por las personas concretas.

4.- Por tanto, el problema cambia de perspectiva. No se trata esencialmente de una lucha por la independencia del Sahara sino de una lucha por los habitantes del Sahara. Tanto por los que actualmente habitan allí como por los refugiados que tuvieron que huir ante el acoso de las fuerzas marroquíes desde el principio de la descolonización española. Y por tanto, la cuestión es qué es mejor para que esta gente mejore sus condiciones de vida. Y por ello, la respuesta ya no es tan inmediata sino que precisa de reflexión. Los trapos coloreados, otros les llaman banderas, dejan paso al pensamiento.

5.- Así, la perspectiva es distinta. Lo que se debe pedir, y lo que pedimos, no es la independencia del Sahara o no, da igual el color de un trapo u otro, sino la democratización, política y social, de la vida de los habitantes de la zona. Y eso incluye necesariamente la democratización para los habitantes de Marruecos y la superación de un régimen corrupto y dictatorial que vive de sus habitantes, ya se autodenominen saharaui o marroquíes.

6.- Pero, ¿no nos volvemos a perder en la torre de marfil y huimos de lo concreto? No solo no, sino que es al revés. Pedimos la democratización de Marruecos porque, aparte de que los pobres habitantes de aquel país como los de cualquier otro la merecen, es la única manera de mejorar las condiciones de vida de los habitantes del Sahara. Sin embargo, frente a esto quienes piden la independencia del Sahara no muestran sino su idealismo, y que conste que nunca hemos creído que el idealismo sea una virtud sino el fruto del dogmatismo.

7.- Efectivamente, ¿alguien puede creer que un Sahara independiente es viable? Pongámonos en el mejor de los casos: las presuntas riquezas naturales del Sahara son ciertas –desde el fosfato a la pesca- y el Sahara es una fuente de comercio y producción. Pero ahora analicemos su población. ¿Acaso alguien cree que la –presunta o no que ahora da lo mismo- riqueza natural del territorio podría ser gestionada por una población mayoritariamente analfabeta o con estudios tan limitados? ¿No serían, otra vez como lo es el continente africano, las presas de las grandes corporaciones internacionales? Independencia, entonces, ¿para qué?

8.- ¿No seremos unos malvados racistas? ¿No estaremos defendiendo que la población saharaui no puede ser independiente frente a por ejemplo la española? Que va. Lo que estamos defendiendo es que hay unas condiciones necesarias mínimas para la democracia, sociales fundamentalmente, que el Sahara en concreto no cumple. Por supuesto esto es debido, entre otros motivos, a la acción española primero y luego la marroquí. Pero curiosamente, estas condiciones sociales, sin embargo, ya se dan en Marruecos para iniciar un camino democrático y si no se cumplen es porque al régimen marroquí no le interesa, cosa fácil de entender, y porque Europa, fundamentalmente y Francia en particular, apoya dicha dictadura. Es decir, y yendo al terreno político concreto, del cual nunca hemos salido, es más factible un Marruecos democrático, con la mejora consiguiente para la población saharaui, que un Sahara independiente y democrático que mejore el nivel de vida de su población. El segundo saldría de la nada, el primero ya está en germen.

9.- Y aquí surge lo extraño para quien siempre, ideológicamente, quiso ver la crítica intelectual como ajena a la política concreta. Resulta que quienes piden la independencia del Sahara no viven en la realidad concreta sino en un sueño, subjetivamente hermoso pero objetivamente terrorífico por su significado histórico, donde la gente, por el mero hecho de ser gente, puede gestionar asuntos que cualquiera en su país de origen reconocería no saber gestionar sin una preparación específica y unas condiciones sociales muy concretas. Pero aunque estas condiciones no se den, ni por asomo, en el país extraño se defiende allí que sí serán capaces de realizar lo imposible. Por cierto, con hipocresía pues mientras la democracia sí vale allí y se usa la vara de medir democrática frente a esos regímenes, otros -desde Cuba para IU hasta Arabia Saudita para el PP- no merecen tanto respeto a los derechos humanos.

