miércoles, julio 18, 2007

PROYECTO
LA REALIDAD ONTOLÓGICA:
UNA METAFÍSICA DEL CAPITALISMO

Cuenta la tradición popular que los náufragos introducen mensajes en botellas dando cuenta de su situación y dejándolos al azar de la corriente. Cuando alguna botella llega a su destino, si es que llega, marca ya los restos del naufragio que, tal vez, sea imposible de salvar. Pero queda al menos su memoria.
Metafísica es estudio de la Realidad. Podría decirse ahora: la ciencia también. Pero, no. Metafísica es algo más. Los antiguos griegos comprendieron algo: si todo es real todo, todo, debe tener una última estructura mínima común para tener esa característica: ser real. Todo es real y ese ser real, ajeno a las diferencias de su ser en concreto esta o aquella realidad, es esa estructura común de lo real: es el Ser no como algo trascendente sino el fundamento de los real. Distinguieron así entre objeto, ente y ser. Cada ser particular podía, en primer lugar, ser analizado como ser concreto (perro, gato, cactus, ...): como objeto. En segundo lugar, como algo existente, como algo en cuanto que existe, independientemente a su forma concreta (lo que iguala al perro, al hombre o a la roca pues los tres existen en cuanto que son seres) y, por tanto, como ente: ser en cuanto que es y que cumple unas características generales. Pero, y por último, a su vez había algo común entre todos esos seres para ser existentes, para ser algo (esto, eso, aquello) en lugar de nada. Eso común era el Ser. Así, la metafísica habría surgido al analizar la realidad desde una perspectiva racional y formal - y por eso no es religión-: si todo es, todo tiene que tener algo en común para ser: el Ser. Qué sea este común es el trabajo de la Metafísica: el fundamento de lo real.
Pero, ¿una metafísica del Capitalismo? ¿Qué debería analizar dicho estudio?
Existe una diferencia entre sociedad totalitaria y realidad totalitaria. Una sociedad totalitaria sería aquella en la cual los hechos sociales, pero exclusivamente estos, estarían determinados por la estructura social. Así se trataría de una limitación extrínseca al desarrollo individual. Dos realidades diferentes, individuo y sociedad, chocan y la segunda somete a la primera. Se trata pues de un tema político o sociológico. Sin embargo, en una realidad totalitaria, un Absoluto o una Realidad Ontológica, lo que hay es algo diferente. La causa de todo y fundamento es esa misma realidad a priori, y todo está no solo determinado en su acción concreta sino también en su propio ser por dicha realidad. Así, por ejemplo, la idea de creación en el cristianismo sería este tipo de realidad donde todo existe por Dios y para Dios (incluso el mismo demonio forma parte de su plan actuando desde la Providencia). No es sólo, aunque también lo sea en su derivación, un problema social sino de fundamento último: metafísico (y así en el ejemplo, de la existencia de Dios).
Nosotros planteamos, desde esta perspectiva, una hipótesis de trabajo: el Capitalismo no es sólo una sociedad totalitaria sino que ha devenido en una realidad totalitaria, una Realidad Ontológica. Y el hecho de que sea así nos lleva a hacer de él metafísica: buscamos descubrir al Ser, el Capitalismo como tal, y sus características. Planteamos así que el Capitalismo es no una parte de lo Real sino que ha devenido en la Realidad Absoluta y Única, el Absoluto o Realidad Ontológica, fundamento de todo lo existente que ya sólo existen convertido en nuevos entes formalizados en mercancías.
La grandeza filosófica de Marx consiste en, precisamente, haber intentado hacer una metafísica del capitalismo. Es decir, la idea que Marx vislumbró fue que el Capitalismo era no una realidad económica o sociopolítica, sino que era la Realidad en sí misma. El capitalismo no era consecuencia de un modelo socioeconómico sino causa y fundamento de la Realidad. La idea de Marx, en definitiva, era que el Capitalismo es el ser y solo una filosofía, una metafísica que buscara la radicalidad: explicar la realidad desde su raíz, sería capaz de comprender y actuar frente a esa misma realidad. No obstante, el proyecto de Marx fracasó. El capitalismo era aún una realidad histórica demasiado joven y un Marx ansioso de revolución equivocó el vaticinio demasiado optimista. Sin embargo, dio con la clave: la mercancía como ente y el Capitalismo como Ser. Y la filosofía crítica como metafísica.
Sabemos que no nos explicamos bien. No es el objeto de este escrito hacerlo, sino sólo presentar, brevemente, nuestro proyecto. ¿Qué haremos con él? Precisamente eso, una Metafísica del Capitalismo: es decir analizar el sistema no sólo como una realidad socioeconómica y política sino como la realidad misma, como una Realidad Ontológica. Pretendemos hacer filosofía, la única ya posible, de la realidad: Metafísica del Capitalismo porque éste ha devenido en el Ser. En definitiva, pretendemos escribir lo que será el último libro posible de la filosofía frente al Absoluto: La Realidad Ontológica: una metafísica del Capitalismo. Pero ya sin ninguna esperanza en que los restos del naufragio de lo que un vez fue la esperanza de la Modernidad y la Ilustración en un mundo justo puedan ser recuperados. Y haciéndolo, por tanto y como siempre, para nada.
Pero haciéndolo.

