miércoles, diciembre 30, 2009

¿CUESTIÓN METAFÍSICA?

La bolsa española resulta que en 2009 ha subido un 30%, la segunda mayor subida en veinte años. Resulta, porque poner sin embargo sería falso, que hay cuatro millones de parados y se destruye empleo. Resulta, porque poner sin embargo sería falso, que la subida de la renta per cápita en España en 2008 ha sido la más baja de la última década. Resulta, porque otra vez el sin embargo engañaría, que el 63% de los asalariados españoles cobran menos de 1.100 euros al mes brutos.

Una pregunta sencilla: ¿cómo sube la bolsa si la gente está perdiendo su empleo? Otra más: ¿cómo sube la bolsa si la cosa va tan mal?

Bueno, el lunes, compromiso firme, una hipótesis para explicarlo. Fascinante, ¿eh? Es lo bueno de saber seleccionar los temas que tienen tirón.
Ah, y feliz año nuevo.

jueves, diciembre 24, 2009

VIDA INTERIOR/38: Y A PESAR DE TODO, FELIZ NAVIDAD

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz.

Es navidad. Homer está desesperado y ha apostado todo su dinero a las carreras de galgos.
Otros hemos echado a la lotería.
Y su perro llega el último.
Conocemos la situación.
Y no gana nada, nunca gana nada.
Aunque ahora se mira número a número por internet.
Y ese perro, donde se depositó la esperanza, acaba huyendo de su destino. Cae en brazos de Homer. Y este le maldice.
Es un perdedor, dice.
Es patético, dice.
Y de pronto, como a veces suceden las cosas, llega a una verdad.

video


Es uno de los nuestros.
Y a pesar de todo, o tal vez por ello, feliz navidad.

lunes, diciembre 21, 2009

ALGO DE AUTÉNTICA IGUALDAD (homenaje a las madres)

Ya lo señalamos aquí una vez: las políticas de igualdad femenistas se basan en creaciones de cupo porque ello conviene a un grupo social de mujeres, que a su vez conforman la voz pública del movimiento, para promocionarse. No tiene tanto que ver con ser mujeres y la solidaridad hacia su sexo como con la pertenencia a esa élite social que busca una medida para eliminar al menos al 50% de la competencia y aumentar así sus posibilidabes de medrar socialmente. Sin embargo, una política auténtica de igualdad, que tendría que ver con, entre otras cosas, que la maternidad no fuera una carga laboral y social, no se tiene en cuenta porque eso resultaría aún oneroso para el ridículo gasto público social, por debajo permanentemente de la media europea, y al tiempo dejaría las cosas como mucho en un plano de igualdad auténtica con el hombre: la élite no gana nada.

El hecho evidente es que ser madre, y no tanto ser padre, es hoy en día un hecho cuando menos complejo. Es más: es donde se percibe claramente la diferencia social entre haber nacido hombre o mujer. Un hombre puede formar una familia sin problema alguno ni renunciar a su intervención social –su trabajo y su carrera profesional- mientras que una mujer, sin embargo, debe escoger, si desea ser madre, entre esta o aquella. Así, ser madre implica, y ello no tanto por cuestiones biológicas como sociales, la renuncia a la propia vida social, al menos durante un periodo de tiempo que luego se necesitará recuperar –ilusión falsa-, mientras que ser padre añade status personal como vivencia, para quien así lo sienta, sin tener que sacrificar la carrera profesional a cambio. Efectivamente, la maternidad se constituye como un hecho que perjudica la carrera laboral de la mujer no tanto por el hecho en sí de tener niños como por la propia estructura laboral que penaliza su legítimo deseo. En primer lugar, porque en un país con una tasa altísima de trabajo precario, o sea: temporal, y una economía sumergida que ocupa casi el 20% del Producto Interior Bruto, quedarse embarazaba implica la salida inmediata del mercado de trabajo –aunque los empresarios y la derecha se quejen de lo difícil que es despedir en este país-. En segundo lugar, porque siendo un país con una escasísima protección social, conviene repetir esto varias veces frente a la falsedad, la presencia de un ser desvalido que necesita permanente cuidado, eso es un niño, implica o bien renunciar a la carrera profesional o bien echar mano de la estructura familiar, lo que conlleva la pérdida de la independencia personal. Tener hijos es así caro, pero solamente para la mujer.

Pero, curiosamente, esta dificultad de ser madre –en su hecho social- no ocurre en todos los segmentos sociales sino, como casi siempre, hay dos sectores sociales a los que les indiferente y otro, mayoritario, a los que les perjudica. Le es indiferente a la élite dirigente que tiene su puesto asegurado por descendencia -¿alguien conoce algún estudio donde se pueda conocer los apellidos de la gente que figura en los consejos administrativos de los grandes grupos económicos y la repetición hereditaria los mismos? ¿No sería interesante hacerlo?- y le es indiferente a aquellos grupos sociales cuyas mujeres han sido socializadas como exclusivos elementos reproductivos sin proyección social y que se aprovechan, voluntaria o involutariamente, de la situación de la asistencia social: un amplio grupo de inmigrantes, fundamentalmente. Así, es la clase trabajadora, que por su nivel económico no puede competir con la baja para conseguir una parte de la asistencia social ni puede garantizarse un puesto de por vida merced a sus complejos apellidos, la que debe sacrificar o bien su deseo de una vida familiar o bien su trayectoria profesional. Las mujeres trabajadoras son de esta manera las grandes víctimas de la maternidad: ser madres significa sacrificar su proyecto vital profesional y tener, al contrario que los hombres, solo una realidad como es la familiar. Y aquí viene la cursilada de rigor que suelta la derecha: ¿pero hay algo más hermoso que ser madre? Bueno a mí personalmente se me ocurren varias cosas, pero lo que aquí importa no es esa presunta vida interior gratificante –o no-, sino la desigualdad real entre hombre y mujer: ser hombre y padre es chachi socialmente –otra cosa es a nivel personal si uno es un buen padre- pero ser madre es heroico y sacrificado, seguro, pues implica que la mujer abandona su proyección profesional por sus hijos. Así, el sexo decide la condición social y eso sí es desigualdad.

Y la clave de esta desigualdad está, como ya dijimos, no en una cuestión biológica sino social. Precisamente, en primer lugar, en que en España no hay un sistema de protección social sino un estado asistencial, que no es precisamente lo mismo. Efectivamente, un sistema de portección social se dedica a defender el ejercico de los derechos de los ciudadanos mientras que un sistema asistencial, que se parece más a la vieja y repulsiva, actualmente, caridad cristiana, lo que hace es evitar la caída en la depauperación de la gente que no tiene recursos. En España, y especialmente en lo referente a la maternidad, es así como funciona el sistema y por eso no lo puede ser usada por la mayoría de la población que gana lo suficiente para ser desplazados en esos servicios por las minorías cercanas a la depauperación: no hay guarderías para todos aunque paguemos cada vez más impuestos. Además, y esto es así no guste o no, este grupo social que sí se beneficia, que actualmente es la inmigrante en su mayor parte, parte de una base donde las mujeres no han sido educadas con la idea de la proyección social personal, con lo cual no tiene problemas en seguir teniendo hijos pues, erróneamente, piensan que su proyección real es la vida familiar: la mujer ha nacido para ser madre –lo que por cierto tiene que ver, en una gran parte, con el moralmente repugnante discurso religioso-.

Y es aquí donde se puede hacer una crítica tanto al ideario de la derecha, que presuntamente defiende a la familia, como a la autoproclamada izquierda, que tanto dice defender a la mujer.

Efectivamente, la imagen que la derecha tiene de la familia, y que no en vano es la imagen transmitida por la Iglesia Católica, es la de la mujer partera, cuidadora o virgen. Y del mismo modo que la mujer no puede ocupar puestos en la jerarquía institucional de la propia iglesia, su destino social es en realidad, para la derecha, conseguir un buen marido y tener niños: la típica imagen familiar donde una se sacrifica, aquí como resultado de su femineidad, en aras del varón. Es decir, y diciéndolo en lenguaje más verdadero, la mujer debe sacrificar, por su sexo, su proyección social. Es decir, y diciéndolo ya en verdad absoluta, la mujer es inferior pues su vida es unidimensional, la familia, frente a la pluridimensión del hombre: buen padre, buen trabajador y buen ciudadano. Y por eso, y no curiosa sino coherentemente, cuando la derecha gobierna, como por ejemplo en Madrid, no genera ninguna red social pública que pueda asistir a las madres, escuelas infantiles por ejemplo, sino que todo lo sitúa en la buena voluntad de la familia cercana, los dulces abuelitos a los que tampoco se les da ningún servicio social por cierto, o las instituciones de pago.

Pero tampoco la autoproclamada izquierda hace nada por evitar esto. Y ello por dos razones. Primero porque tiene un extraño prejuicio sobre la idea de familia que ha dejado que sea, falsamente como ya hemos visto, monopolizado por la derecha. Segundo, porque no resulta progre ideológicamente, o sea no daría votos, hacer una reflexión sobre la mujer como madre y entonces se esconde el hecho presentándose como una realidad de la vida privada. Así, la única ayuda que las madres han recibido ha sido un cheque bebé otorgado justo antes de las anteriores ellecciones y que, curiosamente, pagaba al kilo: el recién nacido era ya, desde tan temprano, mercancía y no ciudadano y por tanto no podía disfrutar de una red social que le amparara aunque sí de un precio. Pero sería injusto olvidar algo. Sí que la autoproclamada izquierda ha realizado una gran movilización para sacar adelante la nueva ley del aborto como derecho de la mujer. Al fin y al cabo, seamos sinceros, es más barato matarlos que cuidarlos.

Conozco a una mujer que tiene dos niños pequeños. Para ello ha tenido que renunciar a su carrera profesional y ha tenido, eso sí, la suerte de contar con un entorno socioeconómico que le ha permitido cumplir ese deseo, aunque no exento de dificultades. Pero ello ha sido a costa de sacrificar, hay que repetirlo, su trayectoria laboral. Otras mujeres, ni tan siquiera, pueden ser madres porque ello significaría perder su carrera profesional o, directamente, su trabajo. De ellas nadie se ocupa. Sus problemas no son, al parecer, de interés. Las feministas con voz pública, porque no son todas tampoco, sólo piden cupos, para medrar, y abortos, para ahorrar. La derecha solo pide madres. Y todos se olvidan de las mujeres son, ni más ni menos, personas con el derecho a tener vida privada pero también, y eso es ser ciudadano en democracia, pública. O sea, que las mujeres y los hombres son, o deberían ser, seres humanos.

miércoles, diciembre 16, 2009

IGLESIA VASCA ES IGLESIA: EL REBAÑO ( y los lobos)

Tan callados siempre que ETA mata a alguien -igual en casa lo celebran o piensan: algo habrá hecho (traducción teologal: los caminos del Señor son inescrutables)- los párrocos guipuzcoanos están muy enfadados con que el capo compiche cambie.