10.- ¿Pero como conseguir un Marruecos democrático? Primero acabando con la intromisión exterior de Francia; segundo, generando una política auténticamente exterior en la UE; y, tercero, no olvidando que lo que importa no son los pueblos ni las naciones sino los individuos concretos. Es decir, si existe la conciencia de generar un mundo más libre, el factor fundamental es precisamente la presión desde la Unión Europea para ello. No se trata de luchas independentistas tipo años 60 del pasado siglo, con el fracaso que supusieron y lo fácil que se lo pusieron curiosamente a las antiguas potencias coloniales para seguir colonizando pero más barato que nunca, sino de un concepto sencillo: el mercado europeo solo se abre para países democráticos o que puedan, de acuerdo a criterios objetivos y concretos, demostrar avances en su democratización. Y por democracia se entiende, fuera de payasadas, existencia efectiva de diversas fuerzas políticas y derechos sociales reales. Si esa idea política se presenta en los movimientos progresistas se haría más por el desarrollo de los países y sus habitantes, que son lo que importan, que banderitas y carnavales de beduinos.

y 11.- Y por supuesto esto implica injerencia en los asuntos internos de los países y renuncia a tonterías tipo Alianza de Civilizaciones. La Democracia es un régimen superior a cualquier otro y los derechos humanos, políticos y sociales, están por encima de tonterías como costumbres, folclores y demás ñoñerías.

miércoles, noviembre 10, 2010

ESCALANDO POSICIONES



¿Y si Bush no fue quien apoyó la invasión de Iraq, entonces fue Aznar el responsable? Es un salto: de bufón de la corte a líder del mundo libre. Ahora, por fin, entiendo la foto.


lunes, noviembre 08, 2010

PAPA ESTÁ DE VIAJE/1

Vaya por delante que no iba a escribir nada sobre la visita del papa –estaba tentado de escribirlo en mayúscula pero si no escribo ningún trabajo en mayúscula, ¿por qué este?- acaecida este fin de semana: me interesa poco. Sin embargo, dos cosas me llevan a hacerlo. Primero, las escandalosas declaraciones que el propio individuo realizó en sus homilías sobre la mujer y la idea de orden natural frente a autonomía del sujeto –reconozcan que soy un tío sofisticado y que lo segundo no se lo esperaban, aunque fuera de tonterías es la clave de todo-; la segunda, la idea que se está generando desde los círculos de la derecha sobre que hay algo así como un ambiente adverso al papa. Bueno, esta idea es cierta pues yo mismo formo parte de él. Incluso es más, no solo soy adverso al papa como tal institución sino también hacia el mismo cristianismo en general y al catolicismo en particular. Pero lo gracioso es que los mismos que pueden generar un ambiente adverso hacia cualquier cosa incluyendo el pensamiento libre, y están en su pleno derecho, muestren sin embargo su indignación moral –nota: qué peligrosa es la indignación moral y qué sensible es la gente- porque ahora se metan con su colega de derechas. Recuerda un poco, esto es para meter cizaña, en como la presunta izquierda se indigna con las declaraciones del estúpido alcalde de Valladolid sobre Leire Pajín –por cierto, ¿ese tipo sigue en su puesto? Pues sí- y sin embargo pasa por alto el ataque a la intimidad de Rajoy y el comentario homófobo de Blanco –nota: la derecha, ya saben que la derecha nunca es presunta, lo hace viceversa-.

Por todo ello, conviene antes de escribir una respuesta a la premoderna homilía papal en Barcelona, que señalemos, a modo de notas, una serie de principios para cuando tratemos las reaccionarias ideas declaradas en ese discurso no tener que explicitarlas. Es decir, buscaremos ir al fondo de la cuestión de los contenidos ideológicos de lo dicho y dejaremos estos accesorios. Aunque queremos advertir que no nos expresamos así por considerarlos menos importantes.

1.- Las ideas no están exentas de crítica nunca ni se las debe respetar, aunque las defienda el presunto hijo de Dios. Las personas son siempre merecedoras de respeto, por supuesto, pero las ideas no. De hecho, es más, a las ideas se las respeta al atacarlas: es una forma de considerarles importantes. La tolerancia democrática no es que las ideas estén fuera de la crítica, incluso agria a veces, sino que a pesar de ello las personas pueden defenderlas públicamente. Es decir, la tolerancia democrática va unida a la crítica: tú las defiendes y yo las ataco. Y esta crítica será respetuosa con las personas, no se trata de ridiculizar a nadie, pero no con las ideas: si las teorías defendidas son ridículas nuestro deber es demostrarlo.