7 comentarios:

Don Güevos dijo...

Joder, parece que Grecia le ha puesto cachondo, filosóficamente hablando.

Yo creo que uno puede ir, por ejemplo, de Madrid a Lisboa casi en linea recta. También puede ir por Alicante, Roma, Atenas en fin, por América y llegar a Lisboa. Ese camino es más bonito, pero uno puede perderse, incluso quedarse parado en cualquier lugar y no llegar.

El capitalismo, la economía, la biología no es más que física. Por eso se impone; mejor dicho, siempre se impuso aunque con distintos trajes. Cualquier intervención en su contra se convierte en desastre.

Marx lo explicó bien, pero no alcanzó las raíces. Por eso equivocó la solución: no hay solución.

No pierda tiempo y hágase físico.

PD: Debería hacer un breve relato de su viaje. A ver cómo resulta como escritor.

Anónimo dijo...

la Modernidad y la Ilustración en un mundo justo

Don EP, según usted ¿Eso que le cito es el marxismo y el capitalismo es su opuesto?

POCHOLO dijo...

Según usted, se propone hacer Metafísica del Capitalismo. Arguye como argumento que el Capitalismo es la causa de la realidad. Es decir, que el capitalismo es el "Ser" que tienen en común todas las cosas que componen la realidad.

¿En una tribu no descubierta del Amazonas el capitalismo sería el ser?

¿En los Emiratos árabes el capitalismo sería el ser?

¿Su pretensión de escribir el último libro posible de la filosofía frente al Absoluto, pero "sin ninguna esperanza en que los restos del naufragio (...) puedan ser recuperados. En verdad, no sería una expresión de vanidad?

chure dijo...

don güevos, si cree que la Economía y la Biología son Física, y que además esta última es alguna especie de imposición, no ha debido comprender muy bien lo que es esta humilde rama de la Ciencia.
La Física ni representa ninguna atalaya privilegiada, ni es distinta en su esencia a las otras áreas del saber científico.
La Filosofía, por contra, puede ser ese camino hacia la cumbre, directo, arriesgado e improbable, pero a fin de cuentas es el único que ilumina la dirección del resto de los senderos.

off topic dijo...

El presidente ha muerto.

Enrique P. Mesa García dijo...

Para D. GUevos: mire que hace usted metafísica. Observe la frase El capitalismo, la economía, la biología no es más que física. Por eso se impone; mejor dicho, siempre se impuso aunque con distintos trajes. Cualquier intervención en su contra se convierte en desastre. Primero, habla de usted de la esencia sobre la apariencia; segundo, señala usted una cualidad independiente a lo temporal ("siempre"; y, tercero, busca usted un principio unificador (la física) que sería el Ser. Yo que usted estudiaba metafísica porque eso que ha hacho lo es (bien que equivocada).
A D. Anónimo: para mí el pensamiento de Marx (otra cosa sería la tradición filosófica que de él se deriva) sí sería un proyecto moderno e ilustrado. Lea si le interesa el artículo sobre el marxismo que escribí, está el vínculo en portada, y allí lo intento explicar.
AD. Pocholo: lo que plantea usted astutamente es el problema de la diferencia. Si hay algo no capitalista entonces mi tesis es falsa. Bueno, pues sería así efectivamente si no fuera porque nio hay nada diferente. Me explico. Pongamos el ejemplo de la tribu. Voy a ser breve porque quiero escribir más largo sobre ello porque creo que afecta a todo ese movimiento multicultural pretendidamente de izquierdas (que creo usted no comparte). Una tribu del Amazonas no estñá en la historia.Su existencia o no es indiferente al curso de los hechos axctuales y por eso se les deja, y observe usted el chiste tan incorrecto, ghacer el indio. No tienen la menor importancia n el desaol rque son un desecho histórico sin posibilidad de respuesta ante el desarrollo de lo real.
No se trata de que individualemnete no cuenten, eso nosotros tampoco tal y como intento explicar, sino que socialmente no importan: son una mera atracción turística. Su único destino es desaparecer como sociedad o convertirse en parque temática antropológico. Sin embargo, las sociedad industrial avanzada si bien sus miembros individuales no cuentan, como mercancías son intercambiables, su realidad social es básica.
En cuanto a lo de la vanidad pues no, yo lo llamaría orgullo. Pero es que la filosofía es el orgullo de lo humano frente a la humildad esclava de la religión. Precisamente el carácter racional de la filosofía es una muestra de orgullo humano que sentó muy mal a todas las religiones. ¿Es orgullo? Sí. ¿Es vanidad? Creo que no.
Y D. Chure, le veo a usted muy kantiano.

Anónimo dijo...

Me parece que la cosa no avanza, a parte de sus compromisos con la Administración y de su legítima ansia por manifestar su opinión acerca de la actualidad pública, porque este proyecto hace años que necesita un esfuerzo intelectual importante que conduzca al rigor y a la precisión en el uso de los conceptos y que clarifique la metodología a seguir en la investigación subsiguiente. Me da la sensación de que su público no le entiende. Suyo siempre,
Gilhooley