Tampoco es para tanto. Al fin y al cabo la jerarquía eclesial llamada antinacionalista nunca ha dicho que quien milite, apoye o vote a ETA será excomulgado. Eso se reserva para el aborto.

Venga, todos tranquilos. Ovejas y lobos. Mejor aún: borregos y lobos.

martes, diciembre 15, 2009

YO A LO MÍO

Que sigo haciendo un rollo de artículo y encima liado. Y corrigiendo. Y en esto que corrijo el blog de mis alumnos y les he pedido que hagan un artículo sobre la nueva ley del aborto. Y decido ponerles como comentario una pregunta: si están a favor, yo les pondré una pregunta en contra; si, por el contrario, están contra la ley, la pregunta buscará problematizar su crítica. En fin, una cosa sencilla.

Pero luego me imagino qué puede ocurrir si alguien lo lee. Y ya pienso en ese intelectual que es el Gran Wyoming metiéndose conmigo en su programa. Y ya pienso en Juan Manuel de Prada escribiendo un hiriente artículo contra un malvado porfesor relativista y progre en el ABC. E incluso, oh no, imagino la excomunión o una manifestación feminista.

Y luego pienso: hay que ser responsables.
El siguiente tema: mis vacaciones. Pero, ¿las suyas o la mías?


jueves, diciembre 10, 2009

LIÁNDOME SOLO

Yo iba a escribir un ingenioso comentario ante dos cosas.
1.- Llego el día 5 al aeropuerto de Barajas y me encuentro a un montón de gente disfrazada de berebere con una pancarta sobre el caso Haidar. Y pienso yo: me siento como en Beau Geste (¡qué bonita película!)
2.- Leo esto y me acuerdo de una anécdota de mi hermana. Un día estaba haciendo una entrevista para un trabajo en Altadis y el entrevistador le espetó: ¿no pensará quedarse embarazada?

Yo me pongo a escribir. Y me lio y me enrollo y hasta pretendo dar razones. Y empieza a alargarse y a alargarse. Me faltan recursos para un blog instantáneo. Pero luego pienso que si me pagaran por artículo seguro que lo hacía: tal vez sin tanto argumento aburrido. Así que lo que me falta es venderme. ¿Hay ofertas?

viernes, diciembre 04, 2009

LA MALA EDUCACIÓN (en el Congreso)

Todos hemos sido adolescentes y todos nos hemos creído el ombligo del mundo. Es algo típico: uno va en el metro y entra un grupo de jóvenes y hablan a gritos. Buscan llamar la atención: buscábamos llamar la atención. Es una forma psicológica de garantizarse el yo: todo el mundo debe escuchar lo que estoy diciendo porque soy muy importante. Es confudir la personalidad con el afán de protagonismo. Es, también, una falta de educación porque la gente tiene derecho a no escucharte pues no estaban ahí, por ejemplo en el metro, para hacerlo. Por eso, existe la educación obligatoria: intentamos que los jóvenes, no pienso poner lo de y las jóvenes, aprendan y crezcan como personas. Yo mismo les invito a abrir un blog: si tienen algo que decir, y seguro que lo tienen, que lo hagan en un lugar que sea correcto.

Hoy un jovencito ha metido la pata. Él había aceptado participar leyendo un artículo de la constitución en un acto entre hortera y patriótico: son dos cosas que marchan unidas. Sin embargo, ha decidido darnos su opinión con un grupito de consignas aparentemente muy críticas: otra especialidad de la adolescencia. Ha sido un acto de mala educación y esperemos que en su centro educativo, según se informa es de un colegio católico concertado, se lo expliquen. Porque no se trata de que tenga razón o no la tenga -normalmente nadie en una frase puede tener razón, aunque se sea un intrépido adolescente, excepto quizás Kant y su sapere aude (atrévete a valerte de tu propio entendimiento)- sino que ha buscado imponer su inmaduro yo, típico de adolescente, ante la situación que él mismo había aceptado. Es algo característico del jovencito: quiero ser protagonista pase lo que pase.

Cuando uno da clase soporta mucho. Y especialmente soporta, año tras año, a alumnos decir frases categóricas, positivas o negativas, sobre temas de los que apenas saben nada: me recuerdan a mí y, seamos sinceros, también a usted lector cuando éramos joven. También me recuerdan a tanto periodista en tertulias de radio o de televisión: más crecidos, más culpables. Uno, le pagan para eso, intenta enseñarles que hay que ser más modestos y reflexivos. Y ya, tal vez desengañado, solo espera que ahora no se transforme en héroe a quien solo ha actuado, y la mejor excusa es su edad, como un niñato.
Ayúdennos, un poco al menos, a educar.

miércoles, diciembre 02, 2009

MANIFIESTO EN DEFENSA DE LOS DERECHOS FUNDAMENTALES EN INTERNET

Ya hemos hablado antes de esto. Pero la urgencia nos lleva a adherirnos a este manifiesto. También pueden ustedes hacerlo publicándolo en sus blogs o bien, mejor las dos cosas, yendo aquí.

Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en internet”

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial – un organismo dependiente del ministerio de Cultura -, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es de todos y de ninguno. Si quieres sumarte a él, difúndelo por Internet.


lunes, noviembre 30, 2009

CATALUÑA COMO FINCA

Lo más interesante del reciente y ridículo editorial que todas las empresas capitalistas –sé que suena mal pero es un recordatorio a esa izquierda nacionalista tan, tan, tan radical- de comunicación escrita catalanas has suscrito unánimemente no es, como cabría suponer a primera vista, su aire de advertencia chulesca sobre que podría pasar si un tribunal se atreve a cumplir la ley.
conviene que se sepa (…) No estamos ante una sociedad débil, postrada y dispuesta a asistir impasible al menoscabo de su dignidad (…) Si es necesario, la solidaridad catalana (sic) volverá a articular la legítima respuesta de una sociedad responsable.

Si bien eso ya sería motivo para que cualquiera con un mínimo de idea de qué es la democracia rechazara el texto, no es, sin embargo, lo más interesante del mismo ni mucho menos. Al fin y al cabo, la oligarquía financiera, recordemos que un editorial es la opinión de una empresa, siempre ha considerado que la ley está a su servicio. Por tanto no sorprende ese aire de ojito dónde os podéis meter.

Qué va. Lo más interesante es sin duda otra cosa de la que poco hemos leído o escuchado en los sin duda sesudos análisis que sobre el texto se han hecho. En primer lugar resulta llamativo el título: La dignidad de Catalunya (sic). En segundo lugar, que va unido a lo anterior pero como causa, resulta aún más llamativo la ola de solidaridad que dicho escrito ha despertado en eso que se llama rimbombantemente sociedad civil: desde el club de fútbol Barcelona hasta un club de excursionistas pirenáicos –tal vez también más que un club-. Todo hasta aquí estaría muy bien. Incluso, si nos dejaramos calar la paleta barretina hasta los ojos, o la boina, podríamos sentir el orgullo de la cohesión social. Pero la cohesión social, al menos eso nos enseñó aquello que en un tiempo se llamaba pensamiento de izquierdas, resulta peligrosa y suele ser una impostura que esconde en realidad los intereses oligarcas.

Retrocedamos un poco en el tiempo. Si ustedes recuerdan los resultados del estatuto en Cataluña (soy simple: a Londres no le llamo London) tal vez venga a su memoria algo interesante: participó menos del 50% de las personas con derecho a voto (es más y me atrevería a decirlo: participaron menos del 50% de los catalanes con derecho a voto). Parecería pues que el tema del estatuto no es una prioridad de la gente que vive en Cataluña. O al menos, no de cierta gente que curiosamente son la mayoría de la población. Pero sin embargo, las dificultades legales del estatuto ha sido el único tema –pues ni tan siquiera el hecho de que más de diez mil niños se mueran de hambre al día o el triplete del Barcelona (tema más catalán sin duda) lo han conseguido- que ha permitido unirse a tanta organización social bajo una misma bandera. Es decir, a la mayoría de la población no parece interesarle mucho el estatuto, pero a eso que se llama sociedad civil catalana, sí. ¿Sociedad civil catalana?

Y es aquí donde comienza el análisis de aquello que antes se llamaba izquierda. Recuperemos la cuestión. Resulta que hay una, aparente, unanimidad entre la llamada sociedad civil catalana en su apoyo al estatuto pero no es así entre la mayoría de la población que ni llegó a votarlo, a favor o en contra, en un 50 %. La cohesión social, ahora que nos enternecía tanta en Catalunya, no parece cierta. ¿Por qué entonces el estatuto sí es (casi) unanimemente apoyado por las instituciones sociales?

La oligarquía como élite con poder tiende a mantenerse a toda costa en cualquier sociedad. Para ello necesita convertir su interés particular -que se limita a su conservación y si es posible su expansión a costa del resto de la población del territorio- ideológicamente en interés general. Hace poco me sorprendí de mañana cuando el locutor de una radio mostraba su enfado porque los intereses españoles en cierto país estuvieran en grave peligro. Casi corro a alistarme, pero hablaba, al final lo dijo, de Repsol y yo, que no soy accionista, respire más tranquilo: debo ser, bueno lo soy, poco español. Del mismo modo, la oligarquía catalana ha convertido Cataluña en su interés, como ya hemos comentado aquí en alguna ocasión. Y así, cuando dicen Cataluña, como cada vez en realidad que se habla de un país, se refieren a su finca.
Pero, ¿por qué a la oligarquía social catalana –esto es: oligarquía financiera, oligarquía social y oligarquía política (incluyendo tal vez a la oligarquía excursionista pirenaica)- le interesa defender el estatuto? Porque se trata, y esa es su gran finalidad, de un marco privilegiado para seguir manteniendo su posición social. Efectivamente, la oligarquía catalana -que no lo olvidemos es junto a la vasca la más perenne de España en su condición burguesa- necesita, ante los tiempos que corren, un espacio protegido, como ya lo tiene la vasca, para poder mantenerse sin problemas. Así, el cierre de fronteras, a través por un lado del monopolio de una lengua minoritaria y local pero que se busca convertir en imprescindible dentro del territorio y, por otro, de una relación financiera privilegiada con el estado, es la mejor garantía de su control social y su consecuente permanencia en el poder. Lo que la oligarquía busca, pues, no es la mejora de las condiciones de vida de la gente que está fuera de su círculo social elitista sino precisamente de reforzar ese círculo para que sea inaccesible a otras élites foráneas. Es la idea que está detrás del parque nacional como conservación de la naturaleza y es eso precisamente el estatuto catalán: una ley de protección de élites ante el miedo causado por el fenómenos de la globalización. Efectivamente, la élite provinciana sospecha, con razón, que la globalización puede acabar con ella –y no seamos ingenuos: no para traer una emancipación sino para ser sustituida por una élite más adecuada al momento- y entonces genera un sentimiento de identidad, es decir, de inmovilidad temporal en lo esencial de la nación catalana y su dignidad, que hace que su propio dominio sea la quintaesencia de la catalinidad. Al fin y al cabo, Catalunya son ellos y su cuenta en euros.