2.- El cristianismo no tiene patente de corso. Se está generando un hecho curioso. Mientras que para una buena parte de la autodenominada izquierda el islam tiene siempre que ser salvado y matizado y el cristianismo estigmatizado sin especificaciones, sin embargo para la derecha el cristianismo es siempre salvado y el Islam estigmatizado. Bueno, pues ambos son barbáricos en la actualidad. Sin duda, los dos cumplieron un papel progresista en sus orígenes, y en esto el cristianismo por avatares históricos –en concreto por su enfrentamiento con una organización como el Imperio Romano y una ideología como la filosofía clásica- más, pero en la actualidad son deshechos históricos. Y lo son ambos. Y por eso no tenemos respeto ni hacia la religión musulmana ni hacia el cristianismo. Y otra cosa, ver punto 1, es que sí tengamos respeto y no estemos dispuesto a ridiculizar a sus fieles. Nuestras ideas, dejémonos de tapujos, pueden ser superiores moral e intelectualmente pero nosotros, como personas, no lo somos.

3.- Como aquí hemos criticado el Islam pues criticamos el cristianismo. Es decir, es que lo acabo de oír en una cadena de televisión, que nadie venga a contarme que me atreva a decir esto de los musulmanes: ya lo he hecho.

y 4.- Pero hay un sin embargo. La respuesta crítica al papa nunca debe ser la que se está produciendo de forma generalizada porque ella implica, paradójicamente, la fe. Efectivamente, una parte importante de la sociedad española está respondiendo al papa desde una posición de autosuficiencia moral que, curiosamente, es la del mismo papa. Me explico: si ustedes leen la homilía papal verán que no hay argumento alguno sino solo principio de autoridad y citas evangélicas. Alguien podría decir que la iglesia católica no se va a poner a argumentar en una homilía. Pero curiosamente el no haberlo hecho nunca demuestra su desprecio hacia el ser humano al que se le pedía creer pero no razonar. Efectivamente la iglesia tuvo durante dos mil años –es una inexactitud histórica pero sirve para explicarnos- a la gente cada domingo encerrada durante una hora teniendo así la oportunidad de hacerles pensar: nunca pretendió hacerles razonar.
Solo les pidió una cosa: creer.
Y luego otra seguida: y ahora, obedeced.
Del mismo modo, cuando la izquierda responde a ello con la cómoda autosuficiencia moral del que está por encima repite el argumento. Se pide creer y obedecer: somos guays. Y por ello, tiene que haber una segunda parte para este artículo.

miércoles, noviembre 03, 2010

LOS BLOGS DE MIS ALUMNOS (sigue la aventura)

Una vez más, y ya van seis, mis alumnos han sido motivados para abrirse un blog en el cual contar sus inquietudes e ideas. Al ser jóvenes, y tras adaptarme a sus conocimientos e inquietudes, he logrado que la mayoría lo hagan. El blog así sirve como forma de apertura a nuevas realidades existenciales y de conocimiento como ellos han comprendido tras un intenso debate y una puesta en común.
Esta es la presentación tipo LOGSE.

La real es que quien quiera mejorar su nota tiene que hacerse un blog. Y aquí estan todos. Por cierto, hay muy buenas ideas. Y esperamos que pronto haya más.

lunes, noviembre 01, 2010

VIDA INTERIOR/71: DÍA DE DIFUNTOS Y UNA VIDA

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz

video
UP (2008), de la factoría Pixar

El resumen de una vida

viernes, octubre 29, 2010

MARCELINO CAMACHO

Informan que ha muerto Marcelino Camacho. Ante la muerte de una persona hay que obrar con respeto. Pero en este caso también hay que obrar con respeto, algo muy distinto, al hablar de su vida. No voy a hacer aquí un panegírico, una loa, de la vida del Sr. Camacho. Seguramente, fuera una vida llena de claroscuros: fue comunista cuando el comunismo, vamos a empezar a decirlo, no era sino la defensa de un régimen totalitario y no nada relacionado con la libertad. Tampoco voy a hablar aquí grandilocuentemente de su coherencia porque la coherencia no es necesariamente una virtud moral: no conozco a nadie más coherente que Ben Laden, que pudiendo vivir majestuosamente en Arabia sin embargo idea y apoya matar gente y negar la libertad desde condiciones míseras. Por último, tampoco le ensalzaré hipócritamente por su idealismo: no conozco a nadie tan idealista como Hitler. Y vaya, por supuesto, que el pobre Sr. Camacho no es comparable con semejantes miserables.