Y por eso, el editorial, recuperando la primera cuestión planteada, se llama algo tan cursi como La dignidad de Catalunya. La élite siente, y lo siente seguramente de buena fe y no por maquivelismo que ellos son Cataluña y por lo tanto cualquier proceso que pueda cercenar, aunque sea mínimamente, su grado de control social implica un ataque a la propia realidad nacional. Así, se mistifican sus intereses particulares en intereses nacionales, ¿se acuerdan de lo de Repsol?, y a partir de ahí ya da igual lo que la gente haya votado o no: su única función, como catalanes, es el asentimiento. De pronto, todo aquello que va contra el interés particular de la élite es anticatalán y todo aquello que defiende su interés es Cataluña, aún más: Catalunya. Es lo mismo, en realidad, que cuando Franco acababa su discurso gritando viva España para no decir, tal vez por modestia, viva yo.

Hay oligarquías que tienen todo el mundo como lugar de esparcimiento. Otras, un parque nacional donde como especies protegidas moran y se reproducen. A veces, solo se habita una diminuta finca, pero el temor a arrancar la valla es consecuente: afuera hay especies que nos pueden defenestrar de nuestra posición relevante en la cadena alimenticia. Por ello, exigen que todo lo que abarque su vista sea suyo y solo suyo, aunque sea poco porque son bajitos. En una escena terrible de El rey León, como terrible es toda la película, un estúpido mono con ínfulas místicas levanta al cachorro de depredador ante los herbívoros y estos, sus futuras víctimas, agachan la cabeza en señal de pleitesía. Solo les falta gritar: visca Catalunya.

lunes, noviembre 23, 2009

COMUNISMO Y PENSAMIENTO TOTALITARIO

A pesar de lo que le pueda parecer a algún dirigente del partido comunista español, el muro de Berlín fue hecho para que los habitantes del este no huyeran hacia el oeste. Así, esto nos permite describir la Europa comunista anterior a la caída del muro como una inmensa cárcel cuajada de dictaduras donde la vida y los derechos humanos no servían para nada. Bueno, excepto quizás para que los miembros de la nomenclatura comunista vivieran mejor. Pero sería ingenuo analizar las dictaduras comunistas como un hecho explicable únicamente por la corrupcion de los miembros de sus partidos comunistas, que la hubo, sino que pretendemos ser radicales. Y por ello pretendemos defender que la explicación última de las dictaduras comunistas está precisamente en el marxismo-leninismo y en la lectura que Lenin y su grupo, no caigamos tampoco en el personalismo, hizo de la obra de Marx.

El sistema comunista, a partir de aquí el término comunista/comunismo significa marxista-leninista y sus derivaciones, es un sistema totalitario. Por ello, entendemos que los individuos viven costreñidos por un poder superior que implica todos los aspectos de su existencia y les impide realizar su vida individual de forma libre. Pero, también entedemos algo más: entendemos por totalitario un sistema en el cual lo prioritario no es lo particular, en este caso social el individuo, sino una estructura superior como el pueblo, la nación, el partido o el estado -y así, en otros artículos hemos defendido como esta es la clave para poder catalogar el capitalismo como sistema totalitario ya que él el individuo solo existe como reproductor de las condiciones del propio sistema económico-.

Empecemos con una cuestión: ¿hay una coherencia en el planteamiento leninista con respecto a Marx? No se trata aquí, por supuesto, de hacer una especie de prueba de pureza sino de algo distinto: ver si lo que Lenin desarrolló tenia o no que ver con Marx. Para ello, lógicamente debemos analizar si hubo algún cambio fundamental, y con ello entedemos que implique que la teoría ya no es la misma y ni tan siquiera derivada, entre las ideas de Marx y las de Lenin. Y ahí encontramos que el cambio fundamental de Marx a Lenin es el cambio en la idea de sujeto.

Para Marx el sujeto revolucionario es el proletariado y lo es no por sus cualidades -ser bueno, ser más inteligente, ser más solidario, ser más guay, ... en definitiva ser más humano que la burguesía- sino porque es precisamente la negación de lo humano. En Marx no hay cántico alguno a la clase proletaria sino que su papel revolucionario es debido a su lugar determinante en la productividad. Así, que el proletariado sea clase revolucionaria no se debe a sus cualidades propias sino a la propia estructura capitalista. Es más, el proletariado no lucha por liberarse a sí mismo sino que, según Marx, su liberación implica la liberación universal que a su vez determinará, por primera vez, la liberación individual. Es, por consiguiente, la emancipación de cada sujeto el auténtico motivo revolucionario. El sujeto revolucionario es, efectivamente en Marx, el proletariado como clase social por la propia imposición capitalista pero es un sujeto negativo porque el auténtico sujeto debería ser el individuo particular negado por la propia estructura capitalista y al que hay que rescatar. Y la organización del proletariado como partido es una forma de acción como podía ser otra: es un oportunismo político: El proletariado se debe constituir como partido político a efectos de lucha y nada más. El partido es un medio, no un fin.

Sin embargo en Lenin es el partido el sujeto revolucionario. Y el propio partido pasa a ser la vanguardia del proletariado. El pártido se constituye así en élite y de forma de organización política, de medio, pasa a sujeto de la historia: se convierte de ser un partido a ser El Partido. Pero además, se pierde la negatividad y la objetividad externa al propio sujeto. Efectivamente, la élite que conforma el partido –si no hay élite no hay vanguardia- no es la negación de lo humano -donde radicaba la revolución del proletariado para Marx- sino precisamente lo mejor, los seleccionados, de la vanguardia histórica: son lo humano en grado sumo. Por tanto, ya no se era sujeto revolucionario por la negatividad –y se dejaba el verdadero sujeto en la individualidad traicionada- sino por la excelencia de ser vanguardia del proletariado: algo que representaba ya la humanidad máxima. De esta forma, el partido como institución adquiría una nueva característica: ser el sujeto histórico del cambio revolucionario.

Así, la lectura leninista se diferenciaba de Marx en dos aspectos cruciales en cuanto a la idea de sujeto: por un lado, se pasaba de la idea de un sujeto negativo, el proletariado marxista que debía cumplir la revolución para llegar a ser sujetos individuales, a un sujeto cargado de plenitud, el partido en Lenin; por otro, se trasladaba el sujeto revolucionario del proletariado al partido como movimiento de élite. Había por supuesto más cambios, alguno fundamental como era la idea de dialéctica, pero políticamente lo básico estaba aquí.

Y aquí estaban las consecuencias. Si el partido era el sujeto revolucionario positivo es decir: la plenitud de lo humano, todo aquello que no estuviera en él era despreciable y un deshecho histórico. Quien no es sujeto es objeto –que era, curiosamente, la crítica que Marx hacía al propio Capitalismo-. Del mismo modo que el cristianismo no había dudado en su beatífica historia en exterminar a aquellos no cristianos, el comunismo pasaba ahora a señalar quienes estaban en lo humano y quienes no lo eran: en primer lugar, los no presentes al partido, por supuesto; pero, en segundo lugar, los propios integrantes desleales del partido. Efectivamente, en aras de mantener la fidelidad al clero, o sea: la disciplina en lenguaje comunista, Lenin creó el llamado centralismo democrático. Este consistía en una aplicación aparentemente libre de la discusión pública. Pero era falso. De hecho, uno de los principios básicos del centralismo democrátio era la libre discusión dentro del partido, imaginemos que se diera, pero no fuera. Este principio aparentemente de libertad era, así, una limitación del principo ilustrado, presentado por Kant, del sapere aude: atrévete a valerte de tu propio entendimiento. Efectivamente, el centralismo democrático permitía la crítica hasta un punto: luego todos a obedecer y, por consiguiente, la autonomía ilustrada y su sapere aude pasaban a ser disidencia. El Partido Comunista decidía, con una coherencia interna, limitar el universo de discurso a sí mismo: era el único sujeto. Y cualquier crítica fuera de él era un crimen y la interna era pura utopía ante el desfile de la propaganda. Y además, si el partido era el único sujeto era posible que para los no fieles, internos o externos, existiera el gulag, la muerte o cualquier elemento de reeducación porque no llegaban, ni tan siquiera, a la categoría de sujetos: eran objetos para el desarrollo histórico prescrito por la élite. De esta forma, Stalin cumplió, ni más ni menos, con la teoría. Y si Lenin no asesinó a más fue porque el sujeto andaba en otros lares y aún no tenía el control absoluto.

¿Luchadores por la libertad? Jamás el comunismo planteó como prioritario la idea de libertad. De hecho, esta fue, como en tiempos de cualquier dictadura, considerada una veleidad innecesaria. El totalitarismo comunista había negado el ser sujeto a todo aquello que no fuera el partido y sobraba, por tanto, en la historia: su vida o su muerte era objeto de la estrategia. Las matanzas de Stalin o Mao, la dictadura cubana o norcoreana no son elementos aislados de una teoría sino que son, eso es lo cruel, la teoría. Son, en definitiva, el comunismo.

martes, noviembre 17, 2009

DESEO DE SER PIRATA

Cuando yo era niño muchos soñaban aún con ser piratas. Parche en el ojo, pata de palo, sable al cinto y botella de ron. Algunos, más finos, queríamos ser corsarios -¿recuerdan el Corsario de Hierro?- buscando sin duda trabajar ya para el estado: luego, acabamos de funcionarios. Pero lo que nos movía, en realidad, era el afán infantil de aventuras. Y, tal vez, que hubiera quince hombres sobre el cofre del muerto.

Me imagino que a partir de hoy, tal vez de antes ya, la vocación por la piratería haya aumentado. Y los niños vuelvan a querer ser piratas. Pero ya no por afán de infantiles aventuras, sino por dos millones trescientos mil euros. Y porque hace tan solo año y medio era un negocio tres veces menos rentable.

Recoger el rescate es, sin duda, un buen negocio en tiempos de crisis.
Pagar un rescate es, sin duda, educación para la ciudadanía.
Y además, con esos precios, yo también quiero ser pirata.

lunes, noviembre 16, 2009

LA PREGUNTA DE LA CIENCIA/24

En esto voy y me entero que mi sobrina de cuatro años, que por cierto cada vez que me ve corre a esconderse en brazos de su madre y hace bien, tiene piojos. Y recuerdo que cuando era niño yo, como todo el mundo, también los tuve. Y sisn embargo, ahora no. Si bien en mi caso es fácil explicarlo por mi varonil alopecia galopante: ¿por qué los piojos van a los niños y no a los adultos cuando se puede presuponer que existen las mismas condiciones higiénicas?