Sin embargo, y como le pasaría a otro personaje claroscuro como es D. Adolfo Suárez, a D. Marcelino Camacho todos los españoles le debemos un agradecimiento. Hubiera sido muy sencillo oponerse a la transición, no firmar los Pactos de la Moncloa y haber quedado, sobre todo hoy en que tanto niñato cómodamente instalando habla de traición, bien consigo y su conciencia. Su conciencia: esa es la clave. D. Marcelino Camacho en un momento dado, como Suárez, decidió que su conciencia no era toda la realidad. Y alcontrario de lo que algunos puedan pensar ese fue, como en Suárez, su inconformismo y su rebeldía: la conciencia no autosatisfecha llevó a una conciencia progresista. En un mundo en que la gente ve la realidad de acuerdo a lo que quiere ver en ella, seleccionando el canal con el mando a distancia y eliminando las noticias contrarias, D. Marcelino Camacho situó la realidad como el objeto de pensamiento y sus ideas como sujetas a permanente revisión: hizo los pactos de la Moncloa y protagonizó la huelga general del 14-D. No traicionó su conciencia porque comprendió que el solipsismo de la coherencia y del idealismo lleva a Ben Laden o a Hitler. Se enfangó del lodo de la realidad para limpiar Y limpió buscando, ahora sí, más libertad.

Por ello, solo nos queda decir una cosa a D. Marcelino Camacho en la hora de su muerte: gracias, señor.

miércoles, octubre 27, 2010

COHERENCIA, POLÍTICA (¿)y un cargo(?)

Resulta que el 29 de septiembre, Valeriano Gómez apoya la huelga general contra la Reforma Laboral del gobierno de Zapatero.
Resulta que la Reforma Laboral sigue.
Resulta que Valeriano Gómez es nombrado ministro de Trabajo para llevar adelante la Reforma Laboral.
Resulta que Valeriano Gómez, acepta.
Y resulta que yo, que soy un simple sin duda, no entiendo a Valeriano Gómez. ¿Alguien me lo explica?

domingo, octubre 24, 2010

EL FRACASO DEL ARTE MODERNO/2

En el artículo anterior sobre este tema presentábamos el ideal del arte moderno. Decíamos que buscaba la universalidad ya que, al contrario del arte anterior cuya base formal era la escena dibujada, el moderno pretendía tener como base formal la luz, el color y la forma estética pensando con ello evitar la mediación cultural que implicaba, necesariamente, el conocimiento cultural de la escena presentada y con ello la posición social del espectador que le permitiría, o no, llegar a ese conocimiento. Luz, color y forma se presentarían, así, como algo perceptible inmediatamente para cualquier ser humano independientemente de su nivel cultural. Y con ello, el ansia de universalidad del arte moderno sería a su vez una crítica al mundo alienado por la sociedad capitalista donde lo humano se reducía a la propia condición social: lo universal era el arte y lo discriminador el entorno social capitalista. El arte moderno pretendía de esta manera ser popular y revolucionario.

Sin embargo, el fracaso fue rotundo y el arte que pretendía ser universal acabó confinado en la galería de arte y en una élite. ¿Por qué? En esta segunda parte –pero no la última: esto es como los folletines que se extiende sin límite- pretendemos criticar la idea propia del arte moderno desde una perspectiva estética y sociológica. Y en una tercera parte analizar cómo este fracaso llevó al arte moderno a la galería de arte como su lugar natural. Pero antes, y que debido a nuestra torpeza seguramente no hayamos sabido expresar, queremos decir que por supuesto el valor concreto de las obras del arte moderno, las hay buenísimas y malísimas, no guarda relación con esta reflexión general. Aquí se analiza no un criterio estético academicista sino una reflexión sociológica y política sobre la función del arte moderno.