Como siempre, gracias.

jueves, noviembre 12, 2009

LOS OBISPOS Y HARRY POTTER

La Iglesia Católica Romana y española (obsérvese la diferencia entre el nombre propio y el común) ha advertido que los políticos, en particular, y las personas en general que voten a favor del aborto, que apoyen la ley del aborto o que intervengan en un aborto

están en pecado mortal público
no pueden ser admitidos en la santa eucaristía
están en la herejía
están excomulgados
les echarán un conjuro
y sufrirán mal de ojo

Ah no, lo del conjuro y el mal de ojo no. Eso, es verdad, no lo han dicho. Sólo lo del pecado mortal, la santa eucaristía, lo de excolmugados y la herejía: tiempos de ilustración sin duda.
Da tanto miedo…

miércoles, noviembre 11, 2009

UNA RECOMENDACIÓN

Lean esto en el blog de D. Pocholo. De verdad que merece la pena. Y gracias por informarnos ( y también, es de justicia, a los autores del artículo).

lunes, noviembre 09, 2009

ALAKRANA

¿Y qué estará pensando la familia de Miguel Ángel Blanco o la de Ortega Lara al saber que el gobierno, y ningún partido diciendo algo en contra, sí negocia con estos piratas?

viernes, noviembre 06, 2009

BOLSAS DE PLASTICO

Hay indudablemente algo de cierto en el ecologismo. Y hay, también, algo de falso. Lo cierto es que hay que conservar la naturaleza. Lo falso es la causa defendida por los ecologistas por la cual hay que conservarla. Ya hemos hablado aquí de esto y no se trata de repetirse, sino de analizar ahora en concreto un ejemplo de ecologismo falaz en el cual están involucrados no sólo los grupos ecologistas extremos, entendiendo como tales aquellos que sitúan su conservacionismo como una causa última, sino también los gobiernos y las grandes corporaciones económicas. Y cuando se da este coctel, que incluye a gobiernos y corporaciones económicas con grupos ecologistas, cabe preguntarse por qué quienes más contaminan de pronto tienen interés en preservar limpia la tierra.

Hace poco ha comenzado la histeria sobre las bolsas de plástico. Y es una histeria, y una historia, mundial. Evidentemente, las bolsas de plástico son un contaminante y eso resulta indiscutible -Irak era una dictadura y eso era indiscutible-. Pero indudablemnete también hay un montón de cosas que contaminan -Arabia saudí es una dictadura y eso es indiscutible- y ante las cuales no se toma una determinación tan extrema como ante las bolsas de plásticos -Se invade Irak pero no Arabia-. Y la pregunta que surge es por qué para unas cosas tanto ecologismo y para otras, sin embargo, no.

Siempre una respuesta concreta debe ir más allá de su propia particularidad pues sino sería admitir que cada elemento real es independiente, y por tanto libre, de la estructura social de dominación: sería, pues, admitir algo falso. Sin embargo, hay veces que analizar un hecho concreto como tal da pistas sobre esa misma estructura de dominación. Es el camino elegido aquí.

En primer lugar, y para ser justos, la lucha de los gobiernos y asociaciones ecologistas debe separarse en su coherencia: los grupos ecologistas sí son coherentes. No es que tengan razón, no la tienen, sino que al menos muestran una estructura interna no contradictoria en sus planteamientos: prohiben las bolsas de plásticos como prohibirían, si pudieran, los otros elementos contaminantes. Por ello, esta reflexión no va con ellos, ya hicimos la arriba citada, aunque acaso se les pueda aplicar cierta parte.

Luego, resulta curioso que una medida en aras del medio ambiente no solo no reciba críticas de los grandes grupos industriales, los principales contaminadores al tiempo, sino su beneplácito e incluso su aplauso. ¿Por qué? Cabe analizar esta aparenta paradoja. ¿Qué tiene la prohibición de las bolsas de plástico que pueda, por ejemplo, agradar al Carrefour quien se ha convertido en un paladín de la causa? Una sola cosa para él: ahorro e imagen. Efectivamente, calculen ustedes cuánto dinero se acabará ahorrando cada comercio, y se llaman comercio por algo, al no dar bolsas. Así, la medida ecológica acaba siendo de economía empresarial porque resulta un ahorro para la empresa y es bienvenida. Pero además queda ecológico, la palabra de moda ahora que hasta la agricultura, ¡la agricultura!, puede serlo. Y al ser ecológico resulta publicitariamente rentable. La corporación comercial se presenta como preocupada por el medio ambiente, más que por las condiciones de trabajo de sus empleados sin duda, y así gana en un activo empresarial como es la buena imagen. Y todo ahorrando dinero y cargando la buena acción a otros: los consumidores que serán quienes sufran ese hecho.

Pero, hay algo más. ¿Por qué la apoya con beneplácito el gobierno, sea este o cualquiera? España, ni ningún país que yo sepa, ha cumplido con una reducción de los gases de invernadero a la atmósfera. España, y seguramente más países, subvencionan el altamente contaminante carbón (nacional, eso sí, como si ahí no hubiera memoria histórica). El gobierno español subvenciona la compra de vehículos de motor de explosión, o sea: coches, que son productos contaminantes. La agricultura española es un desastre de gestión de agua. Y arde Daimiel, sigue ardiendo. Pero el gobierno español, y de más países, sonríe satisfecho: no habrá bolsas de plásticos. Por defensa del medioambiente que no falte. El chocolate del loro.

Pero ustedes se preguntarán y con razón. ¿No es cierto que las bolsas son contaminantes? Por supuesto, pero lo interesante, como en la guerra de Irak, es por qué ante unas cosas se actúa con tanta contundencia y ante otras se pasa de largo. ¿Respuesta? Intereses económicos. Y hay más, mientras que las bolsas de plásticos se pueden reciclar –desde situarlas en el contenedor amarillo hasta usarlas como bolsas de basura, como hace la inmensa mayoría de los españoles e incluso, guiño a los nacionalistas, los habitantes del estado español- el CO2 del carbón, los coches o la industria, no. Pero primero se acaba con las bolsas que son más malas. Curioso, ¿no?

¿Curioso? No. Sigamos en lo concreto. Ya lo hemos citado: la mayoría reciclamos las bolsas del supermecado como bolsa de basura. Si estas desaparecen, ¿cómo echamos la basura? Respuesta: comprando bolsas de plástico. Cerrando el círculo. Todos contentos en lo concreto porque acaba en que los mas déiles, los consumidores, pagan más y lavan la cara demagógica de los más fuertes. Ni una mención a obligar a dar bolsas mas respetuosas con el medio ambiente a los comercios –me niego a usar el término falso de ecológicas-; ni una mención, curiosa en este país donde cada ratito aparece alguien exigiendo una asignatura escolar, a educar a la gente para que eche sus bolsas en el contenedor amarillo. Nada. ¿Motivo? La oligarquía financiera y política está de acuerdo. –algo parecido, por cierto, a como pasó con la energía nuclear-. Y la causa de que estén de acuerdo es que es una medida que solo perjudica a un sector: los consumidores. A ellos les sale gratis y les da publicidad.

De esta forma, lo concreto está servido. ¿Por qué desaparecen las bolsas de plástico? Porque bajo el imperio del beneficio no interesan.No se trata de nada ecológico, como la invasión de Irak no tiene que ver con la democracia, sino económico. Es pura política empresarial y política: pura fachada que, encima, beneficia. Es, como bien señaló la campaña electoral de Clinton, la economía, estúpido. Es, en el fondo, donde lo concreto se une a la totalidad.

lunes, noviembre 02, 2009

VIDA INTERIOR/37: LOS MUERTOS/ y 2

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz.



Y día de las ánimas


"(...) y la mercancía individual como la forma elemental de esa riqueza."

Karl Marx, El capital

domingo, noviembre 01, 2009

VIDA INTERIOR/36: LOS MUERTOS/1

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz



Día de todos los santos

"La riqueza de las sociedades en las que domina el modo de producción capitalista se presenta como un "enorme cúmulo de mercancías"(...)"

Karl Marx, El capital

miércoles, octubre 28, 2009

CENTROS EDUCATIVOS BILINGÜES (No, I don´t)

Es una moda,pero la moda no está exenta en ningún caso de análisis. Parece, en primera opción, algo extraordinario: ¡colegios bilingües! ¿Qué mas se le podría pedir a la educación? Pero como en aquella vieja, y extraordinaria, obra de teatro que es La Fundación, de Buero Vallejo, detrás de las luces se esconde la realidad. ¿Colegios bilingües? Tal vez ahí esté la labor de lo que aún queda en filosofía, en retirar las exclamaciones y poner los interrogantes.

¿Colegios bilingües para mejorar la educación? Empecemos por la pedagogía real, o sea: la que se hace fuera de las universidades. ¿Es posible que los colegios bilingües sean una forma de mejorar la educación de los alumnos, que sería el objetivo último del sistema? Pues parece ser que no. Analicemos esto despacio. En primer lugar vayamos con el profesorado. ¿Quiénes van a dar clase en los colegios bilingües? Aquellos profesores que, lógicamente, se habiliten, es decir: tengan los conocimientos suficientes de inglés. Obsérvese que no hay ningún requisito pedagógico –por ejemplo, ser seleccionados por su valía- sino uno meramente instrumental como es saber otro idioma: pueden dar la clase tan bien, o tan mal, pero eso sí en otra lengua. Es el mismo sistema de las autonomías paletas –saberse el idioma regional como condición indispensable- pero aquí con ínfulas planetarias: saber inglés. Así, el centro bilingüe en ningún caso asegura que los mejores profesores vayan a ir a ellos –aunque acabaran yendo por lo que explicaremos en otro punto-. Pero, ¿y los alumnos? El embrollo promete ser interesante. En primer lugar, el centro bilingüe no refleja una realidad social, en su casa no será común hablar inglés, así que el niño tendrá unos conocimientos de la lengua remitidos a lo aprendido en la escuela. ¿Serán estos suficientes para entender una clase de historia, de ciencias o de tecnología dada en inglés? Parece claro que no. Si hay un 30% de fracaso escolar y un 40% de inadecuación entre la edad y el curso –o sea: de tasa de repetición-, ¿es la solución la enseñanza bilingüe donde el niño encima oirá aquello que ya de por sí en alto grado no entiende en un idioma que encima no controla?