En primer lugar, el arte moderno fue como idea un fracaso antropológico basado en una concepción feliz e ingenua de la naturaleza humana, casi de tintes rusonianos. El arte moderno partía de una idea pura del ser humano que sin embargo, como en Rousseau, era una falsedad. Efectivamente, esta idea pretendía una naturaleza bondadosa y casi espiritual enfrentada a una sociedad corrupta y que por tanto exigía, como utopía, volver a esa realidad. Se trataba de recuperar, y no crear, lo humano: también el arte moderno vivió la falsa utopía de unas sociedades primitivas felices –como se ve en el aprecio al arte africano- enfrentadas al mundo actual, ahí sí de forma verdadera, desdichado. Sin embargo, y frente a esto, el arte no era natural sino que ya era el resultado de una mediación social -y aún más lo sería el arte moderno caracterizado por sus vanguardias-. Efectivamente, el arte no era algo genuinamente humano sino algo producido, en cuanto a condición necesaria, por la división social del trabajo. Podía ser cierto que la dimensión estética perteneciera a la naturaleza humana, creo que sí pero se podría discutir, pero el arte era algo más que esa actitud estética y por ello tenía un componente social indispensable. Así, el arte nació haciendo ya una clara distinción en su publico: no estaba pensado para las masas, cuya única función social era mantener el status quo al que también pertenecía el propio creador artístico, sino para las élites que eran mantenidas económicamente por esas mismas masas. Y sus códigos de producción e interpretación, por tanto, eran los propios de las élites. Y eso mismo se reconoce cuando se denominó arte popular, y no arte a secas, a las expresiones estéticas que generó esa masa: algo, y es verdad, alejado de la profundidad intelectual y formal del arte minoritario. Así el arte desde sus orígenes resultó alejado de la gran masa social e incluso llegó a ser autoconsciente de ello como se ve cuando a partir del Renacimiento buscó la separación de los artesanos. El arte como tal, en cuanto a expresión y disfrute, no era un uso popular sino de las élites. Lejos de ser lo genuinamente humano era una prueba máxima de la mediación social y su injusticia pues solo se podía disfrutar plenamente a partir de cierta posición social. El arte, como la misma Filosofía, pertenecía a un mundo ajeno a la necesidad, donde vivía la mayoría de la población, y existían en la cultura, cuya existencia solo compartían con las élites económicas y sociales. El arte, en definitiva, debía su existencia no al alma bella sino a la explotación social.

Pero había aún algo más peligroso como pecado original: la figura del propio artista. Fue el Romanticismo -nota: un movimiento imprescindible y un movimiento terrorífico- quien creó el mito del artista como la presencia de lo universal: era lo genuinamente humano. Así, el artista romántico, y es la idea que se extendió y se extiende a partir de entonces, era la representación de lo más humano frente a la sociedad y por eso se presentaba, lo que llevaría a la ñoñería de bohemias y malditismos, como enfrentado a ellas. El artista tenía una doble perspectiva: por un lado, era la privilegiada singularidad del genio; por otro, era por ello mismo la visión genuina de lo humano que alcanzaba el universal. Sin embargo, el genio era, a su vez, un producto social. Y su socialización, e incluso su aparatoso rechazo, no eran sino procedentes de una realidad social determinada.

El arte moderno así partió de un doble pecado original en su concepción filosófica. Nada en el arte era, afortunadamente, propio de la naturaleza de un primate. Todo era pura mediación social en la que el propio arte había tenido como condición de necesidad en su surgimiento la propia e injusta división social del trabajo. Sin embargo, y al tiempo, el arte era una reclamación de lo humano en su misma existencia, como la Filosofía de nuevo, porque pretendía precisamente convertirse en un lenguaje universal. La dialéctica del arte, como fruto de la injusticia pero al tiempo como presencia de lo más humano por ser lo culturalmente más sofisticado, no era así atendida.

Y, por último, había surgido también un problema formal: la fotografía. Hasta el siglo XIX, más o menos, la tarea de las artes visuales, de las que aquí estamos fundamentalmente hablando, había sido el intento de copiar la percepción humana. La pintura especialmente había progresado como forma buscando ser fiel al ojo en su captación de la realidad. Por ello, el dibujo mismo y la perspectiva habían reinado dejando a la luz y el color a su servicio. Las meninas serían así el exponente máximo de ese arte donde la ilusión de la tridimensionalidad era perfecta. Sin embargo, la aparición de la fotografía había herido de muerte esta perspectiva. La pintura ya no podía competir con la mera plasmación de la representación del ojo humano que era captado fielmente, al menos a simple vista y valga el dicho, por la nueva realidad tecnológica. Por eso, también, la pintura, y con ella la escultura, se lanzó a explorar nuevas realidades. Y por ello llegó a plantear el problema formal de la inmediatez de los humano que la fotografía, para la que era necesaria un hecho tecnológico, no podía plantear. Así, al querer separarse la pintura de la tradición formal del ojo humano no solo buscaba una forma técnica nueva sino también un discurso teórico –lo que, por cierto, tampoco era nuevo-. Y esta necesidad de un nuevo discurso sobre el arte implicaba una formulación conceptual que incluía lo aquí criticado y, luego, elementos concretos en cada movimiento. Surgía así un análisis intelectual cada vez más sofisticado que el gran público desconocía. Así, los manifiestos, cada movimiento con el suyo, mostraban el esfuerzo conceptual del arte moderno como paradoja de su presunta búsqueda de la inmediatez. Y así, el arte moderno se negaba, otra paradoja fue que lo hiciera con razón, a sí mismo.