Surge así la sorprendente paradoja de cómo una medida auspiciada especialmente por la derecha, Esperanza Aguirre como paladín, es el mayor triunfo de la basura LOGSE. La idea de una clase de cualquier materia de la ESO dada integramente en inglés implica necesariamente la bajada de los contenidos curriculares de la misma, o sea: la bajada de nivel cultural, hasta aspectos ya bastante ínfimos, que puedan ser explicados con vocabulario y estructura gramatical de nivel bajo en otra lengua. Así, los alumnos que vayan a estos centros recibirán necesariamente menos contenidos, pues el instrumento para los mismos será mas deficitario por su bajo conocimiento frente al español. Sin embargo, y esto es la clave, saldrán sin duda sabiendo más inglés, un saber instrumental, y menos conocimientos intelectuales. Pura LOGSE y como tal puro dislate educativo. Se aprenderá menos, se sabrá menos, pero sabrán decir lo poco que saben en inglés.
Está guay: it´s cool.

Entonces, ¿por qué se abren colegios públicos bilingües? ¿Por qué ningún sindicato ni partido de la autoproclamada izquierda está en contra? Porque hay un contexto social fuera de lo educativo donde sí interesa la educación –en realidad tras lo visto su ausencia- bilingüe.

Por un lado, el profesorado sabe que los alumnos que irán a los centros bilingües estarán más motivados familiarmente y por tanto su comportamiento será mejor que el de los alumnos que no vayan. Al fin y al cabo, el profesorado está harto -aunque eso no quiere decir que sea inocente de una situación a la que se ha llegado por su complicidad- de unos institutos donde reina la indisciplina generalizada y de una enseñanza que las sucesivas leyes educativas han convertido en basura. Y sueña ya con una salida individual a su situación como es la plantilla del bilingüe: un lugar donde poder jubilarse –aunque no pueda dar clase realmente- tranquilo.

A su vez, los padres más preocupados, paradójicamente, por la educación notan como las aulas públicas son cada vez peores y, en cuanto pueden, envían a sus hijos a la concertada. Pero, si hubiera una pública que siguiera la política concertada –o sea: seleccionar alumnos- no cabe duda de que volverían a ella. Así, la educación bilingüe en los públicos realizará esa selección. No es por tanto, como pudiera pensarse, que haya una maldad en padres o profesores al escoger la bilingüe, sino que la propia administración pública -empezando por la autoproclamada izquierda que ha hecho las leyes destructivas y continuando por la derecha de toda la vida que apoya la segregación por principio- les ha empujado a ello. Por supuesto, no son inocentes, ellos mismos han permitido esto con su silencio, pero tampoco son los más responsables.

Socialmente, así, la educación bilingüe funciona. Permite una segregación del alumnado y con ello una tranquilidad para la clase sociales más favorecidas y para el sector del funcionariado. Es, políticamente, perfecto. Además, no produce desafectación entre las clases bajas pues sus hijos seguirán asistiendo a la escuela como siempre para que los padres, que tampoco son inocentes y olviden ustedes el espíritu de caritas, puedan librase de ellos un rato y luego ir a protestar. De esta forma, la educación bilingüe tiene una finalidad última no educativa sino de respuesta a una petición social: la generacion de una doble vía educativa. Por un lado, la enseñanza privada –pura o concertada- y bilingüe pública para las clases sociales sociales más favorecidas que muestran una preocupación por la educación de sus hijos y que conseguirán no mezclarse; por otro, la enseñanza pública pura que será reservada para los alumnos menos motivados y los inmigrantes.

La diferencia fundamental entre la educación pública y la privada no es, como pudiera parecer a simple vista, que una sea gratuita y la otra no, sino algo más profundo. La diferencia fundamental entre una y otra es la función que cumplen y el objetivo que buscan. La enseñanza privada es una enseñanza reservada a ciertas élites, que cumple la función de formar a sus alumnos en cuanto pertenecientes a dicha casta y con el objetivo de perpetuar su poder. Por ello, la enseñanza privada es selectiva, ya sea con un matiz económico, ya sea con un matiz ideológico o bien con una razón del rancio abolengo –como por ejemplo en ciertos colegios privadísimos o en determinadas escuelas inglesas-. Además, la enseñanza privada es una constante en la historia pues la necesidad de educar a la élite va unida al sometimiento social: el conocimiento tiene la función social del control y la dominación de los unos, los letrados, frente a los otros, los iletrados. Por eso, por ejemplo, en toda la historia de la humanidad, hasta la Ilustración, la educación no aparece como obligatoria o con pretensión de universalidad sino como minoritaria: las iglesias en occidente eran mucho más numerosas que las escuelas porque en las primeras se adoctrinaba en la fe de la sumisión y en las segundas se educaba, pero solo a la élite. Sin embargo, la enseñanza pública tiene un doble matiz ilustrado: por un lado, su universalidad compatible con los derechos del ciudadano; por otro, la vieja idea de que la adquisición de la cultura es una necesidad de la emancipación.

La segunda idea, aquella de la cultura, fue destruida por la LOGSE y sus sucedáneos posteriores como la LOE. Pero, quedaba, maltrecha, la segunda. Y para eso, precisamente, está la creación de esa doble vía antes citada donde quienes puedan irán a las escuelas de élites -no por su contenido cultural ya desfasado sino, logsianamente, por el mero hecho de aprender el procedimental inglés y actitudinalmente para librarse de los problemas de indisciplina- y el resto seguirán en la –auténticamente- educación pública, o sea: una educación basura.

My tailor is rich, sin duda. Bueno, también porque yo pago mis trajes.

lunes, octubre 26, 2009

VIDA INTERIOR/35 : RODEADO

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz

He llevado al parque a Ethan Edwards, mi perro, y ahora, sentado en un banco, le cepillo. Luego tiraré sus pelos, no se preocupen, a la papelera que tengo detrás. De pronto se me acerca un trío, pero tampoco se emocionen. Y una señorita, o señora, con gafas de sol me espeta: ¿conoce usted la biblia? Es un libro algo aburrido, sin duda, pero antes de que pueda contestar me vuelve a decir: porque la biblia no se contradice. Y empieza a contarme un rollo sobre que independientemente de que seamos de distinta religion o incluso de que no tenga ninguna todos creemos en algo superior.


Y yo la observo y mientras paso por el lomo de Ethan el cepillo, que en ese momento me interesa más que mi salvación eterna perdida, le contesto: yo no. Y ella se quita la gafas de sol y me mira directamente. Es un truco de marketing, es viejo. Y añado: soy ateo convencido. Y me mira de nuevo y me suelta un panfleto en el cual se señala que la biblia nunca se contradice y que en ella estan todas las respuestas. Gracias, le digo mientras pienso que tiene muchas páginas -demasiadas, le sobran bastantes como buena novela- pero sin embargo no tantas como para responder a todo. Y mi perro y yo nos quedamos de nuevo solos. Solos con nuestra materia que un día nos abandonará. Y será para siempre.

Llego a casa. Y en Público, el diario progre-progre, me entero de que el Consejo Escolar de Cataluña, ¿cómo no puse Catalunya?, quiere cambiar el nombre a la navidad y a semana santa y llamarlas fiesta de invierno y de primavera. Abro El País, el diario ya solo progue, y resulta que un tal moseñor, debe ser más que señor o tal vez bastante menos, critica Hallowen por fiesta importada y pagana.

Esta noche saco al perro con miedo. Bueno él, no es muy valiente lo que me recuerda aún más a mí, siempre lo tiene. Y pienso en silencio: ¿qué será lo próximo? Vivo, sin duda, rodeado de creyentes. Quizás hasta al mirarme al espejo.

domingo, octubre 25, 2009

LA PREGUNTA DE LA CIENCIA/23

Que me pasa algunas veces. Estoy viendo un documental sobre la posible existencia de vida extraterrestre, más en concreto vida inteligente estraterrestre, y sale un físico para explicar que es imposible que vengan aquí naves espaciales extraterrestres aunque viajaran a velocidad luz, porque la distancia se mediría en años-luz y, por tanto según él, sería imposible un viaje de tanto tiempo. Y yo, que sé muy poquito de física, creo percibir un error en su argumento. Es decir, creo que no hay naves espaciales ni nada así en nuestro cielo, pero más por un problema de energía del viaje que por otra cosa, y no por ese argumento de la distancia temporal. Pues, y aquí va la pregunta, ¿no es cierto que si estas naves extraterrestres se movieran a velocidad cercana a la de la luz, el tiempo en ellas trascurriría más lentamente que fuera y, por ejemplo y no rigurosamente, cien años serían para sus tripulantes a lo mejor solo seis meses? O dicho de otro modo, ¿no es este argumento de la distancia temporal, no de la física que es otra cosa, falso?

Pues gracias si responden.

miércoles, octubre 21, 2009

(la nueva) INTERNACIONAL: DEFENDIENDO LA LIBERTAD.

Moratino viajó a Cuba. Después, Moratinos fue a Guinea. Luego, vinieron los dirigentes de Arabia Saudí. Más tarde, Moratinos volvió a Guinea. Ahora, está otra vez en Cuba. Alguno se nos olvida. Se trata, sin duda, de una política por la libertad. Y con grandes frutos.

lunes, octubre 19, 2009

HACIENDO (pequeña) HISTORIA: ASOCIACIÓN DE PROFESORES DE FILOSOFÍA

Es Shakespeare, sin duda, un autor imprescindible. Alguien capaz de emocionar y de hacer reflexionar. Alguien, a su vez, capaz de escribir esas frases que cualquier otro hubiera deseado haberlas hecho suyas. Son tantas que abruma su número. Y cada una para cada momento de la vida, pero de la vida real y no del simulacro. Nuestro destino no está en la estrellas, sino en nosotros mismos que no somos más que esclavos, dice Casio a Bruto en Julio César.

El otro día, el sábado por la mañana, un grupo reducido de profesores de Filosofía, de la enseñanza pública y de la privada y entre los que me encuentro, decidió dar sentido a esa frase. Y hacer una Asociación de Profesores de Filosofía. Los motivos son varios, pero si me permiten citaré mejor su estatuto para explicarme. Y en él señalan que sus fines son:


a) La defensa de la existencia de materias relacionadas con la especialidad de Filosofía en cada uno de los cursos de Bachillerato y en, al menos, un curso de la ESO. Dichas materias deberán tener un carácter obligatorio y global para cualquier modalidad de dichos estudios.
b) Que dichas materias cuenten con un contenido curricular académico y científico reconocido, huyendo de cualuier particularidad o sesgo determinado ya sea político, social, religioso o de cualquier otra índole y que pudieran convertirlas en elementos de adoctrinamiento.
c) Que dichas materias se ejerzan con una carga lectiva horaria semanal relevante y suficiente para cumplir sus fines.
d) Que los profesionales de la especialidad de Filosofía, tanto en la enseñanza privada como especialmente en la pública, ejerzan la función para la que han sido preparados que es cubrir la docencia de su especialidad y no servir de remedio para cubrir otras docencias que requieren, a su vez, profesionales debidamente formados.
e) Que los alumnos reciban una docencia de alta calidad, con una preocupación por parte de los profesores por sus necesidades, que les ayude no solo a superar el curso de una forma administrativa sino sobre todo a aprender.


Reunirse un sábado es duro. Todo el mundo tiene algo que hacer. Precisamente, por eso nos reunimos ese sábado: porque hay algo que hacer. Y, sencillamente, por eso nos seguiremos reuniendo.

Si usted que lee esto es profesor de Filosofía, puede que le interese informarse. Con gusto le daré dicha información.
Si usted que lee esto no es profesor de Filosofía sepa perdonarnos. Pero, tal vez, tenga hijos o familiares en edad escolar y le gustará saber que aún hay gente rara que se reúne por la educación.

Sí, hay gente rara. Y gente tan rara que busca hacer eso que hay que hacer y no sitúa sólo la culpa de su situación en las estrellas.

jueves, octubre 15, 2009

IMPUESTOS/y 2

En el artículo anterior intentamos precisar nuestra idea de la relación entre el estado y la carga fiscal. Señalábamos allí que la función primordial de un estado era la defensa y desarrollo de los derechos de los ciudadanos e igualmente decíamos que estos derechos eran prioritarios sobre el propio estado y, por tanto, su fundamento moral y no al revés. Así, el estado debía cumplir esta función o dejaría de ser, a todas luces, un estado democrático. Derivando esto vemos como los impuestos son un ejercicio clave para esta situación, pues en ellos el estado se juega su supervivencia económica y poder cumplir su, ideal al menos, función. Y por tanto su acción fiscal nos hará saber si sus dirigentes tienen o no una conciencia democrática de servicio a los derechos o no. Empieza el rollo.

Recientemente, el gobierno Zapatero ha subido de una manera brutal los impuestos. Este artículo, prometido estaba, trata de ello. Pero, comencemos la exploración hacia atrás. Zapatero ha presentado la subida de impuestos como algo necesario para mantener y aumentar, debido a la crisis, la asistencia social en España. Lo interesante de esto es, precisamente, su desenmascaramiento. Y este desenmascaramiento es triple: primero hay que analizar la política fiscal hasta la fecha de la subida; luego, la eficacia de ese estado del que tanto se presume; y, por último la propia subida.

En primer lugar, hay que analizar cuál ha sido la política fiscal del gobierno hasta la fecha en sus dos legislaturas. Esta política ha estado marcada por un hecho común: contentar a dos oligarquías y a un grupo de presión. En España hay tres oligarquías principales: por un lado, la oligarquía financiera; por otro, la clase política profesional; en tercer lugar, que se haya entre medias de una y otra, los grandes grupos de comunicación. Zapatero desde siempre ha tenido buen cuidado con ellos. Los ha mimado pues sabe que ello implica un acomodo en su puesto de poder. Al tercer grupo, los medios de comunicación, lo dejaremos por ahora en cuanto al tema fiscal, por tanto centrémonos en los otros dos. La oligarquía financiera, por supuesto, tributa sin duda en concepto de IRPF y de capital, pero cuenta con un sistema de evasión legal de impuestos: las llamadas SICAV. Tributando al increíble 1%, seguro que dan más al cepillo de la iglesia, las SICAV son el modelo legal de evasión impositiva de la clase alta. Y, sin embargo, el gobierno Zapatero no las ha tocado en toda su legislatura, ni ha salido ni tan siquiera el tema hasta ahora, ni las va a tocar en su reforma. Es decir; la oligarquía financiera mantiene una tributación ridícula frente a la clase media, esa a la que como explicaremos luego Zapatero desprecia, que tributa doblemente por sueldo y ahorro de capital con un mínimo del 18%, pues no participa de las SICAV. Así, la primera oligarquía está salvada antes y ahora.

La oligarquía política es aún más interesante. Nadie, que uno sepa, ha señalado una curiosa coincidencia. Cuando ya hasta Zapatero hablaba de crisis económica sin embargo la oligarquía política periférica, o sea: los políticos autonómicos, aprovechaba para subirse graciosamente los presupuestos, a unos más que a otros eso sí, y lograr así aumentar su cuota de poder. De esta forma, el gobierno se garantizaba el beneplácito de la oligarquía política de los reinos de taifas en que se ha convertido la administración territorial del estado -hasta el ridículo de un PP que clamaba en contra pero no dudaba en coger el dinero y correr luego- con un método simple: comprar su cuota. Hecho este, por cierto, que se repite con el repugnante concierto vasco, igual de repugnante al navarro por cierto, en la actual negociación de los presupuestos donde nadie, excepto UpyD, ha dicho nada en contra. A los caciques de pueblo hay que mantenerles satisfechos, como bien enseñaba la Restauración.

Pero queda un tercer pilar básico que debía ser satisfecho en la política fiscal: eso que se llama la clase popular y que en realidad encubre a determinadas rentas bajas. ¿Cuál ha sido la compra de Zapatero? Es doble: por un lado, los famosos 400 euros y los 2500 de los churumbeles; por otro, toda una parafernalia de declaraciones sobre “ricos” y “poderosos”. Y es esta la parte más triste del artículo pero hay que anotarla. Las clases llamadas bajas no son un colectivo homogéneo. Si situamos el término baja en un mero análisis económico, es decir: sólo en nivel de renta, resultará que entrarían ahí tanto aquellos trabajadores con una larga trayectoria laboral pero con un sueldo miserable, como los parados, que crecen, e igualmente los que tienen un primer empleo escasamente remunerado pero que tal vez no lo necesiten estrictamente para satisfacer necesidades primarias. De todo este conjunto, a Zapatero le interesa sobremanera aquel sector que más precisa de la ayuda, es decir: los trabajadores con amplia tryectoria pero empleo poco cualificado o los parados de larga duración. ¿Por qué? Porque para ellos, las ayudas lineales, que significan más por su escasa renta, generan una idea más allá de la creación, por ejemplo, de servicios públicos. Mientras que una guardería permanece sobre el gobernante y se transforma en derecho, una ayuda económica, como el sobre fuera de nómina en concepto de gratificación con palmadita incluida, va unido irremediablemente al dirigente que la otorga. Es un principio de corte peronista ya usado con el PER y que funciona. Así, la clase subvencionada acaba identificando al sumo dirigente con el, exiguo, subsidio y acaba defendiendo el poder sobre todas las cosas del líder. Sin embargo, las clases con más renta no lo hacen así, pues la ayuda lineal, insuficiente, no es tomada en consideración. De esta forma, las oligarquías, financieras y políticas, y los los lobbys de presión, el granero de votos, no sufrieron los cambios fiscales y tampoco, como veremos, sufriran los cambios impositivos, aunque en el tema de las clases de renta baja eso será solo una apariencia.

Vayamos al segundo pilar, la Administración que se defiende con los impuestos. España es uno de los países de la UE con menos gasto social, algo que no ha cambiado Zapatero. Así, la administración española en cuanto a estado de bienestar es minúscula. Pero además nos podemos preguntar si la administración española es eficaz. Tenemos una educación pública, ya sea básica o superior, ridícula y pésima; un sistema sanitario espantoso; y un sistema judicial que es un desastre. De esta forma, los tres pilares básicos de un estado defensor de los derechos del ciudadano son un auténtico desastre. Así, los impuestos españoles están sobredimensionados de acuerdo a la calidad de servicio recibida, o diciéndolo más claro: la relación calidad/precio es abusiva a favor de la patronal (que es en este caso el estado). Pero, ¿por qué no se arrgla? Porque la autoproclamada izquierda sabe que tocar a los funcionarios implica jaleo sindical, al fin y al cabo los sindicatos son de funcionarios fundamentalmente y ya su única misión es esa, y la derecha ve bien el hundimiento de los servicios públicos y su sustitución por la empresa privada concertada que al fin y al cabo es un lobby que les apoyará. De esta forma, el derecho del ciudadano es lo último que importa y de nuevo la oligarquía, política o empresarial, gana: la administración, directamente pública o subvencionada privada, frente al ciudadano indefenso. Y se repite ideológicamente la vieja y falsa canción: los servicios públicos son gratuitos así que usted se aguanta. Lástima que paguemos desorbitados impuestos por su gratuidad y su pésima gestión.

Y vayamos al último pilar a analizar: la subida de impuestos en sí. Caben dos preguntas ante ello: sobre su necesidad y su justicia. En cuanto a su necesidad, se debe en primer lugar romper la mentira del gobierno: la subida de impuesto se debe a la total bancarrota del estado. Es falso que dicha subida se deba primordialmente a la crisis económica, sino que es producto del despilfarro ya narrado entre graciosas donaciones, impuestos no cobrados y oligarquías autonómicas. Así, la causa de la subida no es externa sino que afecta directamente a la política del gobierno que era imposible de mantener a largo plazo. Pero más interesante aún es preguntarse por qué se suben los impuestos que se suben, indirectos y capital, y no otros, SICAV. Es decir: por qué se perjudica a la clase media y qué tipo de cálculo hay ahí. Y lo que hay es, efectivamente, un cálculo económico acertado para el expolio, un correcto análisis sociológico para el dominio y un viejo prejuicio.

El análisis sociológico guarda relación con el hecho de que las clases medias son las más ideologizadas y, por tanto, aquellas cuya adscripción a derecha o izquierdas, simple pero efectiva para el poder, está más de raíz. Así, Zapatero confía en que pese a todo, y ante el temor de un gobierno del PP, la clase media autoproclamada progresista vuelva a votarle. Porque la baza que se jugará no serán sus resultados sino, otra vez, el temor a que venga la derecha y desmantele el, inexistente realmente, servicio público -del cual por cierto muchos son asalariados agradecidos-. Además, la clase media con más posibilidades de depauperación sentirá, tal y como planea el gobierno, que las medidas sociales no son un derecho sino una concesión de un gobierno concreto por su exquisita sensibilidad social. Así, bien está quitar la limosna de los 400 euros -que volverá merced a IU como caridad cristiana y no justicia social- si a cambio cuando vaya al paro, que irá pues seguirá subiendo- Zapatero me da otra ayuda de algo más de 400 y al mes. Y no importa la justicia o no de esto –es decir: si es un derecho- sino que Zapatero se presenta así como el líder bondadoso que da gracias y no derechos. Lo contrario a un estado democrático.