De esta manera, el arte moderno no logró ni su inmediatez ni su popularidad. Pero no hay nada peor en un análisis pretendidamente histórico que hablar desde grandes conceptos que se pueden amoldar a todo. Por ello, en el próximo, y de verdad espero que último artículo para motivar al heroico lector que haya llegado hasta aquí, entraremos ya en concreto en la historia del arte moderno desde el Impresionismo hasta ahora. Y cómo su fracaso se expone cada año, o cada dos, en su mercado.

viernes, octubre 22, 2010

VIDA INTERIOR/ 70: COMO EN LAS NOVELAS DE GALDÓS

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz

Yo era joven y era pedante. No podía concebir que alguien de eso que se llamaba Realismo, ya fueran Galdós o Dickens, puideran escribir buenas novelas. Yo era partidario de la novela moderna sin puntos ni comas. Rarita. Me leí Tiempo de silencio y dije que era buenísima. Pero era mentira porque me aburrí leyéndola –luego la volví a leer y comprendí que sí era buenísima-. Dejé en las primeras páginas Volverás a Región pero también señalé su excelencia –luego la acabé, en una acto heróico, y me pareció la redacción escolar de un joven pedante-. Me leí Ulises y orgulloso comenté que era buénisimo –lo era y lo es-. Me leí Manhattam Transfer y flipé -nota: luego leí la trilogía sobre América de Dos Passos y seguí alucinado: un autor injustamente olvidado-. Pero nunca leí a Galdós, ¿para qué? El Realismo era basura. Sin necesidad de leer a Galdós.


Pero, cosas del destino, me gustaba Jack London -nota: aún me gusta y su obra Martin Eden, me la volví en leer en verano, me parece una joya de la literatura-. Y no era literatura tan moderna. y había aún un vínculo. Pasó el tiempo y llevado por la obligación cultural leí Fortunata y Jacinta. Ya no era tan joven: no estaba mal. Además reconocía algo: la maravilla de sus últimas cincuenta páginas. Leí ese mismo año Doctor Fausto y, extraño, reconocí algo: ¿y esta pedantería?


Volvió a pasar el tiempo, a veces es lo único que pasa, y me hice, afortunadamente, mayor. Y por esas cosas de la carrera volví a Galdós: El amigo Manso. Me resultó increíble: Yo no existo, empezaba. ¿Hay alguna novela que haya empezado mejor? Y recuerdo, aún recuerdo, que siendo joven pensé que si pudiera haría sobre ella una película. Todavía tengo su final pensado. Aunque ya no haré película alguna.


Y poco después leí algo asombroso. Se llamaba, así solo, Miau: el maullido de un gato. Pero el maullido acababa siendo la vida humana. Y comprendí -¿se puede acabar mejor una novela?- que Galdós era un magnífico escritor. Y que lo moderno no residía en los signos ortográficos o de puntuación sino en algo más profundo. Como descubrí también a Dickens de Historia de dos ciudades.


Miau. El cesante Villaamil.


El otro día me acerqué a mi antiguo centro el IES Federica Montseny. De allí me echaron en un claustro, defendiendo sin duda la educación pública, la junta directiva y los compañeros profesores -tampoco todos, aunque es verdad que luego tampoco dijeron nada-. Fui ahora para echarme a mí mismo –como diría Homer Simpson: señor Burns, sé echarme solo-. He pedido el cese voluntario de allí y ya no soy de ningún sitio. Cesante.


Empezaba diciendo todo esto que yo era joven y pedante. He dejado, sin duda, de ser joven.


miércoles, octubre 20, 2010

UN RAYO DE ESPERANZA (o la desesperación)

Una vez entré cantando en la sala de profesores del instituto y alguien me dijo: qué feliz se te ve. Me giré y contesté: no es felicidad, es desesperación.

Zapatero ha cambiado su gobierno. Es una esperanza de algo mejor: peor que el anterior no puede ser.

lunes, octubre 18, 2010

TODO UN HOMBRE

Un minero de los atrapados en Chile, D. Franklin Lobos, ha dicho: La gente nos dice que somos héroes y no, no somos héroes, somos víctimas. Nosotros luchamos por nuestra vida no más, porque tenemos familias. Somos víctimas de los empresarios que no invierten en seguridad.