El cálculo económico es, igualmente, real y astuto. Los impuestos lo pagan los que no pueden evadirlos –y todo lo demás es tontería filantrópica en cuanto a su análisis social-. La propia Salgado reconoció esto cuando aseguró que a las SICAV no se les podían subir los impuestos. Así, las grandes fortunas estarán exentas por siempre, salvo que se ponga un gobierno sin miedo, de pagar impuestos reales pues los medios para la evasión, legales o no, son infinitos. Por eso, de forma realista, sólo cabía subir los impuestos fácilmente adquiribles: consumo y ahorro. Por consiguiente, el gobierno pide un esfuerzo de solidaridad cuando en realidad actúa como el chorizo que atraca al transeúnte a punta de navaja porque no se atreve a atracar el banco a punta de pistola.

Y el viejo prejuicio. Zapatero es uno de los impulsores de la mayor mentira histórica de los últimos tiempos: la memoria histórica. Esta, sin embargo, sería incomprensible sin un viejo prejuicio de la autoproclamada izquierda: la clase media, frente a los trabajadores, es mala. Ese canto a la República como ideal, falso históricamente, tiene una base en esto. Este prejuicio incluso está presente en la propia autodefinición sociológicas de los grupos y así, por ejemplo, los profesores, típicos representantes de clase media, nos referimos a nosotros mismos como profesionales liberales: no lo somos. Se trata, en definitiva, de que si bien económicamente -y de forma falsa en un país que tiene a un 63% de asalariados ganando menos de 1000 euros- todo el mundo se perfila a sí mismo como clase media, las bajas para presumir y las altas para disimular, sin embargo sociológicamente todos se autopresentan como ajenos a la mismas. Y así, en un acto político uno puede exigir un esfuerzo a la amplísima clase media –nota: recuerden lo de los 1000 euros- porque en la opinión pública autodenominada progresista no cala como propio sino como a esos miserables pequeñoburgueses no dispuestos a ser solidarios.

¿Es Zapatero ese tonto que nos quiere presentar la derecha? No. De hecho es seguramente, el mejor político posmoderno que hay actualmente en el planeta. Un miserable moral pero un ejemplo de político. Sin duda.

Y no se quejen, si es que han llegado hasta aquí, ya les avisé de que era un rollo.

lunes, octubre 12, 2009

LOS BLOGS DE MIS ALUMNOS (otra vez)

Tal vez no sirva de nada. Pero uno imagina que es bueno enseñar que la opinión propia es importante y debe ser razonada. Por ello, se pide a los alumnos que tengan un blog en el cual poder realizar esta tarea. No todo internet es messenger, tuenti, facebook y -en otro orden de cosas pues lo anterior es útil- las quedadas universales para el botellón. Hay también un espacio para expresar la opinión personal sobre la realidad. Porque la democracia tiene que ver con esto.

Y una vez más (y qué pesado) mis alumnos abren sus blogs. Antes fue en el Duque de Rivas, luego en el Federica Montseny. Todos ellos están recogidos en la parte de Actividades de La lechuza de Minerva. Ahora, le toca el turno a Las Musas.

Bueno, hasta que me echen.

jueves, octubre 08, 2009

LECCIÓN DE COHERENCIA (sin duda)

Ustedes se acordarán de Educación para la Ciudadanía. Ustedes, sin duda, traeran a su memoria aquellas lecciones de los profesores autodenominados progresistas que la defendieron. Era tan necesaria…

Pues ahora una propuesta: ¿alguien estudiará cuántos profesores de filosofía funcionarios de carrera de los que la defendieron la están dando en los institutos por un compromiso con dicha materia y cuántos con destino provisional o interinos porque no pudieron elegir otra cosa? Imagino, sin duda, que los alumnos de ESO reciben clase de los profesores que defendieron públicamente su presencia. Gente comprometida.

Porque no podría ser, oh no, que no fuera así.

martes, octubre 06, 2009

IMPUESTOS/1

El gobierno de presunta izquierda, ahora que por fin la mayoría se ha dado cuenta de que Zapatero es solo presunción progresista, ha decidido subir los impuestos. Como principio, para ser científicos, deberíamos admitir algo sin apriorismos: subir o bajar impuestos no es bueno o malo de por sí. Lo que se debe analizar es si la subida es justa y consecuente o bien injusta e incoherente. Es decir, lo que se debe plantear es para qué y por qué hay que subir o bajar impuestos. Incluso es más, lo que se debe plantear es si debe haber o no impuestos y qué consecuencias se derivan de ello.

Suena raro la pregunta. ¿Qué si debe haber impuestos? Sin embargo, creemos que la pregunta es pertinente: ¿tiene derecho el estado a quitarme obligatoriamente una parte de mi ganancia o de mi consumo? Porque precisamente los impuestos ni se solicitan, como demagógicamente ha dicho el actual gobierno, ni se piden sino que directamente se quitan. ¿Debe el estado, pues que puede ya está visto, hacer eso? Creemos que ahí está la clave de este embrollo y dependiendo de la contestación a la pregunta la consecuencia será una política fiscal, otra o, también posible, ninguna.

Empecemos a, si me permiten usar una palabra exagerada sin duda, reflexionar. Y reflexionar es, en cierta medida, poner en duda. Y al poner en duda, hay que buscar un fundamento para, aunque sea provisionalmente, construir el edificio de la argumentación. ¿Por qué hay que pagar impuestos? La pregunta también, por supuesto, se podría hacer al revés: ¿por qué no hay que pagar impuesto? La respuesta es larga, así que prepáranse a aburrirse. Porque hay veces que las respuestas mejores no son aquellas directas sino las que precisamente buscan un fundamento que se esconde, tal vez por interés.

En una democracia existen los ciudadanos, eso parece claro. Pero convendría no dar nada por sentado. ¿En qué se diferencian los ciudadanos de los subditos que eran los habitantes de los reinos anteriores a la revolución burguesas? La respuesta es histórica y es social: en la idea de derechos. Efectivamente, un factor fundamental de la revolución francesa, si bien no el único, es la idea de que el ciudadano tiene unos derechos por el hecho de serlo. El siervo, sin embargo, vive de la gracia de su señor que le concede o no prerrogativas. Ello conlleva una muy distinta consideración en la idea de estado. El estado no democrático, donde sus integrantes no son ciudadanos de pleno derecho, puede o no hacer valer ciertas acciones a favor de sus súbditos, pero es una gracia concedida y, por tanto, no pertenece a su propia esencia aunque las gracias concedidas sean muchas. Sin embargo, el estado democrático tiene como uno de sus fundamentos la defensa de esos derechos ciudadanos, no como asistencia caritativa sino como obligación política y moral. Así, el estado democrático solo es tal, es decir: democrático, si resulta efectivo en la defensa de los derechos del ciudadano y por eso la teoría democrática defiende un estado limitado en su poder, por ejemplo con la división de poderes o la libertad ideológica, pues el derecho del ciudadano es preferente sobre el derecho de estado. Y esta diferencia, aparentemente tan abstracta, es clave para los impuestos.

Pero, ¿qué tiene que ver la teoría sobre el estado democratifco –en concreto sobre su deber ser, pues otra cosa es que sea así realmente- y los impuestos y su subida? Pues, consideramos, es la clave de todo este embrollo. Y para solucionarlo cabe hacer una cosa. Primero, analizar brevemente, que se me duermen, la idea de derecha y autoproclamada izquierda sobre el tema. Segundo, ver, en nuestra opinión, por qué el estado puede y debe tener impuestos. Y tercero, analizar ya, desde esa perspectiva, si la subida de Zapatero es justa.

Para la derecha caben dos respuestas sobre el asunto de los impuestos. La liberal auténtica, muy escasa a pesar de todas esas tonterias del pensamiento único y demás, cree en la existencia de un estado mínimo cuya única función es la seguridad. Por supuesto, esto se expone de acuerdo a criterios de libertad individual y falta de coacción pero el hecho de que sea la seguridad pública, y no la educación o la sanidad, el resguardo del estado presenta la idea de una ideología de dominación: el orden público acaba siendo un asunto del mantenimiento del status quo de la oligarquía. Así, el pensamento liberal auténtico, aparentemenete tan amante de la libertad, lo que acaba defendiendo es una dictadura social de facto de la oligarquía económica que busca en el estado su fuente exclusivamente represiva para sus intereses. Pero, no nos engañemos, esta idea es mínima entre la derecha ya que implica, también, un esfuerzo teórico que no se está dispuesta a hacer. Pues la que prima, y Esperanza Aguirre sería un ejemplo, es la de un estado contratista de lobbys. Efectivamente, para la derecha actual los derechos ciudadanos son coartadas de un estado que a través de contratos millonarios –defensa en EEUU, sanidad y educación en España, siempre más provincianos- genera una red de clientelismo político y económico. Por eso, la derecha siempre puede bajar impuestos, especialmente los directos pues los indirectos o los sube o los mantiene, pues las empresas contratadas para cubrir la ausencia de un estado fuerte -en España la Iglesia Católica en educación, por ejemplo- pueden hacer un dumping social en relación a la administración pública haciendo que sus trabajadores cobren menos y trabajen más horas y resulten por ello más rentables. Pero precisamente en esa rentabilidad a costa de sus empleados se demuestra la idea que la derecha tiene de los derechos ciudadanos. Y además, al situar servicios privados subsidiarios, para los que no pueden pagarlos, y servicos privados principales, para aquellos que sí, niega de hecho que los ciudadanos tengan derechos, pues vincula el ejercicio fectivo e igual de los mismos a la producción de una renta determinada, es decir: a poder comprarlos.


¿Y la autoproclamada izquierda? Su idea de impuesos y estado es curiosa, cuando menos. Por una lado, está la idea de los impuestos como una redistribución de la riqueza y por otro, el estado asistencial. Ambas ideas parecerían progresistas, pero, sin embargo, son falsas fundamentalmente por sus consecuencias. La idea de la redistribución de la renta es una idea según la cual los impuestos lo que pretenden es crear una justicia distributiva de acuerdo a un principio de igualdad. Sin embargo, la idea parte de una peligrosa concepción del estado: el estado como Robin Hood justiciero a posteriori. Así, el estado se transforma ya no en un garantizador de derechos, sino en un guardián cargado de una ideología concreta que, sin embargo, no aplica: la redistribución nunca afecta a la política económica estructural previa al impuesto sino a posteriori, sobre la renta ciudadana. De esta forma el estado de izquierdas –uy, de izquierdas- parece no preocuparse de cómo se consigue esa diferencia que luego busca subsanar y es ahí donde se destapa ideológicamente. En realidad, compra el silencio pues el estado deja de intervenir en las relaciones sociales donde tal vez los derechos ciudadanos estén en juego a cambio de su afán recaudatorio. No se trata ya de garantizar, por tanto, los derechos básicos, donde el estado sería subsidiarios frente a ellos, sino de situar al estado como protagonista social pero a posteriori de la acción económica. Por ello, una cosa, la redistribución que nunca se da, lleva aparejada la idea del estado asistencial que consiste en un ente que ya no actúa de acuerdo a derechos de los ciudadanos, sino al libre arbritrio de su buena voluntad. Por eso, este estado, como es la idea de Zapatero y cada vez más creciente entre la izquierda, se acaba convirtiendo en un “papá estado” que cuida de los individuos pero al precio, carísimo, de su conversión en gran hermano. Y aquí se vislumbra el sentido autoritario que del estado tiene la izquierda, pues no es la garantía del respeto a los derechos ciudadanos lo que marca su acción sino la gracia que el propio estado se concede para actuar. Y ello queda claramente reflejado en como la izquierda nunca señala como prioritaria la eficacia de dichos servicios estatales –lo que implicaría a su vez tocar a la casta funcionarial- sino su gratuidad como si la misma no fuera en realidad el pago por adelantado que los propios ciudadanos han hecho para garantizar sus servicios. Así, tanto énfasis en la gratuidad y universalidad señala la idea de una autoproclamada izquierda que considera el servicio público como si fuera una gracia concedida y no un derecho: no os quejéis, es –falsamente- gratis. Y el estado así se aroga el derecho de su concesión sin necesidad de esgrimir a cambio eficacia alguna.

Pero entonces, ¿impuestos para qué? Precisamente lo que decíamos al principio viene ahora a juego. Si los ciudadanos tienen derechos por el hecho de serlos resulta una consecuencia lógica que el estado sea el encargado de llevarlos adelante. Es decir, la función del estado es subsidiaria a los derechos del cludadano y él mismo se haya no como un ente del cual deben emanar estos derechos, sino como un ente cuya función, no tal vez la única pero sí una de las primordiales, sea no sólo la defensa sino el desarrollo efectivo de los mismos. Así, la finalidad de los impuestos es precisamente esta: generar derechos. Efectivamente, un estado democrático debe tener impuesto precisamente en cuanto una de sus funciones esenciales es desarrollar realmente los derechos de los ciudadanos a través de la creación de una serie de recursos que sostengan dicho desarrollo de los derechos. ¿Y por qué la gente debe pagarlos? Porque el mismo hecho de tener derechos de ciudadano lleva aparejado reconocer los derechos del otro por ser a su vez ciudadano y, por tanto, no la tan cacareada y en fondo cristiana solidaridad sino la justicia social. Ser ciudadano no es solo un derecho, es un deber e implica la obligación de garantizar los derechos de los otros. Y una forma de ello, no la única claro está, es pagar impuestos.

Pero, ¿y la subida de Zapatero? Les avisé que se iban a aburrir. Pero no les dije que en dos partes. Perdonen.

viernes, octubre 02, 2009

LA ESPERADA DECISIÓN: TONTO DEL VERANO 2009

Por fin hemos salido de la incertidumbre. D. Imperialista ha dictado, y como es habitual en él cuando se trata de este concurso, sentencia justa. El Tonto del Verano 2009 es el obispo,igual es más, Martínez Sistach, quien tan vociferante estuvo ante los fichajes del Real Madrid y tan callado ante las también multillonarias compras del Barcelona. Por cierto, el individuo es, ya lo habían adivinado, arzobispo de Barcelona (¿será más que obispo?).

jueves, octubre 01, 2009

SOLICITAR A LA AMPLÍSIMA CLASE MEDIA

Que es este, sin duda, el peor gobierno de la democracia creo que no cabe la duda. Que además de inútil es un gobierno con un grado general de cinismo sin precedentes, pues los anteriores podían ser cínicos pero concretando temas, es también, me parece, claro. Que Elena Salgado es una inútil, evidente. Y que son unos miserables, claro.

Recientemente, y tras negarlo por todos lados, la vicepresidenta económica ha dicho que la subida de impuestos, el lunes espero hablar de ella, recairá en la amplísima clase media. Y el problema es ahora saber, una vez eliminados los poderosos y las SICAV, qué es la amplísima clase media que va a pagar el desastre de gestión –y no la crisis, como se nos quiere presentar-.
Porque si resulta que la renta media de un hogar español es de 24.500 euros (en 2007), hay más de cuatro millones de parados y un 63% de los asalariados cobran menos de 1000 euros: ¿dónde está esa amplísima clase media?

Pero además, lo interesante de todo es cómo se emplea el eufemismo. Hoy mismo, el diario El País, enfadado tras la TDT de pago que esta vez no les benefició, se burlaba del gobierno por ello. Pero le faltaba algo: el empleo general del gobierno de la palabra “solicitar”. Y así solo cabe la pregunta: ¿nos lo solicitan o nos obligan?
Espero ansioso a un fiel militante socialista, pues sé que los hay que aún piensan y están avergonzados, o a uno de esos que antaño tanto defendían a Zapatero para que haga pedagogía. Sería tan bonito.

lunes, septiembre 28, 2009

ELOGIO DE LA BUENA EDUCACIÓN

Voy en el metro sentado. Entra una señora a la que le asoma una tripa prominente. Surge el dilema: ¿está gorda o embarazada? La cuestión parece tonta -hay sin duda otros más importantes como: ¿por qué algo en lugar de nada? o ¿ser o no ser?- pero es duro. Si está embarazada y me levanto actúo de forma tal que ayudo al otro; si me levanto y, sin embargo, está gorda, al cederle mi asiento le hago saber que su tripa me ha hecho creer que está embarazada. Y seguramente eso la humille. Quizás todo este problema suene a ridículo. Quizás sea un estúpido síntoma de pensar en el otro. Es, en definitiva, la buena educación.

La buena educación es efectivamente pensar en el otro. La cortesía consiste precisamente en ser capaz de comprender que existe alguien más que uno mismo y que en ese existir no solo está implícita su individualidad sino también la nuestra. Nos preocupamos por él y hacemos algo por él: dejarle pasar, prestarle la chaqueta, levantarnos del asiento,… No es desprenderse de uno mismo, lo cual sería profundamente reaccionario pues el yo es una conquista para la emancipación, sino algo mucho más racional y progresista: es dotar al extraño de un yo de forma independiente a nuestros pensamientos sobre él e incluso a nuestro conocimiento sobre su persona. Quien está bien educado, quien tiene cortesía, se preocupa del bienestar del otro en la situación social concreta en que se hallan dando así pie a su reconocimiento como sujeto.

Pero, ¿no es la cortesía un principio de dominación social? ¿No es la norma de urbanidad una negación de la espontaneidad de las relaciones humanas -ah la espontaneidad tan querida por los animales- y un principio de desigualdad?

Comencemos por la desigualdad. Precisamente la buena educación, la cortesía, es un principio básico de igualdad pues concede al otro un estatus de importancia tal que implica cuidar nuestros propios actos por él y hacia él. La persona cortés considera tan importante al otro que incluso está dispuesto a realizar actos gravosos para él mismo, y a mi edad ya me cuesta levantarme en el metro, y a favor de aquel desconocido independientemente de su categoría social. Y en esa independencia de la categoría social se distingue la urbanidad del protocolo. Las sociedades donde las divisiones sociales establecen rígidos grupos de separación, como las castas indias o la sociedad estamental, presentan esa misma división en la cortesía: no se trata a todos los miembros de la sociedad como iguales sino a través de reglas, un protocolo, que lo que buscan precisamente es distinguir a sus miembros y dejar claras las diferencias. Hay así unas normas para los poderosos, que deben ser tratados mejor y con más respeto, y otra para los socialmente débiles, que pueden ser tratados como casi animales. Esto se vería reflejado, por ejemplo, en el amor cortesano donde las aristócratas son princesas y el resto de las mujeres son chusma o piernas abiertas, algo de esto sabe El Quijote. O en el magnífico discurso en que Patrice Lumumba, luego asesinado, señalaba la diferencia en el uso entre el tú (para los negros) y el usted (para los blancos) en el Congo. Y así, de hecho, la persona bien educada no se descubre en el trato al superior jerárquico social sino, precisamente, cuando se relaciona con individuos que desarrollan en su trabajo una posición de servicio hacia él: en el bar con el camarero, con la dependiente de la tienda o con la persona que, por ejemplo, le limpia la casa. No es el usted y el tú, sino la igualdad en el respeto. Así, lejos de ser como pretendió cierta izquierda un principio de estratificación social la buena educación es lo contrario: es un principio de igualdad. ¿Por qué? Porque la urbanidad auténtica es el trato igual más allá de las diferencias que la división social del trabajo ha generado entre los individuos. Y existe, al tratar así, la idea latente de que el sujeto es más que su condición social concreta.

Pero, ¿no es la cortesía una hipocresía social, una perdida de autenticidad en las relaciones? Sin duda, la autenticidad está excesivamente sobrevalorada. Y la gente tiene una, cuando menos, muy condescendiente imagen de su propia personalidad. Tan condescendiente es esta imagen que cree que su forma de ser sería más agradable para todos, y no solo para aquellos que eligieron ser sus amigos, presentada tal cual que mediada tras las normas de urbanidad puestas para el trato. Y en esta creencia late el egocentrismo adolescente. El sujeto que actúa así, siempre de forma auténtica y que se debe definir socialmente como el pesado o el imbécil, busca imponer su propio yo sin respetar el derecho de los otros a no vislumbrarlo. Porque hay que respetar que a los otros no les interesemos. Es decir, falta al respeto. Efectivamente, la invasión de la esfera privada del otro -que pasa desde el tuteo masivo en cualquier circunstancia social, y esto se ve en el spot televisivo como ejemplo máximo donde todos somos ya colegas, hasta contar a desconocidos todos los aspectos de la vida privada- no es sino faltar al respeto que merece todo el mundo en cuanto preservar una faceta de su intimidad como propia y solo darla a conocer a aquellos a los que se desea. Así, detrás de aquel que habita en la autenticidad está el egocéntrico: su yo se considera tan importante que a todo el mundo debe interesar. Sin contar, precisamente, con el deseo de todo ese mundo tan ajeno.

Hay una historia que suelo contar y que unos atribuyen a Alfonso XIII y otros a algún otro personaje histórico. Se cuenta que en una comida con alcaldes de pueblo, y lo que aquello significaba entonces, de primer plato se puso marisco y al acabar sirvieron a cada uno un cuenco con rodajas de limón para limpiarse los dedos. Y, al parecer, uno de aquellos individuos ni corto mi perezoso cogió el cuenco, lo acercó a los labios y se lo bebió creyendo que era otro plato. Las risas comenzaron a aflorar: tan ridículo. Y aquel anfitrión, para unos Alfonso XIII para otros cualquier otro porque no es de buena educación alardear de lo que se hace bien, cogió su cuenco y también lo bebió obligando así a los que se reían a hacer lo mismo por servilismo. Ese es la buena educación: pensar en el otro.