Este es, nada menos, que todo un hombre y no los que gritaban Chile, Chile o exponían ofrendas a un dios. Porque a lo que debe aspirar un ser humano no es a una corral llamado patria o a un consuelo denominado religión, sino a su propia racionalidad.

Algo siempre muy difícil. Algo, por eso, verdaderamente humano.

viernes, octubre 15, 2010

EL PROTOCOLO Y LA DEFENSA

Uno creía que el ministro de Defensa era un cargo que se refería al país y no al gobierno. Uno sin duda se equivocaba. Ya Trillo demostró que no era así, en un caso sin duda más grave que el actual, y ahora Chacón vuelve a hacerlo.

Ante los maleducados, en un minuto de silencio eso no se hace, abucheos y consignas del 12 de octubre, un protocolo para el desfile militar que los impida: está muy bien pensando. Y se me ocurre que debería incluir entre sus normas levantarse ante el paso de las banderas de otros países.

Que hay, siempre, que ser bien educados.


miércoles, octubre 13, 2010

RADIOGRAFÍA DE UN FRACASO/ y 3: ¿POR QUÉ NO TRIUNFÓ LA HUELGA?

En un artículo anterior presentábamos el fracaso, anunciado, de la huelga general. Sin embargo, se trataba de un artículo más metodológico que otra cosa -¿ven?, cuando me pongo sé ser profundo y pedante- y no entraba en mayores sobre las causas de dichos fracaso excepto señalar un aspecto estructural del mercado de trabajo. Este artículo, por tanto, pretenderá complementar al anterior y explicar el tema.
¿Qué causas están detrás del fracaso de la huelga general?

En primer lugar una clara: la desafección que la gente siente ante el papel de los sindicatos. Pero, no tan evidente. Porque está desafección tiene un componente estructural y otro ideológico e individual. Frente a lo que se suele decir, la tasa de afiliación española al sindicalismo no es demasiada baja en comparación con Europa -un 25% de media en Europa y un 19% en España- y por tanto no cabe ahí la causa de dicho fracaso. Es más, la tasa española ha subido en los últimos años, es decir: se ha afiliado más gente que en el pasado- lo que quiere decir que cuando las anteriores huelgas generales triunfaron había menos gente afiliada a los sindicatos que sin embargo sí estaba dispuesta a hacer huelga. Por tanto, la desafección al sindicato no se da en su afiliación donde se le ve como un hecho útil –y por eso la gente se afilia-. E incluso sería interesante analizar cuánto afiliado, por cierto: en su derecho, no ha hecho huelga.

También es incierto que la sociedad, tal y como clama una izquierda acomodaticia, se haya derechizado –excepto claro está esa misma izquierda acomodaticia-. Si uno mira las encuestas del CIS -aquí aparecen desde enero de 1996 situándose en una escala del 1, extrema izquierda, al 10, extrema derecha- se verá como la gente se considera fundamentalmente de izquierdas o centro izquierda. Y es una tendencia que se mantiene. O diciéndolo más claro, la gente se percibe y autoproclama más de izquierdas que de derechas. O sea, la gente de golpe no se ha hecho neoliberal -nota: un día hay que escribir un artículo más pedagógico que otra cosa explicando qué es realmente ser neoliberal y que no se puede ser neoliberal y apoyar al Fondo Monetario Internacional o al Banco Mundial-. Por tanto, y llevándolo a nuestro campo, no es que la sociedad se haya derechizado pues la tasa de izquierdas, repetimos: en cuanto a la autoafirmación, permanece relativamente estable.

Entonces, ¿qué? Ya hemos analizado en el artículo anterior causas estructurales del mercado de trabajo que impiden la huelga, desde el aumento de la temporalización hasta el temor al paro. Sin embargo, no creemos que esas sean las causas fundamentales. Curiosamente, el desarrollo del capitalismo ha logrado que las causas objetivas, en cuanto a ajenas a la conciencia subjetiva e individual, no sean solo las primordiales a la hora de analizar un fenómeno, sino que haya que prestar un interés fundamental hacia las ideas de la gente, su conciencia. Y ahí está, en este aspecto, la clave.

Pero, acabamos de decir que al prestar atención a la conciencia subjetiva nos encontramos con una sociedad mayoritariamente de izquierdas. Resulta así una casi paradoja: un amplio espectro social se considera de izquierdas o centroizquierdas pero sin embargo una huelga tan justa como esta fracasa. Pero ampliemos el espectro: el PSOE se desploma en intención de voto pero IU no recoge ese desplome. El fracaso de la huelga se enmarca así en algo más amplio que incluso se da en Europa: los partidos conservadores triunfan, incluyendo el ejemplo de la socialdemocracia que fue Suecia. De esta forma, el fracaso de la huelga se enmarca en el fracaso de la izquierda. La gente se siente de izquierdas pero carece de un discurso que le haga actuar de acuerdo a su conciencia en la realidad social. Ocurre, curiosamente, igual que con la religión católica: una mayoría se declara católico pero sólo el 14% asiste a misa. Así, la conciencia existe como realidad subjetiva sin carácter social. Las ideas políticas se subjetivizan hasta formar una vida personal alejada de la acción social. El discurso desaparece y se vive la emoción de ser de izquierdas. Pero, ¿por qué?

La superación por parte del propio Capitalismo de su fase de explotación de clase ha dejado a la izquierda sin discurso. Pero que nadie crea que es, como canta la derecha, porque ya no haya explotación -en realidad esta se ha acrecentado al explotarse la propia vida en su totalidad y no solo las horas de trabajo- sino porque la forma de esta ha cambiado. Y es esto lo que la izquierda aún no ha entendido viviendo en el capitalismo de la producción industrial de la primera mitad del siglo XX. Pero este vivir en ese capitalismo produce un resultado determinado que es vivir en una ilusión y no en la realidad. Y así se ve, ejemplificando, en los dos grandes proyectos izquierdistas de la izquierda más chachi española: la memoria histórica, sobre el pasado, y la república, sobre un futuro idealizado. Nada social, nada económico. La izquierda no vive el presente sino en su propia mitología. Y por eso la izquierda política tiene su problema no tanto en la respuesta a dar sino en la pregunta a hacer. Y de esta manera lo tienen los sindicatos y especialmente los denominados de clase. Su función ha quedado clara en el pasado pero nadie la comprende en el presente. Salvo una buena opción de compra de viviendas o un viaje a Cuba.

Y es ahí donde volvemos a lo concreto. Como la izquierda no tiene discurso presente hizo lo que en fútbol se llama resultadismo: si Zapatero gana su discurso es bueno. Y así el personaje pasó a ser la ideología. Y al convertirse en esta unió su destino al del discurso izquierdista mientras durara. De esta forma, la izquierda fue Zapatero. Y este, como buen peronista, agradeció, salvando del descalabro económico a UGT y financiando espléndidamente tanto a esta organización como a CCOO. Pero no estaba ahí lo fundamental, como quiere hacer pensar la prensa de derechas, sino precisamente en que la ausencia de un discurso de izquierdas coherente condujo a presentar al oportunista como líder. Y la cosa hubiera funcionado -entre Educación para la Ciudadanía, Memoria Histórica, leyes de igualdad, guiños a ETA y arrumacos con la oligarquía regional- si la realidad en forma de crisis económica no hubiera irrumpido. Al fin y al cabo, durante muchos años, pero fundamentalmente seis, la izquierda española no fue más que la corte milagrosa del presidente del gobierno. Y quede claro que la culpa no fue del presidente que nunca obligó a ello.

Por eso, cuando la realidad llegó nadie era capaz de analizarla. Desde el ridículo del fin del capitalismo hasta la crisis definitiva, la izquierda solo pudo echar mano de sus clichés para el análisis: todos eran falsos. Y la conciencia de izquierdas se fue subjetivando por su propia ausencia de discurso-aparte de por el propio desarrollo del proceso capitalista en lo referente a la personalidad- hasta convertirse en una característica personal pero no social. Cuando se quiso hacer una huelga, por parte de los mismos que estaban en el cargo antes y rieron las gracias, la gente actuó con la coherencia de la izquierda creada: la realidad no existe, la huelga no se hace.

Cuando la burguesía llegó al poder definitivamente cambió la imagen de D. Quijote y la convirtió en un romántico soñador –luego incluso sacaría su quijote de bolsillo con Cyrano-. Curiosamente, en el original D. Quijote solo es un pobre imbécil enfrentado a una realidad que le puede permanentemente. Y la grandeza de la obra no está en su romanticismo lírico sino, contrariamente, en su realismo: la realidad vence destrozando lo humano.